En su viaje por el mundo llega a Moscú la murga Agarrate Catalina

Los pasados 25 y el 26 de septiembre los rusos pudieron disfrutar por primera vez de lo que es el carnaval uruguayo. El humor, la música, el condombe y los tambores llenaron el escenario de la Academia Rusa de la Música de los Gnesini, una de las salas de conciertos más antiguas y famosas de Moscú.

Los últimos días de septiembre, cuando comienza a sentirse la llegada del invierno a Moscú, los rusos fueron calentados por el alma uruguaya en forma de música y canciones tradicionales. La murga Agarrate Catalina llegó a Rusia como parte de su gira mundial.

El espectáculo, llamado el “El Viaje”, trata sobre unos ancianos situados en un lugar indefinido que preparan su última partida hacia otro mundo. Está organizado en diferentes bloques, cada uno sobre un tema especial.

En el primero están casa, esperando que llegue el novio de la nieta de uno de los ancianos. ''Este cuadro cómico habla sobre los prejuicios que tiene el ser humano'', explica el director de sonido y autor de textos, Tabaré Cardozo. Después, en una iglesia hablan sobre Dios y la religión. “Diciendo la verdad, fue un gran desafío para nosotros. No sabíamos cómo los rusos, una gente muy religiosa, iba a reaccionar. Nos enfrentamos a ello con nerviosismo”, cuenta el artista.  En el tercer bloque hablan sobre la guerra. Los personajes pelean entre sí por una paloma, y a partir de ahí hablan de diferentes guerras que han tenido lugar en la historia. Finalmente, se trata la resignación; la importancia de no perder la capacidad de creer en la vida y en todo lo bueno, algo que cada uno necesita recordar en algún momento de su vida.

 

Fuente: Mark Boiarski

Al inicio de la gira se les planteó un gran desafío. ¿Cómo hacer que el espectador extranjero entienda el humor y todo el sentido de la murga? En España, donde ya habían dado un concierto en el marco de un festival de la música latinoamericana, no tenían el problema del idioma, pero en otros lugares, decidieron colocar subtítulos en traducción simultánea. El éxito de la decisión se podía ver en las risas de los rusos que se reían a lo largo del todo el concierto y en los aplausos que ofrecían al final de cada acción. “Nunca tuvimos problemas por ofender al público, siempre reaccionaba bien”, cuenta Yamandú Cardozo, director responsable, autor de textos y artista de la murga. En realidad, han traducido todo el espectáculo del uruguayo, más que del español...

Antes de llagar a Rusia Agarrate Catalina tuvo conciertos en Estados Unidos, China, Japón, Australia, Alemania, Corea, Egipto, Italia y España.

Los artistas armaron el espectáculo especialmente para la gira, teniendo como la base el material del carnaval uruguayo del año 2008. Tuvieron que hacer algunos cambios; eliminar ciertos temas muy regionales y agregar partes de espectáculos de otros años.

“El hecho de percibir diferentes reacciones fue muy enriquecedor para nosotros”, cuenta Yamandú.

“Solamente en España, en Cádiz vimos algo parecido a la murga” – cuenta Yamandú, - “ahí hay un fenómeno parecido que se llama la chirigota”. Los artistas de Agarrate Catalina estaban buscando algo parecido en otros países pero por el tiempo y dinámica de la gira, apenas tuvieron posibilidades de encontrarlo.

Yamandú Cardozo. Fuente: Mark Boiarski

“Fue muy extraño ver cómo la gente se reía en algunos momentos sin querer hacer ruido para que el artista no se ofendiera”, dice Tabaré. El espectáculo, un poco adoptado, no deja de ser un espectáculo de murga, escrito especialmente para el carnaval uruguayo. Lo importante es que gracias a su trabajo, ahora se puede decir con toda la certidumbre que la murga se ha hecho más universal.

En el viaje que Agarrate Catilina hizo alrededor del mundo llevando su espectáculo no dejaron de pasar cosas inesperadas. En los casi dos meses de gira hubo sucesos muy tristes y bien lindos. “El papá de uno de los compañeros de los artistas falleció y tuvo que ir a Montevideo, después se volvió”,- cuenta Tabaré. “El viaje acumula momento de vida y muerte. Uno de los artistas tiene una hija pequeña en Uruguay y le dijo “papá” por primera vez por Skype”. Nacimientos, muerte, cumpleaños, soledad, enfermedades… momentos duros que se recompensan con otro bien lindos. Además, no sabían cómo iba a reaccionar el público de lugares que viven tiempos convulsos, como Egipto, por ejemplo.

