Rusia apuesta por la neutralidad en la cuestión palestina

Vladímir Putin con Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, en Belén durante una vista en junio del 2012, junto a niños con trajes tradicionales palestinos.

Vladímir Putin con Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, en Belén durante una vista en junio del 2012, junto a niños con trajes tradicionales palestinos.

AP
El ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, anunció el 23 de octubre que Moscú está seriamente preocupada por el aumento de la tensión en las relaciones entre Israel y Palestina. Los observadores hablan de una nueva Intifada. Sin embargo, los expertos rusos con los que ha podido conversar RBTH no se ponen de acuerdo sobre la naturaleza de los últimos acontecimiento.

“En cuanto al problema palestino, hemos expresado nuestra preocupación por el aumento de las tensiones entre Israel y Palestina, sobre todo en los lugares santos de Jerusalén Este”, declaró Serguéi Lavrov tras el encuentro mantenido con el ministro de Asuntos Exteriores de Jordania el 23 de octubre.

Según el ministro ruso, Moscú “apoya firmemente” el cumplimiento de los compromisos adoptados en el tratado de paz entre Jordania e Israel con respecto a los lugares santos. Añadió también que, “la indeterminación del problema palestino es uno de los principales pretextos de los terroristas para atraer a los jóvenes a sus filas”.

Sin embargo, los expertos rusos encuestados por RBTH creen que Moscú adoptará una postura prudente en relación con la actual crisis en Palestina, aunque forme parte del cuarteto de mediadores y tenga que contribuir activamente a la solución.

“Rusia no está ahora en condiciones de intervenir en los acontecimientos de Palestina. Puede comentar la situación, pero no adoptará medidas concretas. Su papel en Oriente Próximo ahora es otro”, cree Irina Zviaguelskaya, catedrática de estudios orientales de la Universivad MGIMO.

“Rusia está en una situación difícil: no puede enfrentarse a ninguna de las partes. Moscú no puede apoyar la causa palestina porque Israel es uno de los pocos países que no ha adoptado medidas antirrusas, a pesar de sus lazos con EE UU. Pero si Rusia se muestra abiertamente a favor de Israel podría dañar su imagen en los países árabes y musulmanes”, señala Leonid Isáiev, profesor del departamento de Política General de la Escuela Superior de Economía de Moscú.

La radicalización de las mentes

Los expertos tienen diferentes opiniones sobre la naturaleza de los trágicos acontecimientos que se están viviendo en Palestina recientemente.

“Se trata de un serio desafío para Israel, pero no es una Intifada. Una Intifada es un levantamiento organizado, coordinado desde un ente central; los últimos acontecimientos son un fenómeno en red; es terrorismo individual, contra el que resulta muy difícil combatir”, afirma Irina Zviaguelskaia. Añade también que lo más alarmante son los ataques suicidas, así como la participación de los árabes israelíes.

“Es una señal de los problemas políticos a los que se enfrenta el gobierno local con respecto a estas personas”, aclara la experta.

Leonid Isáiev, a su vez, califica directamente los últimos acontecimientos de “Intifada de los cuchillos” y destaca que, precisamente ahora, se dan las condiciones para un levantamiento prolongado a gran escala. “El nivel de las hostilidades en las sociedades palestina e israelí ha alcanzado su punto más alto. La radicalización ha llegado a la mente de los ciudadanos. Los gobiernos de Palestina e Israel han perdido el control de la situación. Los llamamientos de los líderes a la ciudadanía ya no pueden salvar la situación. La primera Intifada finalizó gracias a los líderes, pero ahora en Palestina hay un vacío”, se lamenta nuestro interlocutor.

Los expertos han advertido de las consecuencias negativas de esta ola de violencia tanto para Palestina como para Israel.

“La ola de terror demuestra la degradación de las instituciones gubernamentales palestinas. Esto es muy peligroso para el futuro político de los palestinos, pues servirá a Israel como nuevo argumento para no aceptar a la Autoridad Nacional Palestina”, señaló Irina Zviaguelskaya.

“Israel se encuentra ahora en el momento más peligroso desde el final de las grandes guerras árabe-israelíes. El mundo árabe ha cambiado mucho en los últimos años. Hasta 2011 la situación era previsible, pero han desaparecido muchos de los líderes que tenían una buena relación con Israel. Incluso la relación con Egipto, que fue el primer país en firmar un tratado de paz con Israel, está bajo amenaza”, constata Leonid Isáiev.

 

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