La caída de la URSS dio un nuevo impulso a la relación ruso-mexicana

RBTH continúa una serie de artículos que analizan el desarrollo de los vínculos bilaterales. Esta vez recordamos el periodo entre 1991 y 2012.

Solo unas semanas después de la visita de Estado del presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari a Moscú en julio de 1991, tuvo lugar el intento de golpe de Estado contra el Gobierno soviético de Mijaíl Gorbachov.

Tras los trascendentes acontecimientos en Moscú, el presidente Salinas envió una comunicación al presidente ruso Borís Yeltsin en el que se refería al encuentro que habían tenido unos días antes, durante el que habían coincidido en “la importancia de fortalecer la relación entre Rusia y México, en un contexto de intenso cambio estructural para ambos”.

“Confío en que nuestros vínculos se sustenten en una cooperación cada vez más estrecha y productiva”, decía el mandatario mexicano.

Durante los años 90 y la primera década del siglo XXI, los sucesivos Gobiernos rusos y mexicanos parecían perseguir aspiraciones y retos similares, tales como superar las crisis económicas, modernizar los sectores de la economía nacional y desempeñar un nuevo papel en la arena internacional.

También ambos países coincidían en su compromiso con las organizaciones internacionales y el multilateralismo, lo que los llevó a trabajar de la mano en foros internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Así, estos años se caracterizaron por un acercamiento diplomático, reflejado en la realización de visitas mutuas y reuniones de alto nivel con mayor frecuencia.

Intensificación
 del diálogo político

El secretario de Relaciones Exteriores de México José Ángel Gurría (izquierda) estrecha la mano del ministro de Exteriores ruso Evgueni Primakov, en Moscú en 1997.El secretario de Relaciones Exteriores de México José Ángel Gurría (izquierda) estrecha la mano del ministro de Exteriores ruso Evgueni Primakov, en Moscú en 1997. Fuente: TASS / Eduard PesovEn 1996, el ministro ruso de Asuntos Exteriores Evgueni Primakov inició precisamente en México una gira por América Latina. Durante su visita se firmaron convenios en materia de cooperación en diferentes esferas.

Ese mismo año se creó el Mecanismo de Consultas en Materias de Interés Mutuo. En 1997, el entonces secretario de Relaciones Exteriores de México, José Ángel Gurría, visitó Rusia, donde firmó una Declaración de principios de las relaciones de cooperación entre Rusia y México, como muestra de una nueva etapa en la intensificación de los vínculos bilaterales. Unos años más tarde, en 2000, la canciller mexicana Rosario Green realizó también una visita a Moscú, en la que se constató que los contactos bilaterales a nivel político y lo concerniente a la cooperación empresarial crecían constantemente.

Significativas visitas de Estado se dieron en 2004 y 2005, cuando el presidente Vladímir Putin visitó México y el mandatario mexicano Vicente Fox viajó a Moscú. “Iniciativa Rusia-México: hacia una nueva era de cooperación”, la declaración conjunta firmada en México, señala la importancia del multilateralismo y el potencial de intercambios económicos en la agenda bilateral.

El viaje del presidente Fox a Moscú, al siguiente año, se centró en la cooperación bilateral, la reforma de organizaciones internacionales y el apoyo de México alproceso de ingreso de Rusia en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En octubre de 2008 tuvo lugar una visita oficial de la entonces secretaria de Relaciones Exteriores de México, Patricia Espinosa, a Moscú, donde se reunió con su homólogo, Serguéi Lavrov, y la que era ministra de Desarrollo Económico, Elvira Nabiúllina. Espinosa confirmó el apoyo de México al ingreso de Rusia en la OMC y obtuvo el voto de Moscú para que México ocupara un asiento como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU para el periodo 2009-2010.

En febrero de 2010 Serguéi Lavrov visitó México. Ambas partes analizaron las perspectivas para intensificar la cooperación bilateral en esferas como la económica, la cultural y la humanitaria. En reciprocidad a esta última visita, la secretaria Espinosa viajó a Moscú en junio de 2011. Entre los documentos firmados se encontraba el Programa de Cooperación en materia científica y tecnológica.

Además de las visitas de Estado y viajes oficiales, en este periodo se llevaron a cabo también con mayor frecuencia reuniones bilaterales, a nivel presidencial o de cancilleres, en el marco de foros internacionales, como en cumbres de la APEC, la ONU y el G-8.

Fortalecimiento 
de diversos sectores

En materia consular también se fortaleció la relación bilateral. En 2009 se inauguraron los consulados honorarios de la Federación de Rusia en Acapulco y Guadalajara. Además, en 2010 México implementó el Sistema de Autorización Electrónica, que permitía a los nacionales rusos imprimir en línea una autorización para entrar en México, sin necesidad de acudir a la Embajada en Moscú para tramitar su visa.

Lo anterior, sumado a la intensificación de la promoción turística de México, llevó a que en este periodo las cifras en la materia crecieran de manera significativa.

El potencial de la relación comercial entre México y Rusia es amplio, y no se ha logrado alcanzar los niveles deseados. Sin embargo, en esta etapa el intercambio comercial se diversificó y fortaleció entre ambos países. Los montos de comercio bilateral pasaron de 302 millones de dólares en el año 2000, a más de 1.700 millones en 2012.

Así, durante dos décadas a caballo entre los siglos XX y XXI, nuestros países atravesaron por transformaciones internas y hacia el exterior. Los cambios en la arquitectura internacional, sin duda, afectaron también a la búsqueda de nuevos espacios de convergencia. En 2012, México y Rusia iniciaron nuevos periodos gubernamentales: del presidente Enrique Peña Nieto y del presidente Vladímir Putin, respectivamente, cuyos mandatos concluyen en 2018.

La nueva etapa, de 2012 al presente, estará marcada tanto por los procesos internos de ambos países como por los sucesos que tengan lugar en la arena internacional.

Rubén Beltrán Guerrero es embajador de México en Rusia. El texto fue elaborado con la colaboración de Nayeli Ceceña.

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