Moscú trata de convencer a Washington para que dé tregua a al-Asad

El derrocamiento del régimen sirio pondrá trabas a la mejora de las relaciones entre EE UU e Irán. Fuente: AFP / East News

El derrocamiento del régimen sirio pondrá trabas a la mejora de las relaciones entre EE UU e Irán. Fuente: AFP / East News

Las autoridades rusas temen seriamente que la operación que EE UU ha iniciado contra el grupo terrorista Estado Islámica (EI) en territorio sirio sin la aprobación de Damasco acabe transformándose en una campaña para derrocar al presidente Bashar al-Asad. Sin embargo, los expertos opinan que las posibilidades de Moscú para intervenir en los planes de Washington son muy limitadas.

Rusia se opone a atacar a los combatientes del EI en Siria sin haber obtenido la aprobación de las autoridades del país. El Ministerio de Exteriores ruso insiste en que este tipo de acciones son contrarias al derecho internacional, puesto que afectan a un estado soberano.

El problema radica en que, tras los éxitos cosechados por el EI, Moscú ya no puede protestar contra los ataques en territorio sirio tan activamente como lo hacía hace un año. “Ahora los norteamericanos bombardean un territorio controlado por una organización terrorista. Y cualquier crítica que se formule contra esta operación conduce a plantearse por qué Rusia apoya el terrorismo y la idea de un estado islámico”, dice el arabista Leonid Isáiev, colaborador científico de la Escuela Superior de Economía, en declaraciones al corresponsal de RBTH.

Por eso Rusia se ha centrado en convencer a EE UU de que lleve la operación al ámbito jurídico. Así, Moscú querría que EE UU se dirigiera a las autoridades sirias con una solicitud oficial. Por su parte, Damasco no es la primera vez que anuncia que no solo dará su consentimiento, sino que incluso puede participar en una campaña antiterrorista. A pesar de eso, la Administración Obama ni siquiera ha iniciado una cooperación informal con el gobierno de al-Asad.

Las posibilidades de Obama en esta maniobra diplomática se ven limitadas debido a las elecciones al Congreso que se celebrarán el 4 de noviembre. “La popularidad del presidente Obama se encuentra en los niveles más bajos de la historia. La probabilidad de que el Senado pase a estar controlado por los republicanos es alta –explica Serguéi Kostiáiev, docente de la Cátedra de Politología Aplicada de la Universidad Financiera del Gobierno de la Federación Rusa al corresponsal de RBTH–. Empezarán a apuntarse tantos para culpar a Obama de inconsistencia y connivencia con el régimen reaccionario que el presidente prometió liquidar”.

Hasta cierto punto, el plan B de Rusia ha sido un intento de convencer a Washington de la necesidad de obtener, si no el permiso de las autoridades sirias, por lo menos la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. 

Sin embargo, incluso esto plantea dificultades. Los representantes rusos dicen estar dispuestos a facilitar que el Consejo de Seguridad tome una resolución de máxima urgencia, aunque, según algunos expertos, en la práctica el proceso se retrasará. Esto deriva de la experiencia de la reciente guerra civil en Libia.

“La resolución adoptada por el Consejo de Seguridad se distingue por su carácter abstracto. Siempre se puede encontrar un resquicio, como lo hizo EE UU en Libia. En el documento solo se indica una zona de exclusión aérea, pero los norteamericanos lo interpretaron como una oportunidad para bombardear las tropas leales a Gadafi”, advierte Leonid Isáiev, que considera que, si en la resolución no se indican con precisión los objetivos de los ataques, la operación contra el EI se transformará inevitablemente en una operación contra al-Asad, y Rusia no tendrá contraargumentos porque el propio país habrá votado a favor de esa resolución.

El factor iraní puede ayudar a Moscú

Por todo eso, la opción que le queda a Rusia es convencer a Washington y a la opinión pública norteamericana de que el derrocamiento de al-Asad se contrapone a los intereses de EE UU. Ante todo, esta operación puede causar serios problemas en las relaciones entre Irán y EE UU.

“En el propio Irán, fortalecerá la posición de los que critican la normalización de las relaciones con EE UU y debilitará las posiciones de presidente Hassan Rouhaní”, dice el politólogo iranista Sevak Sarujanián al corresponsal de RBTH.

En consecuencia, el proceso de negociaciones entre EE UU e Irán, ya complejo de por sí, se complicaría en extremo. Mientras que concluir estas negociaciones con éxito no solo sería una oportunidad para alcanzar la paz en Oriente Próximo, sino también la última posibilidad real de Obama para demostrar que no ha recibido el Premio Nobel en vano”.

Además, Rusia puede confiar en que EE UU desista de la idea de derrocar a al-Asad debido a la falta de medios y posibilidades. “Derrocar el régimen de al-Asad es un proceso muy laborioso. Y es poco probable que EE UU pueda limitarse a los ataques aéreos, tendrá que llevar a cabo una operación terrestre –considera Leonid Isáiev–. Si los norteamericanos no consiguen aumentar la capacidad militar del Ejército Libre de Siria en un plazo brevísimo, la probabilidad de que no inicien una campaña contra al-Asad y eviten una gran guerra en Oriente Medio es muy alta”.

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