Roofers se cuelan en cosmódromo para ver ruinas del transbordador soviético

Siguieron la misma ruta que el motociclista, y caminaron durante dos noches seguidas. “Yo llevaba seis litros de agua, algo de comida, una chaqueta y un saco de dormir… Eso es todo. Encontramos unas instalaciones de lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales, con un enorme agujero en el suelo”, añade Raskalov. “Como el programa del Burán fue interrumpido, pensábamos que las autoridades lo habrían rellenado con cemento, pero como esto saldría demasiado caro, ¡lo que hicieron fue detonar la zona entera! Esto sucedió después de que Rusia firmara un tratado de reducción de armamento nuclear [START-I]”.

Siguieron la misma ruta que el motociclista, y caminaron durante dos noches seguidas. “Yo llevaba seis litros de agua, algo de comida, una chaqueta y un saco de dormir… Eso es todo. Encontramos unas instalaciones de lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales, con un enorme agujero en el suelo”, añade Raskalov. “Como el programa del Burán fue interrumpido, pensábamos que las autoridades lo habrían rellenado con cemento, pero como esto saldría demasiado caro, ¡lo que hicieron fue detonar la zona entera! Esto sucedió después de que Rusia firmara un tratado de reducción de armamento nuclear [START-I]”.

Vitáli Raskálov
El roofer Vitali Raskalov se embarca en una arriesgada aventura con unos amigos ucranianos y británicos en el cosmódromo de Baikonur. Su objetivo es conseguir fotografías de un transbordador espacial soviético evitando al personal de seguridad. Síguelos en este inusual periplo.