Lavrov niega un complot entre EE UU y Arabia Saudí contra Rusia

Serguéi Lavrov (Moscú, 1950) Diplomático de carrera, estduió en MGIMO. Es ministro ruso de Exteriores desde 2004. Anteriormente fue el embajador de la Federación de Rusia ante la ONU. Fuente: Olesia Kuprianova / RG

Serguéi Lavrov (Moscú, 1950) Diplomático de carrera, estduió en MGIMO. Es ministro ruso de Exteriores desde 2004. Anteriormente fue el embajador de la Federación de Rusia ante la ONU. Fuente: Olesia Kuprianova / RG

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, estuvo en la redacción de Rossiyskaya Gazeta y respondió a las preguntas de RBTH.

¿Ejercen los EE UU presión sobre Europa?

Sin duda, ejercen una fuerte presión…

Pero, de todos modos, yo creo que la UE es consciente de que la postura que hoy ocupan se está metiendo cada vez más en un callejón sin salida. Lo principal es que ahora tenemos el documento firmado en Minsk, que podemos mostrar a todos quienes nos exigen que tomemos una u otra medida.

Lean el texto de los acuerdos de Minsk: el control de la frontera debe establecerse al final de este proceso. Ellos dejan a un lado el hecho de que Kiev está obligado a implementar la ley sobre un estatus especial y en lugar de ello se dedica a poner a todo el mundo patas arriba: esto no es un estatus especial, es una ocupación. Ya no es posible seguir justificando la conservación del bloqueo económico impuesto por Ucrania a Donbass. 

A juzgar por los comunicados de Donbass, Kiev no está cumpliendo con los acuerdos de Minsk… Aun así, Rusia considera al presidente Petró Poroshenko uno de los negociadores más aceptables en Ucrania.

Él es el presidente, debemos apoyarlo. 

En ocasiones parece que Poroshenko hace maniobras entre Europa y EE UU.

Hasta cierto punto, sí, pero eso le interesa para que EE UU no comience a trabajar en su contra. Pero cuando Poroshenko conversa por teléfono con el presidente de Rusia o, por ejemplo, durante las negociaciones en el formato de Normandía, él ha intentado ser más pragmático, resolver los problemas existentes.

En su opinión, ¿qué futuro les espera a las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk?

A todos los niveles, tanto a través del presidente de Rusia como en otros formatos, nosotros hemos declarado que es necesario que sigan formando parte de Ucrania. Estas repúblicas ya han presentado su proyecto de constitución. En este proyecto se propone un estatus para ellas que también está previsto en los acuerdos de Minsk: las repúblicas serán parte de Ucrania y después se iniciará una reforma constitucional para que este estatus quede fijado de forma permanente. En el proyecto de constitución se indica que habrá un proceso de descentralización. Esto fue lo que firmaron en Minsk la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de Francia, François Hollande.

El hecho de que el secretario de Estado de EE UU, John Kerry, durante su última rueda de prensa en Sochi no mencionara Crimea ni una sola vez, ¿significa que ha aceptado el estado actual de las cosas?

No sólo no mencionó Crimea ni una sola vez durante la rueda de prensa, sino que no ha tocado este tema ni con Vladímir Putin ni conmigo. Saquen sus propias conclusiones.

Ahora muchos siguen de cerca los precios del petróleo. ¿Qué opina, la caída de los precios del petróleo se debe a un complot de los estadounidenses con Arabia Saudí?

No lo creo. Hay que tener en cuenta que en ello influye un gran número de factores. ¿Es posible que los estadounidenses hayan invertido a propósito miles de millones de dólares en el desarrollo de gas de esquisto,  con todos los riesgos que ello conlleva para el medio ambiente, sólo para “fastidiarnos”?

Todo esto lo hacen para su propio beneficio, aunque ha resultado un negocio no muy positivo: los precios del petróleo han caído y la mayoría de yacimientos de gas de esquisto de Estados Unidos han dejado de ser rentables.

Resulta extraño imaginar a la Administración estadounidense diciendo a sus compañías privadas que desarrollan estos yacimientos: “Amigos, vais a sufrir mucho, pero aguantad”. No lo creo.

El crecimiento de China se ha ralentizado ligeramente (y para la economía china, incluso un uno por ciento es mucho), y esto se ha notado en seguida. Arabia Saudí no quiere reducir ni la extracción ni la exportación, aunque ellos ya están sufriendo las consecuencias, teniendo en cuenta los grandes planes que tenía este país: ya se ha registrado un déficit en su presupuesto. Pero por ahora no planean reducir la extracción por una simple razón: dejarían libre su sitio en el mercado y otro país lo ocuparía. Y no quieren permitir que esto ocurra.

No creo que haya un complot. Aunque, evidentemente, para algunos resulta más interesante pintar una realidad en la que Rusia depende totalmente del petróleo. Pero en este caso, yo no apoyaría la teoría del complot.

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