La Organización de Cooperación de Shangái se consolida en Asia

Fuente: Ria Novosti / Aleksandr Vilf

Fuente: Ria Novosti / Aleksandr Vilf

La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) celebrada los días 8 y 9 de julio en Ufá abre una nueva etapa en la historia de esta organización, declaró el presidente ruso Vladímir Putin. La mayoría de los expertos no lo discuten, pero llaman a la prudencia y prefieren esperar a ver cómo funciona en la práctica la renovada organización.

La Organización de Cooperación de Shangái, un bloque regional de carácter político, económico y de seguridad integrado por Rusia, China, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán creado en 1996. Entre el 8 y el 9 de julio celebró su cumbre en la ciudad de Ufá, capital de la república rusa de Bashkiria. Cuenta con Afganistán, Irán y Mongolia como observadores.

Los analistas consultados inciden en que el principal logro de la cumbre de la OCS ha sido el inicio de un procedimiento de adhesión a la organización de la India y Pakistán. Es la primera vez que ocurre en sus 14 años de historia.

Según señala en una entrevista a RBTH Leonid Gúsev, colaborador del Centro de Estudios sobre Asia Oriental y la OCS adscrito a la Universidad MGIMO, con su enorme potencial demográfico y económico, la India y Pakistán aportarán calidad a la organización. Esto convierte a la OCS en un actor global más fuerte, así como en el “segundo polo euroasiático no occidental”, como la calificó el director del centro, Alexánder Lukin, en un informe para el club Valdái.  

Por otra parte, el hecho de que ambos países dispongan de armamento nuclear da aún más peso a la alianza. “La entrada de Delhi e Islamabad en la OCS tiene un importante significado geopolítico, puesto que creará una especie de conexión entre Asia Central, Asia Oriental y el sur de Asia, uniendo a estas tres regiones”, declaró a RBTH Vataniar Yaguia, director del departamento de política internacional de la facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad Estatal de San Petersburgo. 

El giro de Moscú

Como señala Leonid Gúsev, la OCS se convertirá también en la plataforma de negociación entre Delhi e Islamabad (cuya relación se ve ensombrecida por las disputas territoriales en la región fronteriza de Cachemira), lo que podría influir positivamente en la seguridad de la región.

Sin embargo, según el analista, mucho depende del desarrollo interno de la propia organización, de si esta puede aprovechar el impulso de este proceso de renovación para convertirse en una estructura plena y funcional, y decir adiós con ello a la fase de estancamiento que estaba atravesando.

Los analistas aseguran que este impulso está estrechamente relacionado con el giro que ha dado Moscú a la vista del empeoramiento de su relación con Occidente desde el comienzo de la crisis ucraniana. Una de las principales manifestaciones de este cambio de enfoque, según los expertos, es la nueva postura de Moscú con respecto a la cooperación económica en el marco de la OCS.

Según afirma Lukin en su informe, por temor al dominio económico de Pekín, Moscú había bloqueado con anterioridad varias propuestas de integración económica que incluían también un proyecto para la creación de un banco de desarrollo de la OCS.

En la cumbre de Ufá, Vladímir Putin calificó la cooperación en el ámbito financiero como una de las prioridades de la organización. Aparte del banco de desarrollo, el presidente de Rusia recordó la idea de crear un centro internacional de financiación de proyectos. Putin habló también de la necesidad de revitalizar la actividad del club energético de la OCS, crear un sistema de transporte común basado en el Transiberiano y en la línea Baikal-Amur, y conectar los dos principales proyectos de integración económica de la zona: la Unión Económica Euroasiática y el cinturón económico chino de la Ruta de la Seda. 

"La pesadilla de los geopolíticos norteamericanos"

Según declaró a RBTH el director del Instituto Internacional de Estudios Políticos, Yevgueni Minchenko, dentro de la OCS se reforzará también la colaboración en cuestiones de seguridad: “se realizarán ejercicios militares conjuntos con mayor frecuencia y se elaborarán proyectos de cooperación para situaciones de crisis en los países de Asia Central”.

De hecho, Putin anunció en Ufá que los líderes de los Estados miembros de la OCS acordaron coordinar sus ministerios de Defensa y continuar participando en ejercicios antiterroristas de carácter anual.

Tras la cumbre de la OCS y la de los BRICS —que se clausuró en Ufá un día antes—, Minchenko concluyó que estos encuentros se han convertido en un símbolo del giro de Rusia hacia Oriente: "EE. UU. ha empujado a Putin al abrazo de China, convirtiendo en una realidad la pesadilla de los geopolíticos norteamericanos”.

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