El ruso que plantó el “árbol de la bondad” en México

Grigori Pototsky.

Grigori Pototsky.

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México cuenta con cuatro esculturas del artista y humanista ruso, Grigori Pototsky, que representan la bondad y establecen un vínculo especial entre ambos países.

Un monumento del antropólogo y lingüista Yuri Knórozov, el hombre que descifró el código maya (en Chetumal), una escultura dedicada a la canción Bésame mucho de Consuelo Velázquez (Cancún), la Cruz Parlante (Tulum) y el “Árbol de la bondad” (Puerto Morelos) son obras del artista ruso que decidió regalar a México.

La quinta obra de Pototsky vinculada con la tierra de los mayas es un busto de bronce de Octavio Paz que se encuentra actualmente en el colegio Cervantes de Moscú.

Pototsky en la ceremonia de inauguración de la escultura "Canción mexicana". Fuente: FacebookPototsky en la ceremonia de inauguración de la escultura "Canción mexicana". Fuente: Facebook

El hijo del Gulag

Pototsky es un artista peculiar que antepone en su trabajo la filosofía de amor y amistad. En gran medida, su forma de ver el mundo se debe a su dramática historia personal. Pototsky procede de una familia moldava que en época de Stalin fue exiliada a Siberia. Grigori nació en el Gulag en 1954. Sus primeros años de vida fueron de muy duros: el niño enfermó de osteomielitis y pasó diez años en los hospitales sin poder andar.

“Se puede decir que en cierto modo se lo debo todo a Stalin. Es una paradoja, pero si no fuese así, habría nacido en una familia moldava rica y nunca tendría que preocuparme por nada. Pero mi infancia fue muy dura”, cuenta Pototsky en una entrevista a la revista Mezhdunaródnaya zhizn (“Vida internacional”, en ruso).

“Pasé mi infancia en los sanatorios soviéticos, me criaron los comunistas. Tuve mucho tiempo para pensar. Y cuando pensaba en la revolución internacional pensaba en cómo hacer a la gente feliz. No cambié desde entonces. Sigo creyendo sinceramente que el camino hacia la felicidad pasa por la idea de la bondad”, afirma el artista. 

Pototsky trabajando en una escultura. Fuente: FacebookPototsky trabajando en una escultura. Fuente: Facebook

Pototsky quería ser escultor desde que era pequeño. Estudió el Arte en Odessa, desde entonces siempre vivió de su profesión, aunque reconoce que en la URSS nunca llegó a recibir encargos realmente importantes, ya que sus padres eran “enemigos del pueblo” y siendo hijo de ellos no podía aspirar a mucho.

Después de la caída de la URSS, Pototsky siguió defendiendo los ideales comunistas, por lo cual, tampoco prosperó. “Sigo siendo la oveja negra. Quiero servir a la gente y esto no tiene nada que ver con el capital. Regalo todas mis obras”, afirma el artista.

El “Árbol de la bondad”

Hoy Grigori Pototski, de 63 años, es miembro de la Asociación Internacional de Artes Plásticas asociada a la Unesco. Ha presentado 200 exposiciones tanto en Rusia, como en el extranjero.

Además, es fundador de una organización filantrópica, llamada Academia de la Bondad Internacional. Una de las actividades más curiosas de esta entidad consiste en “plantar” el “Árbol de la bondad” por todo el mundo.

Ahora mismo, esta escultura se puede ver en más de veinte países, como España, Italia, Francia, Austria, Inglaterra, Suiza, China, Filipinas, Pakistán, México, Colombia, El Salvador, Estados Unidos y otros.

“Árbol de la bondad” en México. Fuente: Facebook“Árbol de la bondad” en México. Fuente: Facebook

El “Árbol de la bondad” es un diente de león (“oduvánchik”, en ruso) plasmado en bronce, de más de dos metros de altura, cuyas semillas son palmas de la mano. En una entrevista a los medios rusos el pintor explicó así la idea de esta obra: “El diente de león parece ser muy frágil, pero no es así. No hay nada más fuerte y resistente que esta planta, sobre todo cuando esta hecha de las manos abiertas a todo el mundo. Abajo, en los pies del árbol, pueden observar los labios que llaman a no hacer daño a nadie”.

“La canción es el alma de México”

"Canción mexicana". Fuente: Facebook"Canción mexicana". Fuente: Facebook

Aparte del “Árbol de la bondad”, Pototsky regaló a México otras tres esculturas. La más llamativa de ellas es la “Canción mexicana”, inspirada en Bésame mucho. Según cuenta Pototsky, mientras creaba el monumento, tenía en mente la imagen de José Alfredo Jiménez. “Quise plasmar en la obra el alma de México, porque el alma de este pueblo es la canción. Por supuesto, el cantante lleva un sombrero, que se transforma en una guitarra. Así, la imagen de un macho mexicano fuerte y brutal se convierte en una canción de amor, ternura y eternidad”, cuenta el artista.