¿Es posible solucionar las principales disputas entre Rusia y Occidente?

Sirios en Alepo se agolpan para recibir ayuda humanitaria enviada por Rusia. En la bolsa puede leerse "Rusia con ustedes".

Sirios en Alepo se agolpan para recibir ayuda humanitaria enviada por Rusia. En la bolsa puede leerse "Rusia con ustedes".

Reuters
Los expertos rusos y occidentales debaten en Moscú las cuestiones más importantes de la política internacional en las que Rusia no es capaz de encontrar un entendimiento con EE UU y Europa: la expansión de la OTAN, la guerra en Siria y los conflictos en el este de Ucrania.

Expertos rusos y occidentales en relaciones internacionales se reunieron el pasado 5 de diciembre en Moscú en un encuentro llamdo “La hipocresía contra la democracia” para tratar los principales temas que afectan a las relaciones entre ambos. “El tejido del diálogo se rompe en todo el mundo”, señalaba uno de los organizadores del congreso, Fiódor Lukiánov, presidente del Consejo ruso de Política Exterior y de Defensa.

La ausencia de un diálogo entre Rusia y Occidente, según los expertos que participaron en el encuentro, podría tener consecuencias fatales. Por otro lado, el compromiso es posible tras una larga discusión de los problemas más acuciantes.

La expansión de la OTAN hacia el este

La cuestión de la expansión de la OTAN es una de las discrepancias más antiguas en las relaciones de Rusia y Occidente. “A nosotros se nos prometió que la OTAN nunca se expandiría. Nosotros quisimos complacer a nuestros amigos occidentales y ellos nos defraudaron”,  comenta Serguéi Karagánov, decano de la facultad de Economía y Política Mundiales de la Escuela Superior de Economía.

Por otra parte, la OTAN subraya que no existe ningún documento que confirme alguna reivindicación de Rusia, algo que recordaba el diplomático británico Robert Cooper, exconsejero del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. Según Cooper, el papel de la OTAN ha sido positivo al permitir a los países de Europa del Este “sentirse mucho más seguros”.

Andréi Kortunov, director general del Consejo Ruso para los Asuntos Internacionales, señala en una entrevista para RBTH: Rusia, evidentemente, no puede formar parte del sistema occidental de seguridad basado en la OTAN, aunque actualmente tampoco es necesario. “Lo más probable es que haya dos sistemas de seguridad: uno euroatlántico y otro euroasiático (que Rusia está intentando establecer junto con China)”.

“Es posible que se trate de un sistema en dos etapas –comenta el experto-. Cada sistema tiene su ámbito de influencia, pero además existe un nivel superior en el que todos unen sus fuerzas para enfrentarse a las amenazas globales: el terrorismo, los problemas ecológicos, etc.”.

Oriente Próximo y la guerra en Siria

Siria es uno de los temas donde existe más falta entendimiento entre Occidente y Rusia.  EE UU acusa a Moscú de apoyar a Bashar al Asad, al que consideran un asesino, y Moscú responde criticando a Washington de coquetear con los terroristas del Frente al-Nusra. El diplomático y arabista Alexander Axeniónok, miembro del Consejo Ruso para los Asuntos Internacionales, opina que Rusia y Occidente se dedican a lo mismo en Oriente Próximo: a defender sus intereses.

“Rusia se sintió decepcionada tras la aprobación de la resolución sobre Libia   [Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU nº1973 que imponía la intervención humanitaria y el derrocamiento de Gadafi] y ha decidido pagar a Occidente con la misma moneda”, comenta Axeniónok, haciendo referencia al hecho de que ambos intentan alcanzar sus propios objetivos en Oriente Próximo.

En lo que respecta a la cuestión siria, Axeniónok considera que es muy probable que Siria se divida en unas zonas controladas por el gobierno y otras por la oposición. Soli Özel, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Kadir Has (Estambul). “Creo que Asad acabará ocupando la parte occidental del país, que concentra el 85 % de la población”, comenta Özel a RBTH.  

Además, el experto opina que los países occidentales, cansados del conflicto sirio, están dispuestos a hacer concesiones a Asad y a Moscú y no insistirán en el apoyo de la oposición, especialmente tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

El callejón sin salida ucraniano

El proceso de regulación pacífica del conflicto en Donbass, iniciado en Minsk en 2014,   se encuentra en un punto muerto. Los ministros de Asuntos Exteriores de Rusia, Ucrania, Francia y Alemania continúan celebrando negociaciones, pero los encuentros en Minsk no dan ningún resultado. Rusia y Ucrania, esta última apoyada por Occidente, se acusan mutuamente de intentar frustrar el proceso de paz.

“Nadie cree en la posibilidad de llevar a cabo los acuerdos de Minsk –comenta Alexéi Miller, profesor de la Universidad Europea de San Petersburgo-. Y no queda nada claro cómo salir de esta situación”. Thomas Bagger, director del Servicio de Planificación de Política Exterior del Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania, está de acuerdo en que el proceso de Minsk se encuentra en crisis, pero al mismo lo considera la única solución posible del conflicto. 

“Ahora, después de la decimotercera ronda de encuentros ministeriales y tras largas discusiones, el principal argumento que debemos esgrimir sobre Minsk es que estos acuerdos han evitado que pasen cosas peores”, comenta Bagger. Según el diplomático, mientras la desconfianza bloquee el proceso de paz no cabe continuar apoyando el diálogo y espera que la situación mejore.

 

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