Las dificultades legales que bloqueaban el convenio de adopciones entre España y Rusia

Fuente: TASS

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La Duma Estatal ratificó el pasado 20 de febrero el convenio de colaboración en materia de adopciones entre Rusia y España. Las dificultades para la firma definitiva tuvieron que ver con las consecuencias de la ‘ley de Dima Yákovlev’, aprobada a finales del 2012 y prohibía a los ciudadanos estadounidenses la adopción de niños rusos y también con el rechazo de Rusia a que las parejas homosexuales adoptasen niños rusos.

Hace tiempo que Rusia y España establecieron contacto en materia de adopciones: entre 1937 y 1939, durante la Guerra Civil española, la Unión Soviética acogió a más de 3.000 niños españoles dándoles asilo en su territorio; durante los últimos nueve años, según datos aportados por el Ministerio de Educación ruso, los ciudadanos españoles han adoptado 7.517 niños rusos.

La redacción del documento definitivo ha llevado cuatro años, el proyecto inicial se preparó en 2009. La elaboración el convenio se complicó con la entrada en vigor en 2013 de la ‘ley de Dima Yákovlev’, denominada así en memoria de un niño ruso de dos años que falleció en EE UU y que prohíbe a los estadounidenses adoptar niños rusos.

Hasta la introducción de esta ley, España venía ocupando el tercer y cuarto puesto en número de adopciones tramitadas con el país eslavo. Ahora que EE UU ha sido excluido de la lista de países adoptantes, el primer puesto lo ocupa Italia —que ya había ratificado un convenio bilateral con Rusia— y el segundo, España. Según la agencia EFE, España adoptó a más de 12.300 niños entre 1997 y 2013.

Según estadísticas oficiales, Francia, España e Italia adoptan a un 80% de los niños rusos, en su mayoría huérfanos, que se dan en adopción a extranjeros.

En 2013 los diputados rusos también introdujeron varias enmiendas en el Código de Familia relativas a la adopción por parte de ciudadanos extranjeros: en los países que reconocen el matrimonio homosexual, Rusia solo entregará a los niños cuando se garantice que estos se instalarán en una familia heterosexual (siempre que haya un convenio bilateral ratificado), es decir, no podrán adoptarlos parejas homosexuales o monoparentales. Este punto se ha respetado en el convenio ruso-español. En octubre la Asociación de Familias Lesbianas y Gays de España hizo pública su voluntad de renunciar a adoptar niños rusos para desbloquear así el conflicto. 

España es el tercer país con el que Rusia colabora en materia de adopciones. Francia e Italia también tienen convenios de este tipo. Se espera que a estos países les sigan Israel, Irlanda, Eslovenia, Nueva Zelanda, Chipre y Malta. Será el Ministerio de Educación y Ciencia de Rusia —entre cuyas competencias se encuentra la adopción— quien se encargue de la tramitación de los documentos.

El Senado español ratificó el convenio el pasado octubre, lo que supuso el primer paso para que se resolvieran los casos de 600 familias que están en proceso de adopción, 100 de ellas ya tienen asignado un menor. 

Europa es más fácil de controlar

El presidente de la ONG ‘Derechos del Niño’, Borís Altschuler, ha declarado a RBTH que la ratificación del convenio de adopción entre Rusia y España es de vital importancia para algunos niños concretos. “Este hecho cambiará sus vidas radicalmente, aunque nos da pena que estos niños se marchen”, señaló el activista.

En opinión de Borís Altschuler, el convenio con España es un punto de partida muy esperanzador, aunque el tiempo dirá si esto marcará una tendencia. “La Duma ha optado por el sentido común en materia de adopciones. A lo mejor incuso derogan la ‘ley Dima Yákovlev’ en un futuro próximo”, planteó el activista.

El director del Instituto de Investigaciones Políticas, Serguéi Markin, cree, por el contrario, que no se debe comparar la relación entre Rusia y Europa con la que el país eslavo mantiene con los EE UU en este campo. El politólogo achaca los problemas con los EE UU a incompatibilidades con la maquinaria estatal norteamericana, que impide que los representantes rusos controlen la situación de los niños adoptados. Mientras la documentación se tramita a nivel federal, de los problemas con los niños adoptados se encargan los gobiernos estatales. “Los países europeos no tienen esas contradicciones entre gobierno federal y los estados, por lo que en su caso el tema de las adopciones se aborda desde otra perspectiva”, concluye Serguéi Markin.

A diferencia de EE UU, en España no se ha registrado todavía un solo caso de trato indebido a un niño de adopción ruso. El director de la organización mallorquina Infància y Futur, Antoni Mercadal, ha explicado en una entrevista a RIA Novosti que esto se debe a que en España adoptar un niño resulta bastante más complicado que en EE UU. “Nuestra legislación exige la aportación de información detallada sobre la familia que se dispone a adoptar un niño. En EE UU esto no ocurre. Los requisitos son mucho más exigentes en España que en EE  UU”, afirma Mercadal.

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