Cómo un latinoamericano puede convertirse en ruso

Panca Syurkani
Cambiar el sombrero por un gorro de piel, el dulce de leche por el kefir y la sonrisa por una cara un poco más seria son algunos de los consejos de RBTH.

No es un secreto que todo lo ruso y lo soviético llama mucha atención en América Latina. Las costumbres, la comida, el carácter y hasta la forma de vestir de los rusos, todo resulta exótico y entrañable. RBTH les cuenta cómo pueden ponerse en la piel de un ruso, al menos por unos minutos.

1. Aprender a bailar “Kalinka”

El baile popular ruso conocido en todo el mundo es increíblemente contagioso y aunque no sepa bien los pasos, sus piernas no podrán resistir a esta tentación.

Fuente: Ria Novosti/Vladimir VyatkinFuente: Ria Novosti/Vladimir Vyatkin

2. Acostumbrarse a la comida rusa

Aquí les damos algunas recomendaciones. El dulce de leche puede ser sustituido por su análogo ruso, pero más ácido, kefir.

Las tortitas mexicanas o las empanadillas argentinas se parecen mucho a los pirozhkí. Apenas notarán la diferencia.

Pirozhkí. Fuente: Lori/Legión MediaPirozhkí. Fuente: Lori/Legión Media

El tequila y el ron tendrán que ser sacrificados por el vodka, bebida nacional rusa

El ceviche podría pasar por la típica papilla de alforfón, el milagroso alimento ruso

Cualquier tipo de arroz se sustituye fácilmente por el plov, arroz con carne de origen caucásico.

Plov. Fuente: Lori/Legión MediaPlov. Fuente: Lori/Legión Media

En resumen, la comida rusa no tiene nada que envidiar a la latinoamericana y no les costará mucho acostumbrarse a los manjares euroasiáticos.

3. Cambiar el sombrero por un gorro de piel

También habrá que cambiar las chanclas por unas botas con forro de cordero y el bikini por ropa térmica.

Este punto les va a resultar probablemente un poco más difícil, pero como decía el famoso clásico ruso, Fiódor Dostoievski“el hombre es un ser que se acostumbra a todo”.

Fuente: Marcelo Ruiz GonzalezFuente: Marcelo Ruiz Gonzalez

4. Sustituir la sonrisa por una mirada seria y penetrante

Los rusos tienen fama de ser serios y fríos, y aunque esto no sea cierto, les recomendamos, por si acaso, aprender a sonreír menos (sobre todo en el metro de Moscú) y poner una cara más seria.

5. Dejar de jugar al fútbol y apuntarse al hockey sobre hielo

Este punto requiere bastante sacrificio y dedicación, pero no queda otra: los rusos no saben jugar bien al fútbol, pero el hockey sobre hielo lo llevan en la sangre. Si finalmente el hockey no les convence, pueden apostar por el patinaje artístico.

Putin juega al hockey. Fuente: ReutersPutin juega al hockey. Fuente: Reuters

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