Siria pone a prueba las relaciones entre Rusia y Turquía

Encuentro entre Vladímir Putin y su homólogo turco, Tayiip Erdogan en Moscú, el pasado 23 de septiembre.

Encuentro entre Vladímir Putin y su homólogo turco, Tayiip Erdogan en Moscú, el pasado 23 de septiembre.

Reuters
Tras las violaciones del espacio aéreo turco por parte de aviones rusos, reconocidas por Moscú, la retórica de país otomano ha subido de tono. Sin embargo, los expertos consultados creen que las relaciones económicas no corren riesgo y que el periodo preelectoral en Turquía provoca las declaraciones altisonantes.

Desde el inicio de la operación aérea militar en Siria, los aviones de las Fuerzas Aéreas han invadido el espacio aéreo de Turquía en dos ocasiones (los días 3 y 4 de octubre). Moscú ha alegado que fue a causa de unas condiciones climatológicas adversas, pero la respuesta de Ankara a este incidente ha sido inmediata: el embajador de Rusia, Andréi Kárlov, ha acudido ya tres veces al Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía para dar explicaciones sobre lo sucedido.

Durante la visita del embajador ruso al Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía el pasado 6 de octubre, ambas partes acordaron coordinar las acciones de los militares rusos y turcos para evitar este tipo de incidentes en el futuro, según informa Interfax.

Al día siguiente se celebraron consultas bilaterales entre militares de ambos países para diseñar un mecanismo de prevención de incidentes en el espacio aéreo de la frontera entre Siria y Turquía, según comenta un comunicado de prensa del Ministerio de Defensa de Rusia.

Sin embargo, los medios de comunicación de Turquía siguen escribiendo acerca de una “agresión rusa” y los políticos turcos siguen advirtiendo a Moscú de posibles consecuencias “lamentables” en caso de que se repitan incidentes similares. El presidente Recep Tayyip Erdogan durante su visita oficial a Bruselas, advertió a Moscú de que este tipo de acciones podrían no tener un buen impacto en las relaciones de ambos países.

“Un ataque contra Turquía supone un ataque contra la OTAN. Como es sabido, mantenemos unas buenas relaciones con Rusia. Pero si Rusia pierde un amigo como Turquía, con el que colabora en una serie de cuestiones, pierde mucho más”, declaraba el presidente.

Por su parte, el primer ministro Ahmet Davutoğlu señalaba que Turquía, como miembro de la OTAN, no permitirá que se atente contra la seguridad de sus fronteras o de su espacio aéreo.

“Esta dura retórica empleada contra Rusia está muy exagerada –comenta a RBTH Víktor Nadein-Rayevski, experto en Turquía e investigador sénior del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia Rusa de Ciencias-. En primer lugar, esto se debe a la tensa situación política interna que vive Turquía en vísperas de las elecciones”.

Ilshat Sayetov, director del centro de investigación Ruso-Turco de la Biblioteca Estatal Rusa de Literatura Extranjera, se muestra de acuerdo con Nadein-Rayevski. “Las declaraciones sobre Rusia están dirigidas en primer lugar hacia el electorado turco, para que el gobierno aparezca ante este como “el defensor de los musulmanes que luchan con Asad”, además de como alguien que lucha junto a los aliados de los terroristas kurdos. Cabe recordar que los kurdos sirios, que mantienen estrechas relaciones con el PKK (el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, considerado por Turquúa una organización terrorista), apoyan a Asad”, declara el experto a RBTH.

Sin consecuencias para las relaciones económicas

Los incidentes ocurridos sobre la frontera entre Turquía y Siria han provocado el temor de que las relaciones económicas entre los dos países, que durante los últimos años han logrado desarrollarse de forma muy satisfactoria, puedan verse afectadas. No obstante, los expertos entrevistados por RBTH dudan de que la tensión actual pueda influir demasiado en la cooperación económica y comercial.

“Las relaciones entre Rusia y Turquía siempre han tenido dos componentes aislados entre sí: la economía va por un lado y la política va por otro –comenta Ilshat Sayetov-. Rusia no cortará el gas a los turcos, mientras que Turquía tampoco dejará de vendernos productos de altas tecnologías o agrícolas por culpa de unas declaraciones. El ámbito político es algo totalmente distinto: en este sentido, los dos países siempre se han relacionado con cierto recelo, aunque en ocasiones ha dado la impresión de que existe casi una amistad debido a la retórica antiestadounidense”.

En opinión de Víktor Nadein-Rayevski, los temores de un posible empeoramiento de las relaciones económicas existen desde el inicio de la crisis siria, ya que las posturas de Rusia y Turquía se oponen.

“Evitando las discrepancias respecto a Siria, Moscú y Ankara han logrado mantener una fructuosa cooperación económica. El intercambio comercial entre los países crece, Rusia está llevando a cabo en Turquía un proyecto de gran envergadura, el de la construcción de la central nuclear de Akkuyu, la primera del país. En cuanto al destino del gasoducto Turkish Stream, en este proyecto existen muchas diferencias de tipo económico y muchas exigencias por parte de Turquía”, señala el experto.

 

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