Puente entre Puerto Vallarta y los Urales

Fuente: Tatiana Andréieva

Fuente: Tatiana Andréieva

La “Semana de México en la región de Sverdlovsk” ha regalado a los habitantes de la capital de los Urales la oportunidad de echar un vistazo a un rincón de este soleado país a través de los ojos de uno de los artistas más brillantes de Ekaterimburgo, Alexéi Efrémov. Este pintor oriundo de los Urales vivió un mes en Puerto Vallarta y de allí se llevó 25 paisajes, reunidos en el proyecto “Romantic bridge: Ural-Mexico”.

Alexéi, ¿cómo se le ocurrió la idea de viajar a México?

Recibí la llamada de unos empresarios rusos, a los que ni siquiera conocía personalmente, que me dijeron: “Alexéi, nos gustan mucho sus paisajes de los Urales, ¿le gustaría trabajar un tiempo en México?” Yo respondí: “Si puedo ir con mi esposa y mi hijo, no hay nada más que hablar”. Y me fui durante un mes.

Por su parte, se trataba de un proyecto de mecenazgo absolutamente desinteresado cuyo fin era mostrar a sus amigos mexicanos a un pintor de los Urales y, al mismo tiempo, abrir en los Urales la puerta a un México desconocido.

Estuve trabajando en Puerto Vallarta: creé 25 paisajes de esta pintoresca y tranquila ciudad hotelera y sus alrededores. Al volver a casa decidí tender un “puente” cultural entre los Urales y México, encontrar alguna cosa en común entre estos dos países, estos dos continentes tan radicalmente distintos, y mostrársela a la gente.

Fuente: Tatiana Andréieva

¿Lo consiguió?

Sí. Resultó que, a pesar de que el arte realista no es precisamente una estrella guía en México (allí tienen sus propios “dioses”, como el surrealismo, el impresionismo, etc), me di cuenta de que las gentes de México y las de los Urales son muy parecidas. Valoramos igualmente el calor del hogar, la salud de nuestros seres queridos.

El nombre del proyecto procede de una historia mexicana que cuenta cómo entre dos casas, de tejado a tejado, se construye un puente. Me contaron que Elizabeth Taylor vivió a mediados de los 60 en una casa en México, y en la casa de enfrente vivía Richard Burton, su enamorado y futuro marido. Este, como regalo para su mujer amada, construyó un puente “de corazón a corazón”. Así nació mi idea del “puente” fuera del tiempo y del espacio.

¿Qué fue lo que más le sorprendió de México?

Es un país muy diverso. Por un lado existe México DF. Después existen ciudades muy apacibles en las que incluso los desconocidos se saludan por la calle. Yo vivía en una ciudad así. Me sorprendió el espectáculo de una tormenta sobre el océano, así como el culto a la idea de la muerte...

Fuente: Tatiana Andréieva

¿Qué encuentros en México recuerda especialmente?

En una ocasión, estaba pintando en la calle y se me acercó una señora mayor. Estuvimos hablando y le pregunté, en broma: “Do you speak Russian?”. Y de pronto me responde en ruso: “¡Sí!” - ¡y comienza a hablar en un ruso perfecto! Al parecer, ella no había estado en Rusia en su vida, pero sus padres habían huido tras la Revolución a través de Turquía y EE UU a México.

¿Trabó amistad con algún pintor mexicano?

Los pintores que conocí en México pueden pintar en su taller un agave de color rosa fucsia tranquilamente. Y cuando les enseñaba mis estudios pintados en un día, abrían los ojos de par en par y comenzaban a sacar fotografías. Para ellos el paisajismo ruso es como un mundo desconocido e inalcanzable.

En México, el autor es el centro del proceso artístico: su estética y su visión del mundo conforman su estilo. Para mí, en cambio, el arte y el alma son inseparables, solo cuando se funden nacen la armonía y la belleza.

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