Rusia, escala en la larga travesía de los refugiados sirios

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Para miles de sirios desesperados por la guerra, Rusia se ha convertido en un lugar de tránsito hacia los países escandinavos.

Rusia no es el destino natural para los refugiados que huyen de una Siria destrozada por la guerra, pero algunos lo están usando como lugar de tránsito hacia el norte de Europa. Emprender la aventura de atravesar el Ártico puede parecer descabellado, pero el deseo de vivir en paz es aún mayor. De ahí que un pequeño número de refugiados se lance a una larguísima travesía por Rusia para llegar a Finlandia y Noruega.

La angustia se palpa en un punto fronterizo, Skorskog, en Noruega, al noroeste de Múrmansk. Allí está prohibido cruzar a pie, pero el transporte sobre ruedas se mueve libremente. Esto lleva a un extraño comercio de bicicletas para que las familias crucen la frontera.

Las cifras no son elevadas: el Servicio Federal Ruso de Migración (FMS) calcula que en la actualidad hay unos 12.000 sirios en el país,   menos de un 0,1% de los extranjeros registrados en Rusia. Pero eso podría cambiar a medida que los Gobiernos europeos vayan endureciendo su actitud ante la llegada de desplazados.

Muez Abu Al Jadael, activista sirio pro derechos humanos, es un refugiado político que ha encontrado asilo en Suecia. Se graduó en la Universidad de la Amistad de los Pueblos de Moscú e intentó infructuosamente solicitar asilo en Rusia. Ahora ayuda a otros sirios a integrarse y habituarse a la vida en el país, ofreciéndoles asistencia legal.

“Antes de la guerra civil, la mayor parte de los sirios eran simplemente inmigrantes, en Rusia o en cualquier otra parte. Pero desde que estalló la guerra, somos todos refugiados”, declara a RBTH.

En la actualidad hay más de cuatro millones de refugiados sirios repartidos por el mundo, y se han realizado 430.000 peticiones formales de asilo en Europa entre 2011 y 2015.

La Agencia para los Refu­giados de la ONU, UNHCR, predice que estas cifras se doblarán en Europa durante los próximos dos años hasta llegar a un total de 850.000. La mayoría se asentará en Alemania y otros países europeos. Los funcionarios rusos y las agencias que trabajan con refugiados difieren sobre cuál será el papel de Moscú en la mayor crisis humana en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Postura rusa

Nikolái Smorodin, subdirector del Servicio Federal de Migración de Rusia (SFM), dice que es falso que Rusia se niegue a acoger refugiados sirios. Explica que un total de 7.103 sirios llegaron en 2015, pero algo más, 7.162, abandonaron el país. El técnico añade que Rusia está dispuesta a recibir refugiados, dada la gravedad de lo que está sucediendo en su país. De los 12.000 sirios que se han registrado en el Servicio Federal de Migración de Rusia, se ha proporcionado asilo temporal a 2.000 y permisos de residencia temporal a 2.500. A más de 2.000 se les ha dado asilo y 5.000 están esperando normalizar su situación, explica Smorodin.

La percepción de la respuesta rusa a la crisis está condicionada en parte por las declaraciones públicas del presidente, Vladímir Putin.

Este mes, Putin rehusó unirse a los planes europeos para ayudar a los refugiados sirios, alegando que los esfuerzos rusos para apoyar al presidente Bachar el Asad son el mejor modo de detener el flujo de refugiados, a la vez que culpaba a Occidente de la crisis.

Pero, en la práctica, hay otra lectura de la situación, según Svetlana Gannushkina, presidenta del Comité de Asistencia Ciudadana. “En 2012, cuando la UNHCR pidió a los representantes de los países que habían firmado la convención sobre refugiados que introdujeran una moratoria en la deportación a Siria, las autoridades rusas demostraron su lealtad a los refugiados e incluso empezaron a preparar sus documentos”, apunta la experta.

En respuesta a las acusaciones del Comité de que Rusia se negaba a proporcionar asilo temporal a los refugiados, el SFM afirma que se exageran las cifras de la gente que llega a Rusia. La mayor parte de las solicitudes son de cónyuges de ciudadanos rusos que habían vuelto a Siria tras el inicio de la guerra.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, asegura que los sirios son libres de transitar por Rusia, pero los países cuyas políticas han desen­cadenado la crisis actual deben ayudar a aliviar “esta situación catastrófica”.Además, señala, Rusia también necesita tomar medidas de precaución contra el riesgo de que terroristas del ISIS entren en el país fingiendo ser refugiados.

Robert Legvold, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Columbia, duda de que Rusia comparta “el flujo migratorio que llega desde Siria y el norte de África”, pero cree que “es responsabilidad de los principales países desarrollados, no solo de Europa occidental”, sino también de EE UU, que se ha ofrecido a acoger 10.000 refugiados. “Es un asunto de ética y principios”, recuerda. “Sería muy positivo que Rusia pudiese ayudar en esta crisis internacional de refugiados. No es solo una crisis de Europa occidental, es una crisis humana”.

Dmitri Polikánov, analista político ruso y activista, cree que la situación ofrece oportunidades para mejorar la cooperación internacional: “Alemania, por ejemplo, tiene muchos años de experiencia de acogida de inmigrantes y un sistema para integrarlos en la sociedad. Rusia tiene sus propios mecanismos para tratar con la gente que llega de Asia Central y de asimilar musulmanes de esas regiones. El problema es que ahora Europa está en un estado de shock”. Polikánov ve una oportunidad de que Rusia llegue a una solución diplomática.

 

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