Nueva obra de teatro ruso se estrena en español

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La directora Graciela Escuder presenta en Uruguay la primera versión en español de la pieza rusa 'Querida Elena', escrita por Liudmila Razumóvskaya y prohibida en la URSS en la década de 1980.

La historia se desarrolla en la intimidad del apartamento de una profesora de matemáticas solterona y solitaria, quien sin previo aviso es visitada en el día de su cumpleaños por cuatro de sus alumnos, los cuales detrás de una fachada de celebración desinteresada esconden un plan maquiavélico de manipulación que va escalando y adquiriendo profundos niveles de violencia.

La elección de una obra contemporánea es, sin duda, refrescante, ya que a estas latitudes arriban generalmente las adaptaciones de la literatura decimonónica de clásicos como Tolstói, Chéjov o Dostoyevski.

“La obra llega al teatro El Galpón a través del traductor, Alberto Guarnieri, un filólogo egresado de la Universidad de la Amistad de los Pueblos, quien está acercando las nuevas corrientes del teatro ruso y ya ha hecho algunas traducciones para la Comedia Nacional”, explica Graciela Escuder, responsable de la primera versión en español de esta pieza. “Esta obra fue muy impactante cuando la leímos porque estamos en año de presupuesto, en medio de los problemas de la educación, y está en discusión el tema de la formación de los jóvenes en esta sociedad”, agrega la directora, quien es docente de literatura y de teatro.

Querida Elena Sergéievna (título original de la pieza) es producto de un encargo realizado por el Ministerio de Cultura ruso a Liudmila Razumóvskaya, a comienzos de la década de 1980, interesado en abordar la temática de los jóvenes difíciles, en un contexto en que el sistema soviético se evidenciaba desgastado y económicamente golpeado, y los ideales del hombre nuevo se tambaleaban.

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La obra fue estrenada en Estonia y luego presentada en Moscú, donde obtuvo un gran éxito, pero fue prohibida por decisión de la KGB debido a la fuerte crítica al régimen, y no fue hasta 1987, durante el gobierno de Mijaíl Gorbachov, en que se levantó la censura que sobre ella recaía y volvió a ser interpretada.

“Razumóvskaya critica el neoliberalismo, la burocracia; a los malos profesores no comprometidos, a los profesores idealistas que no ven la realidad, que no conocen a sus alumnos, los cuales a su vez afirman que son los que van a cambiar a la sociedad, pero que velan por ellos mismos, por el dinero, por los lujos. La propia autora plantea en la obra un enfrentamiento de generaciones, y ahora el tema está cobrando una nueva vigencia, porque hay un enfrentamiento dentro de una misma generación de las diferentes visiones del mundo, de lo que se quiere”.

¿De quién es la culpa, entonces? ¿Del estudiante, por su falta de valores, o del docente, que falla a la hora de transmitirlos? Escuder no vacila: “Hay una falta de comunicación, que no quiere decir que sea falta de sentimiento. Elena no es una mala profesora, pero tiene que tratar de mirar lo que pasa realmente, y no a través de una visión idealizada de su relación con los alumnos.

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Ellos tampoco son responsables, son producto de las exigencias de la sociedad, del consumismo, de la presión de los padres. Como consecuencia, el fin justifica los medios, y así se da el enfrentamiento entre la moralidad y la utilidad, el mismo que plantea José Enrique Rodó en el Ariel.

El problema actual es que a los docentes no se los está capacitando en nuevas instrumentaciones que sean más creativas y flexibles, para adecuarse a lo que está ocurriendo y redirigirlos a lo que deberían enseñar. Para interesar a los estudiantes, es necesario transmitir el conocimiento no solo a través de la información, sino mediante la formación”.

Según Escuder, el valor a transmitir sería la empatía, y nos llama a la reflexión a través de esta imagen: “Pienso en la Ilíada, cuando Aquiles mata a Héctor y no quiere entregar el cadáver, y Príamo va a pedirle que le devuelva el cuerpo de su hijo para cumplir con los ritos fúnebres. Aquiles lo hace porque piensa en su padre, se pone en el lugar del otro”.

El desenlace no puede revelarse, pero lo que sí es seguro es que todos los personajes de esta historia cambiará. Aprenderán que el fin no justifica los medios y que, a la hora de elegir salvarse, algunos precios a pagar resultan demasiado costosos.

 

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