Moscú aprueba la candidatura de António Guterres en la ONU

El portugués será con toda probabilidad el próximo secretario general.

El portugués será con toda probabilidad el próximo secretario general.

AP
Las funciones del actual secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, finalizan el 31 de diciembre y antes de esta fecha la organización debe escoger a un nuevo secretario general. El Consejo de Seguridad lleva a cabo varias rondas de elecciones: el 5 de octubre se celebró la sexta de ellas. Como en las cinco anteriores, el ganador de la votación fue António Guterres, ex primer ministro de Portugal que desde 2005 hasta 2015 ocupó el puesto de Alto Comisario de la ONU para los refugiados.

La asamblea del Consejo de Seguridad que queda por celebrar el 6 de octubre será un mero formalismo. El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vitali Churkin, comenta que Guterres es el “claro favorito” y ya le ha deseado “éxitos en el desempeño de sus funciones”.

Una elección poco lógica, pero aceptable

La probable victoria del portugués no coincide con las expectativas de muchos diplomáticos que opinaban que el próximo secretario general sería una mujer y/o un representante de Europa del Este, algo novedoso para este puesto.

Ban Ki-moon declaró en cierta ocasión que le gustaría ver a una mujer relevándole en su puesto. Sobre ello hablaba también Vitali Churkin, el representante permanente de Rusia en la ONU, que también ha subrayado que “le ha llegado el turno a Europa del Este”.

Sin embargo, António Guterres no debe temer que Rusia, que como miembro permanente del Consejo de Seguridad tiene derecho a veto, bloquee su candidatura. En julio, a la pregunta sobre si Rusia vetaría una candidatura que no procediera de Europa del Este, Churkin respondió bromeando que, aunque a él le gustaba mucho ejercer su derecho a veto, Rusia no planeaba hacerlo.

Fiódor Lukiánov, jefe de redacción de la revista Rusia en la política global, señalaba que Guterres es un candidato perfectamente aceptable para Rusia, como el resto de pesos pesados de la ONU.

“No es tan importante que no venga de Europa del Este. En cualquier caso es europeo, y Europa no ha contado con el puesto de secretario general desde el mandato de Kurt Waldheim (secretario general desde 1972 hasta 1981), de modo que el principio de la rotación se ha respetado” — declara Lukiánov a RBTH —. Además, es un político de Portugal, un país periférico con poco peso político. Esto resulta beneficioso para todos”.

Un administrador sin influencia

Los politólogos opinan que el secretario general, sea quien sea, es una figura administrativa, a pesar de su elevado estatus: las tendencias políticas de la ONU las dictan los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. No obstante, los países se muestran muy precavidos en las elecciones del secretario general para no permitir que se concentre una influencia excesiva en manos de una de las principales potencias. Por esta razón los miembros permanentes del Consejo de Seguridad no se han presentado a este puesto durante los 70 años de historia de la ONU.

“El secretario general es siempre una figura comprometida”, señala Timoféi Bordachov, director del Centro de Estudios Integrales Internacionales y Europeos de la Escuela Superior de Economía. Según el experto, los países más importantes controlan que los candidatos al puesto de secretario general no defiendan los intereses de sus competidores. Gracias a ello se mantiene el equilibrio.

La neutralidad de Moscú

Timoféi Bordachov asegura que Rusia es capaz de defender sus intereses en la ONU independientemente de quién ocupe el puesto de secretario general. “La postura de Rusia es axiomática y de ningún modo está relacionada con un candidato concreto al puesto de Ban Ki-moon — afirma Bordachov —. No creo que Rusia ocupe ninguna postura importante en esta cuestión”.

Hasta ahora por distintos medios de comunicación circulaba la opinión de que Moscú simpatizaba por encima de los demás candidatos con la actual directora general de la Unesco, la búlgara Irina Bokova, como informaba, entre otros, Gazeta.ru. Bokova, hija de un miembro del Comité Central del Partido Comunista de Bulgaria, es percibida en su país y en Occidente como una política prorrusa. El periódico Kommersant cita al antiguo embajador de Bulgaria en Rusia, Ilián Vasíliev, que indica que existe una “palpable cercanía” entre Bokova y el Kremlin.

Bulgaria propuso a Bokova como candidata al puesto de secretaria general en febrero, pero a finales de septiembre decidió inesperadamente proponer a otra candidata: la vicepresidenta de la Comisión Europea Kristalina Georgieva. Fiódor Lukiánov opina que Bulgaria no retiró su apoyo a Bokova por su cercanía con Rusia, sino por su deseo de proponer a una política que ya ocupa un puesto en una organización europea. Según el politólogo, el cambio de candidata en el último momento restó toda posibilidad de obtener la victoria a las dos representantes de Bulgaria.

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