Muerte y memoria de marineros rusos en Menorca

Vista panorámica de la Mola de Mahón donde se encontraba el obelisco a los marinos rusos fallecidos en 1770. Acuarela de un autor desconocido. Fuente: Museo Militar de Menorca

Vista panorámica de la Mola de Mahón donde se encontraba el obelisco a los marinos rusos fallecidos en 1770. Acuarela de un autor desconocido. Fuente: Museo Militar de Menorca

Hasta hace poco no se sabía casi nada de un monumento construido en honor a los marinos rusos fallecidos en Menorca a finales del siglo XVIII. No había datos exactos sobre el número de muertos y no se podía confirmar dónde estaban realmente enterrados. Un cuadro encontrado en un museo de Moscú dio la pista sobre el obelisco levantado en 1820 en el puerto de Mahón y la historia de los que allí dejaron su vida.

El director del Museo Militar de Menorca, el coronel Francisco Fornals, empezó una investigación hace siete años, cuando se enteró de la existencia de una acuarela conservada en el Museo Estatal de Historia en Moscú. El cuadro, cuyo autor no está identificado, fue comprado en París por el coleccionista ruso Piotr Shchukin, quien en 1905 lo entregó al museo moscovita. 

En la acuarela se observa una vista panorámica de la Mola de Mahón, un obelisco con el águila bicéfala a la derecha y un epitafio en la parte baja firmado por el cónsul francés de Baleares, Froment de Champlagarde. En su inscripción el diplomático afirmó que el monumento fue levantado en memoria a los marinos rusos fallecidos en el puerto de la Mola. 

Cientos de muertos en el puerto de Mahón 

 Lápida en honor a Andréi Spirídov conservada en la Iglesia de la Concepción en Menorca.

“Estos marinos formaban parte de la escuarda del almirante Spirídov que llegó a finales del año 1769 al puerto de Mahón. - cuenta a RBTH el coronel Fornals. - La escuadra enviada por Catalina II venía del mar Báltico haciendo escala en los puertos británicos (Menorca entonces estuvo bajo el dominio de Inglaterra y el puerto de Mahón fue una base naval británica en el Mediterráneo). Venía a combatir contra el Imperio turco”, resalta Fornals.

La flota rusa, dirigida por el almirante Grigori Spirídov, ganó la batalla de Chesma en junio de 1770 y derrotó al Imperio otomano. Esta victoria fue crucial para poner fin a la primera guerra ruco-turca (1768-1774). Como resultado, los otomanos proveyeron al Imperio ruso su primer acceso directo al Mar Negro, además, otorgaron a Catalina II dos puertos de Crimea (de Kerch y de Enikale). 

La victoria de la flota rusa se produjo a pesar de que la tripulación sufrió numerosas muertes en el puerto de Mahón. Los archivos militares confirman que hubo unos 367 enfermos (supuestamente del escorbuto) dentro de la escuadra de Spirídov, pero se desconoce el número exacto de los fallecidos que pudo haber superado a 200 personas.

“Entre los que fallecieron se encontraba también el hijo del almirante, Andréi Spirídov, un joven de 19 años que, como todos los marinos de la escuadra, estaba a las órdenes de su padre”, destaca Francisco Fornals. 

Un monumento perdido 

 

Entierro de Andréi Spirídov en 1770. Dibujo realizado por Giuseppe Chiesa

Todos los fallecidos fueron enterrados en unas cuevas en Cala Figuera, pero el hijo del almirante fue sepultado en la  Iglesia de la Concepción que hasta hoy conserva una lápida en honor a este joven. Es más, el pintor italiano Giuseppe Chiesa, que pasó casi toda su vida en Menorca, hizo un cuadro que evoca el entierro de Andréi Spirídov y actualmente forma parte de la colección del Ayuntamiento de Mahón.  

Cincuenta años después del fallecimiento de los marinos, el cónsul francés de Baleares, Froment de Champlagarde, que también representaba los intereses del Imperio ruso en esta región, decidió trasladar los restos de militares a un lugar más adecuado: el cementerio griego de la Mola. 

“En aquel entonces en el puerto de Mahón había una colonia griega que tenía esta iglesia y un pequeño cementerio. Se decidió enterrar allí a las marinos ortodoxos. Cuando se realizó el traslado, el cónsul decidió levantar un obelisco en este lugar, y precisamente este monumento quedó reflejado en el cuadro conservado en el museo de Moscú”, explica Fornals. 

El monumento fue levantado en 1820, pero más tarde, durante la construcción de la fortaleza Isabel II, a finales del siglo XIX, fue destruido. No quedó ni rastro de aquel obelisco. “No sabemos cuándo desapareció exactamente y pensamos que no encontraríamos nada que confirmara la existencia de este monumento. Tenemos localizado el punto donde debió estar, pero no tenemos más referencia que el cuadro guardado en Moscú...”, confesó el coronel Fornalts. 

Sin embargo, el párroco de la Iglesia Ortodoxa de Madrid, Andréi Kordóchkin, cuenta que se planea realizar las obras de excavación para encontrar los restos de los marinos y del monumento. Además, la Iglesia ortodoxa en Madrid ya ha expresado su intención de crear una capilla en el puerto de Mahón.

Lea más: Un genio español que levantó el Imperio ruso>>>

Todos los derechos reservados por Rossíiskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies