Se cumplen 159 años de la petición de relaciones diplomáticas de Venezuela a Rusia

Imagen de José Tadeo Monagas, presidente de Venezuela en dos oportunidades. Fragmento del óleo de Martín Tovar y Tovar.

Imagen de José Tadeo Monagas, presidente de Venezuela en dos oportunidades. Fragmento del óleo de Martín Tovar y Tovar.

José Tadeo Monagas escribió al zar Alejandro II, quien le respondió afirmativamente al año siguiente. En la guerra de independencia los venezolanos ofrecieron la isla La Orchila para lograr el apoyo ruso.

Se cumplen 159 años de la primera solicitud formal para establecer relaciones diplomáticas entre Rusia y Venezuela. La hizo el 22 de marzo de 1856 el presidente venezolano José Tadeo Monagas. Le escribió al emperador Alejandro II, zar del Imperio ruso desde el 3 de marzo de 1855 hasta el 13 de marzo de 1881.

El 17 de febrero de 1857 el emperador respondió reconociendo la independencia de Venezuela. Fue el segundo país latinoamericano, después de Brasil, con el que Rusia entabló relaciones diplomáticas. Un boletín de la embajada rusa en Chile da cuenta que mucho tuvo que ver Alexander Gorchakov, canciller ruso desde 1856. Este personaje recibiría en diciembre de 1879 de parte del presidente venezolano Antonio Guzmán Blanco la Medalla de la distinción con el busto del Libertador, el mayor reconocimiento emanado del gobierno de Venezuela, por su aporte al establecimiento de las relaciones entre ambos países.

En la era moderna, las relaciones diplomáticas entre Venezuela y la URSS ses establecieron el 14 de marzo de 1945. El presidente ruso Vladimir Putin lo recordó en una carta al presidente Nicolás Maduro. "Acepte sinceras felicitaciones con motivo del 70º. aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre nuestros países". El 13 de junio de 1952 fueron suspendidas por el gobierno soviético porque las condiciones sociopolíticas no eran las adecuadas para el trabajo diplomático. No fue hasta el 16 de abril de 1970 cuando se reiniciaron.

Carlos Andrés Pérez fue el primer presidente venezolano que visitó la URSS en 1976. A partir de 1999, durante el mandato de Hugo Chávez, se intensificaron las relaciones y acuerdos comerciales entre ambos países. Fue en este período que se dieron las visitas de los primeros presidentes rusos, Dimitri Medvédev y Vladimir Putin. Chávez fue a Rusia nueve veces, la primera en mayo de 2001.

En los años de la independencia

Los primeros intentos oficiales de Venezuela para establecer relaciones diplomáticas con Rusia se remontan a octubre de 1811, ya en el ocaso de lo que se conoce en la historia como la Primera República. Ya antes se habían cruzado los caminos de ambas naciones gracias al prócer venezolano Francisco de Miranda, cercano a Semión Vorontsov y Catalina la Grande.

Ocurrieron en 1810 las primeras escaramuzas para independizarse de España, que coronaron con la firma del acta de independencia el 5 de julio de 1811. La poca consistencia, solidez y homogeneidad en el movimiento dio al traste ese primer intento de gobierno, que cayó finalmente en julio de 1812.

"El proceso que culmina constitucionalizado en la Primera República se define con toda claridad como la creación de una reducida dirigencia con escasa raigambre social y horizonte geográfico más allá del cuadrilátero urbano de Caracas, Mérida, Trujillo, Barinas y Cumaná, producto de una conspiración de familias terratenientes opulentas poderosas y cultas de sus respectivas regiones", escribe Fermín Toro Jiménez en Historia diplomática de Venezuela, 1810-1830.

Rogelio Altez en su libro El desastre de 1812 en Venezuela: sismos, vulnerabilidades y una patria no tan boba señala que la situación en Venezuela era insoportable y que por ello se buscó el apoyo extranjero. "Acudir a las potencias en busca de ayuda fue un recurso extremo, puesto que cualquier relación se haría, siempre, en inferioridad de condiciones. Además, en el caso de las naciones europeas, la atención a aquellas provincias levantadas contra la corona española debería quedar, ciertamente, en segundo lugar de prioridades, mientras Europa se hallara, tal como lo estaba, sumida en conflictos de alcance continental".

En ese marco, el gobierno venezolano negoció primero el apoyo británico y después intentó establecer alianzas con otros países europeos, entre los que destacó Rusia.

"Vocero de esta nueva pauta de política exterior es el licenciado Miguel José Sanz, exsecretario de Estado para las relaciones exteriores de la confederación", especifica Fermín Toro Jiménez. En una carta escrita a Francisco de Miranda el 14 de junio de 1812, que se halla en el libro El general Miranda, escrito por El Marqués de Rojas en 1884, explicaba sus intenciones. "Desde que tomé conocimiento en la secretaría de Estado de los negocios políticos de Venezuela, formé la idea de que la independencia y la libertad no podían verificarse sin el auxilio eficaz de las potencias de Europa o de alguna de ellas. Intenté establecer una comunicación con las potencias de Europa, y en especial con la Francia y con la Rusia".

"En cuanto a la Rusia -continúa la misiva escrita por Sanz-, se le ofrecía la isla La Orchila para sus factorías, y aunque nada supe de esta negociación, cierto es que anhelando esta potencia un comercio en la América, abrazaría muy gustosa la proposición, y nosotros por este medio empujaríamos y llevaríamos a un grado más ventajoso nuestra agricultura, y aquellas potencias por su propio interés, protegerían nuestra independencia, porque sin ella estarían, como han estado hasta ahora, privadas de nuestra comunicación".

Habrá que esperar

Hay datos en los archivos de la URSS, citados por Fermín Toro Jiménez, que permiten conocer que entre octubre de 1811 y marzo de 1812 se discutió en las altas esferas gubernamentales rusas el apoyo a Venezuela, tras una solicitud hecha a Nikolái Rumyantsev, canciller imperial, por C.L. Parker, un comerciante norteamericano al que se atribuye la representación de Caracas.

Consta además que se pidió la intermediación de Levett Harris, cónsul de los Estados Unidos en San Petersburgo, quien escribió el 31 de marzo de 1812 a Luis López Méndez, diplomático venezolano en Londres, explicándole que era imposible el establecimiento de relaciones entre ambos gobiernos, como se lo hacía saber Rumyantsev.

"El reconocimiento de la independencia de esas provincias, cuyo cambio en la situación política se ha conocido aquí, no puede recibir la sanción oficial del emperador Alejandro... cuando la independencia de las provincias de América del Sur sea reconocida por Gran Bretaña, él, sin vacilar, seguirá tan digno ejemplo. La situación política de Europa en la actualidad no le permite hacer más".

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