El volumen de las anécdotas se acerca al infinito. Un día, en Egipto, a Tabaré le picó un bicho que nadie sabía lo que era y le dejó la pierna inflamada. Era tan grande la inflamación que el afectado no pudo ver ni las pirámides, ni participar en la función de Berlín. En otra ocasión, en el país árabe, el fotógrafo del grupo acabóen una comisaria. Inocentemente sacó una instantánea de un departamento policial, algo estrictamente prohibido en un estado tan afectado por violentos vaivenes políticos. Solamente le dejaron libre tras la intervención de la embajada. Es lo que se llama estar en el lugar inadecuado en el momento inoportuno... Por suerte, la resignación no se apoderó del grupo y los dos problemas se solucionaron.

Tabaré Cardozo. Fuente: Mark Boiarski

En Egipto hubo también otros momentos emotivos. Hay grandes diferencias culturales en el trato con la mujer en este país. Es más distante y no se puede saludar ni tocar a otra persona del otro   sexo. Embriagados por la magia del espectáculo, “una vez terminamos la función y varias mujeres se quitaron el velo y vinieron a felicitarnos y a darnos abrazos. Estas mujeres musulmanas lloraban de emoción”, dice Yamandú.

También hubo sorpresas en otros lugares. “Aunque resulte extraño, fue más fácil llegar a Rusia que a España y algunos otros países”,- sigue contando el artista, - “tuvimos una gran recepción de la embajada uruguaya en Rusia y del embajador de Uruguay en Rusia, Aníbal Cabral Segalerba, que nos invitó amablemente a su casa”.

La sala de Gnésini, donde los artistas dieron el concierto, se abrió en el año 1895, fundada por las tres hermanas Gnésini: Eugenia, María y Elena. ¿Una coincidencia o la suerte de visitarla por tres hermanos Yamandú, Tabaré y Martín Cardozo?

En el país eslavo les recibieron con una antigua tradición, muestra de la hospitalidad local: llegaron con pan y sal para establecer relaciones confidenciales y amistosas. Los artistas contaron que vieron algo parecido en la colonia rusa de San Javier en Uruguay, donde tocaron el febrero pasado, en el marco de una gira de conciertos gratuitos que hicieron por todo el país.

“También nos ayudó mucho el Fondo para el Desarrollo de la Cultura Contemporánea y el fundador del Fondo Stanislav Grádov.  Hasta ahora hemos tenido una recepción muy cálida y respetuosa. De hecho tocamos en una de las salas más famosas de Rusia, y nos dan el tratamiento de artistas de este nivel”.

En Moscú, a pesar de tener una agenda completa,  los artistas pudieron caminar por la Plaza Roja, con la impresionante Catedral de San Basilio y el mítico mausoleo de Lenin.

Catedral de San Basilio. Fuente: Román Kiselev / RBTH

Visitaron también la galería de arte más famosa del país, la Galería Tretiakov, sacaron fotos del teatro Bolshói y hasta compraron matrioshki  para las madres y gorros rusos, ushanki,  para los padres en el antiguo mercado Izmáilovski. “Nos impresionaron los íconos antiguos de la la Catedral del Cristo Salvador”, cuenta Tabaré.

Catedral del Cristo Salvador. Fuente: Román Kiselev / RBTH

Cómo no, subieron al metro de Moscú, que es como un museo sobre ruedas. “Nos pareció todo grande, amplio, con mucha presencia y mucha potencia e historia”.

Los artistas también pudieron disfrutar de la comida rusa.  Visitaron un comedor soviético en el centro, justo en la Plaza Roja. Probaron el famoso borsch, una sopa rusa de remolacha y  disfrutaron del kvas, la bebida de trigo con sabor a pan, que les recordó a Malta, la que se vende en Uruguay. Y, claro, ¿probaron el vodka? Lo cierto es que en Rusia nadie puede librarse de ello... Aunque si creemos a las palabras de Yamandú, sólo lo tomaron un poquito.

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Un camión

Que se va

La función

El final

Viaje que comienza

Viaje que termina

En este tablado de la humanidad

Se termina el viaje

De la Catalina

Y otro está por comenzar

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