Las nuevas bombas de EE UU aumentan la tensión en Europa

Caza polivalente Eurofighter Typhoon

Caza polivalente Eurofighter Typhoon

DPA/Vostock Photo
La semana pasada hubo se oyeron rumores sobre los planes de los EE UU de situar en territorio de Alemania 20 bombas atómicas modernizadas. Esto ha provocado una dura reacción por parte del Gobierno ruso, que amenaza con desplazar hacia las proximidades de su frontera occidental misiles tácticos operativos y bombarderos. Según los expertos, todo esto podría llevar a un aumento de la tensión en Europa.

El Kremlin reaccionó muy duramente a la noticia sobre el posible despliegue en la base aérea alemana de Büchel de 20 bombas atómicas tácticas de la nueva modificación B61-12.

“Este es un paso más, y muy importante, hacia la escalada de la tensión en el continente europeo”, declaraba el pasado 23 de septiembre el secretario de prensa del presidente ruso, Dmitri Peskov.

“Evidentemente, esto puede llevar al desequilibrio estratégico en Europa, por lo que, sin duda, Rusia se verá obligada a tomar las medidas de respuesta necesarias para restablecer la paridad”, añadía Peskov, informa de RIA Novosti.

En 2010, el Parlamento Federal alemán decidió que el gobierno debía insistir en la retirada de armamento nuclear estadounidense de su territorio. Sin embargo, este tipo de armamento se mantiene en la base de Büchel, y un nuevo plan prevé la modernización de este arsenal. En el caso de que estallara una guerra, los cazas bombarderos alemanes Tornado podrían transportar estas bombas si la OTAN se lo ordena.

En los medios de comunicación rusos se ha informado de que Moscú, en respuesta al despliegue de estas nuevas bombas atómicas, contempla la posibilidad de desplegar en la región de Kaliningrado sistemas de misiles Iskander-M.

El presidente del comité del Consejo de la Federación para la Defensa y la Seguridad, Víktor Ózerov, incluso ha declarado que el despliegue de este nuevo armamento nuclear en Alemania podría servir como base para la salida de Rusia del Tratado INF.

¿Nueva guerra fría en Europa?

María Zajárova, representante oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, ha declarado en una entrevista para el canal ZDF que Rusia está intranquila por la posibilidad de que se utilice armamento estadounidense en países que no tienen su propio arsenal nuclear. “Esto va en contra de los artículos 1 y 2 del Tratado de no proliferación nuclear”, subrayaba Zajárova.

Por su parte, los EE UU no consideran que estén incumpliendo el Tratado. La directora adjunta del servicio de prensa de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear del Departamento de Energía de Estados Unidos, Shelley Laver, se ha apresurado a declarar que la modernización de las bombas B61-12 no comenzará hasta el año 2020.

Según Ígor Korotchenko, director del Centro de Análisis del Comercio Mundial de Armamento y miembro del Consejo Público del Ministerio de Defensa, en un contexto de tensión en las relaciones entre Rusia y Occidente, el despliegue de armamento nuclear modernizado estadounidense en una base alemana desestabiliza la situación en Europa y puede provocar el estallido de una nueva guerra fría.

El experto subraya en una entrevista para RBTH que en el caso de que comience una guerra Büchel se convertirá en un objetivo para los misiles o la aviación de largo alcance de Rusia.

Al Kremlin no le interesa la confrontación

No todos los expertos rusos consideran que la nerviosa reacción del Kremlin esté justificada. Según el presidente de la Academia de Problemas Geopolíticos, Konstantín Sivkov, los planes de EE UU no son nada inesperado, ya que el programa de modernización de la aviación táctica de cinco países sin armas nucleares de la OTAN para darles la posibilidad de utilizar armamento nuclear se aprobó hace dos años y finalizará hacia el año 2018.

“El único medio que tenemos realmente para responder a todo esto es desplegar sistemas Iskander con cabezas nucleares; fabricar una cantidad suficiente de misiles para aviones estratégicos de largo alcance y modernizar nuestros aviones Tu-22M3”, comenta Sivkov a RIA Novosti.

El coronel retirado Víktor Litovkin, observador militar de TASS, opina que Rusia no se sumará a ninguna carrera armamentística por los planes de despliegue de estas nuevas bombas en la base de Büchel. Según Litovkin, Moscú no adoptará ninguna medida radical para “no debilitar todavía más su economía”.

 

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