Autos rusos con un toque latino

Fuente:DPA/Vostock Photo
Los automóviles soviéticos se conservaron en Latinoamérica gracias al clima y a un buen cuidado.

A comienzos de los 80 la Unión Soviética comenzó a exportar grandes partidas de vehículos de la Fábrica de Automóviles del Volga (VAZ) a Latinoamérica. Los primeros Lada llegaron a Cuba, Chile, Colombia y Ecuador, pocos años después, no quedaba en el continente un solo país por cuyas carreteras no hubiera rastro de ellos. Durante veinte años se comercializaron unos 350.000 automóviles, entre los más vendidos estaban el Lada 21013, el 2106, el 2107, Samara y Niva. 

La compañía rusa plantaba cara a gigantes competidores norteamericanos como Ford, Chevrolet o GMC, porque los coches soviéticos eran más baratos y sencillos. Además, sus piezas de repuesto eran más fáciles de encontrar. Quizá el único aspecto que desilusionaba fue su apariencia exterior. En comparación con otros, su aspecto era demasiado primitivo. Sin embargo, los latinoamericanos decidieron añadir a sus queridos coches su propio colorido local. Por ejemplo, los taxistas cubanos unían dos Ladas 21013 para construir una limusina de seis puertas con el doble de capacidad. Estos modelos siguen existiendo en la compañía Cubataxi.

La Unión Soviética cayó y el Lada dejó de exportarse a Latinoamérica durante casi diez años. Evidentemente, durante este tiempo los automóviles soviéticos comenzaron a envejecer y a estropearse. Sin embargo, gracias al clima y a un buen cuidado, se han conservado en buen estado muchos de estos autos soviéticos, que siguen circulando hasta ahora. 


Diez años después de la caída de la URSS, la marca empezó a recuperar su pre­sencia en el mercado latinoamericano. Además, han aparecido varios clubes de los amantes del coche ruso en Argentina, Chile, Cuba y otros países latinoamericanos.

 

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