Vladímir Kaspé, de inmigrante ruso a reconocido arquitecto mexicano

Vladímir Kaspé.

Vladímir Kaspé.

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Kaspé fue un gran innovador en la construcción industrial y un “adelantado” del funcionalismo. Muchos muestran fascinación por su obra multifuncional y su sensibilidad estética fuera de serie.

Nacido en 1910 en Harbin, un pueblo de Manchuria, que todavía era parte del Imperio ruso, a los 16 años Vladímir Kaspé se mudó a Francia, donde su madre lo incitó a cursar estudios en arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de París. “Tenía que entrar por concurso, y era un concurso muy duro porque solo admitían a un 10% de los que se presentaban. Al tercer intento entré… Era una combinación de libertad y disciplina, impertinencia y respeto, de lo clásico y lo moderno”, así recordaba Kaspé sus años de estudiante en una entrevista concedida al Canal 22.

En la Escuela de Bellas Artes de París Kaspé conoció al mexicano Mario Pani, que se convirtió en un gran amigo y le abrió las puertas de México. “Con el arquitecto Mario Pani estuve en contacto porque le mandaba artículos para su revista Arquitectura. Además, éramos condiscípulos en el mismo taller y amigos”, contaba Kaspé. Cuando estalló la guerra en Europa, fue Mario Pani quien le ayudó a Kaspé a marcharse a México..

“Fui movilizado durante la guerra. Perdí la guerra, pero no fui el único, afortunadamente”, recordaba Kaspé con cierta ironía.

Después de retirarse del ejército francés, no conseguía trabajo de arquitecto y en 1942 emigró a México, junto con su mujer, Masha Schafiro. Se integró rápidamente en la vida cotidiana de la capital, impartió clases y casi enseguida empezó a realizar proyectos de construcción.

Recuerdos de México en 1942

“La ciudad de México en 1942 era muy diferente a lo que es hoy. Después de París era más bien provincial, una gran ciudad provincial, pero tenía sus cualidades que no había en París. El mexicano es muy generoso y hospitalario y un francés es más frío, puede ser muy buen amigo pero hace falta mucho más tiempo para esto. El francés es más ordenado y el mexicano lo es mucho menos, pero mi corazón está dividido entre los dos”, así recordó Kaspé sus primeras impresiones sobre México en una entrevista al Canal 2.

Un año después de llegar a la capital mexicana, el arquitecto de origen ruso comenzó a dar clases de Teoría de la composición en la UNAM, donde posteriormente ratificaría sus estudios en arquitectura.

Un pionero en la arquitectura mexicana

Dos años después de su llegada, Kaspé consiguió el primer encargo como arquitecto y construyó la escuela secundaria Alberto Einstein (1944). A ésta le siguieron la gasolinera y Súper Servicio Lomas (1947) en la calle de Pedregal en las Lomas de Chapultepec y el Liceo Franco Mexicano (1949) en Homero 1521, Polanco, todas en la Ciudad de México.

Liceo Franco Mexicano (Ciudad de México, 1958). Fuente: Wikipedia/LiceoFrancoMLiceo Franco Mexicano (Ciudad de México, 1958). Fuente: Wikipedia/LiceoFrancoM

En la década de 2000 el nombre del arquitecto ruso se encontró en el centro de atención por la polémica que surgió en torno al Súper Servicio Lomas, uno de los primeros edificios multifincionales de México D.F., que ocupaba un lugar céntrico pero fue descuidado por sus propietarios y se convirtió en objeto de constante disputa. Finalmente, el edificio fue demolido en 2011 para levantar en su lugar la Torre Virreyes.

El arquitecto mexicano Jaime Ortiz Lajous recordó entonces que Kaspé “fue un gran innovador en lo que se refiere a la construcción del tipo industrial” y que “fue un hombre de una visión universal”.

Seguidor del funcionalismo

Ya con sus primeros trabajos Kaspé se llevó el aprecio del público mexicano y consiguió nuevos clientes. La obra de Kaspé fue variada, ya que el arquitecto no se limitó a seguir un solo estilo. El ruso realizó el diseño de edificios residenciales, educativos y comerciales, así como centros sociales, clubes deportivos, oficinas, laboratorios y hasta un taller de reparación de aviones. A pesar de que el arquitecto provenía de una escuela clásica, Kaspé consiguió reflejar en su obra nuevas tendencias mundiales. Y una de las tendencias más importantes en aquel entonces fue el funcionalismo, movimiento artístico nacido en la década de los 1920. 

En la foto: Centro Deportivo Israelita, México. Obra de Vladímir Kaspé

“A tan sólo una cuadra de Mariano Escobedo y de “La Millita” que da a Campos Elíseos, se localiza el cruce de Rubén Darío y Wallon, donde se levantan en cada esquina dos de los mejores edificios de vivienda del siglo XX en México, curiosamente proyectados y construidos por los amigos Mario Pani y Valdimir Kaspé. Pani edificó en la esquina sureste un bellísimo edificio en tabique aparente, dejando libre la esquina con un jardín común que da acceso al conjunto. Kaspé hizo lo propio en la esquina noreste con fachadas terminadas en cantera, ladrillo y concreto, una de las fachadas más plásticas y libres del racionalismo en México; pareciera que baila, que se ondula, se remete, brota y surge. En el nivel superior de este edificio el arquitecto Vladimir Kaspé vivió y trabajó prácticamente toda su vida en México”, así escribe la maestra en arquitectura María Bustamente Harfush una de las obras de Kaspé (el artículo La obra de Vladimir Kaspé en Polanco).

Posteriormente Kaspé fue maestro en las universidades Anáhuac, Iberoamericana y La Salle. Su trabajo de profesor le permitió acercarse a otros arquitectos de renombre, como José Hanhausen, con quien desarrolló entre 1950-1952 la Escuela de Economía en Ciudad Universitaria de la UNAM, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.