El Ártico, una nueva frontera económica

Alamy/Legion Media
Rusia ha renovado su solicitud a las Naciones Unidas para expandir sus fronteras en el Ártico. Dinamarca, Canadá, Noruega y los EE UU también reivindican territorios bajo el océano Ártico, cuyas fronteras a veces se solapan.

El pasado 4 de agosto, Rusia envió a las Naciones Unidad una solicitud revisada reclamando un territorio subacuático de 1,2 millones de m² , que se extiende hasta 350 millas marítimas de la costa, según el anuncio publicado en la página del Ministerio de Asuntos Exteriores.

“Para justificar esta reivindicación territorial, Rusia ha aducido un conjunto de datos científicos, acumulados durante muchos años de investigación en el Ártico”, se explica en la web.

Los potenciales beneficios económicos resultantes de esta reclamación territorial son incalculables.

“Hay pruebas de que el mar de Laptev tiene una veta de diamantes en la superficie de su plataforma continental, lo que permitirá a Rusia ser incluso más competitiva en producción de diamantes”, explica Vera Smorchkova, profesora del Instituto de Servicio y Administración Estatal de la Academia Presidencial Rusa de Economía Nacional y Administración Pública (RANEPA).

Además, Rusia solicitó en 2001 entrar en posesión de una pequeña parte del territorio de la dorsal de Lomonósov, pero no tenía las pruebas solicitadas de que ese territorio era una extensión de su plataforma continental y pertenecía a Rusia, dijo Smorchkova, que es también asistente del presidente del Comité del Senado para Asuntos del Norte y de los Pueblos Indígenas.

La Convención de las Naciones Unidas sobre Ley Marítima de 1982 permite que los países expandan sus zonas económicas, dado que el fondo marino más allá de sus fronteras es una extensión natural de su territorio continental. Dinamarca, Canadá, Noruega y los Estados Unidos también están reivindicando territorios bajo el Ártico, cuyas fronteras a veces entran en conflicto.

Estos intereses internacionales submarinos se basan en la opinión común de los geólogos de que el lecho marino contiene casi un 30 % de las reservas vírgenes de gas y un 15 % de las reservas de crudo. En su solicitud, Rusia reclama la dorsal de Lomonósov, la dorsal Alfa, el cabo Chukchi y la cuenca oceánica de los mares de Chukotka y Podvodnik que los separan.

La solicitud de Rusia no será revisada en un futuro cercano por motivos burocráticos, pero se incluirá en la agenda provisional de la 40ª sesión de la Comisión en febrero o marzo de 2016, según el segundo portavoz de las Naciones Unidas Farhan Haq.

“La decisión de expandir las fronteras de la plataforma continental no solo es de naturaleza geográfica y económica, sino que también tiene visos de convertirse en un asunto político”, señaló Alexéi Kozlov, analista en jefe de la compañía de inversiones UFS. Según Kozlov, en el contexto de la escalada de tensión entre Rusia y Occidente, la decisión final de expandir la plataforma podría ser pospuesta con varios pretextos.

“Sin embargo, antes o después, es probable que el asunto se resuelva positivamente, pero Rusia no se hará con el territorio sin tener que luchar”, concluye Kozlov.

Las reivindicaciones rusas sobre esta área del Ártico se opondrán, con toda probabilidad, a las de otros países, como Canadá o EE UU, debido a su riqueza en recursos naturales. Ed Royce, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EE UU, afirmó que los EE UU estaban preparados para plantarle cara a Rusia en este respecto.

“Rusia ha estado impulsando sus reivindicaciones sobre el Ártico de manera agresiva, especialmente en la rica plataforma continental. Ahora tiene una Comandancia del Ártico para fortalecer su presencia militar en la región”, explicó Royce. “Los EE UU y otros países con frontera en el Ártico deben mantenerse unidos contra las agresivas ambiciones de Moscú en esta región vital”, declara el estadounidense.

Por su parte, grupos ecologistas creen que las ambiciones de todos los países amenazan al Ártico por igual. El deshielo del Ártico abre grandes territorios de los mares del norte y los hace vulnerables, dice Vladímir Chuprov, director del programa energético de Greenpeace Rusia.

“Millones de personas están haciendo llamamientos a los gobiernos para crear una reserva territorial internacional alrededor del Polo Norte, para que estas aguas permanezcan intactas y no contaminadas por la industria, y la naturaleza siga en su estado salvaje”, dijo Chuprov a RBTH.

“Además, económicamente no tiene sentido extraer crudo de la plataforma ártica, ya que no existe tecnología para prospecciones petrolíferas en condiciones de congelación a grandes profundidades. Los economistas y geólogos cada vez hablan más de este tema, incluyendo a los de Rusia”, declaró.

La oficina de prensa de Embajada de Rusia en Washington D.C. dijo que ellos consideraban el Ártico un territorio de diálogo y cooperación: “No vemos ninguna contradicción irresoluble en esta región, especialmente en cuestiones que podrían requerir una solución militar. Ninguno de los llamamientos que dirimimos tiene relación con lo militar. El ministro Serguéi Lavrov lo ha afirmado en diversas ocasiones, enfatizando que es necesario alejar el Ártico de la retórica militar. Reconocemos que todas nuestras acciones en la región deben estar dentro del marco de la legalidad internacional”.

Además, añadieron que “Rusia se opone sistemáticamente a la politización de la cooperación internacional en la región del Ártico. Se puede alcanzar el éxito solo cuando los estados árticos trabajen de manera unida y conjunta. El futuro de la región, la implementación de medidas de protección medioambiental y la mejora de las condiciones de los residentes en el Lejano Norte no pueden depender de eventos extrarregionales”.

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