Buenos Aires busca formas de abastecer a Moscú

Fuente: Ria Novosti

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Un clima de euforia se instaló en la el gobierno argentino desde que Rusia anunció sanciones a la Unión Europea y a Estados Unidos por sus objeciones en el caso de Ucrania y dejó de comprarles alimentos. Como contrapartida los funcionarios de la presidenta Cristina Kirchner empezaron a hacer cálculos y ya piensan que el efecto compensatorio de esas medidas será muy beneficioso para la Argentina: estiman que Buenos Aires aumentará entre un 25 y un 30% el nivel de comercio de alimentos hacia Moscú.

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Carlos Casamiquela fue el que mayor entusiasmo mostró en el gobierno a la hora de hacer un análisis de los efectos inmediatos del caso Ucrania. Evaluó que las exportaciones argentinas de alimentos a Rusia “pueden aumentar entre 1.800 y 2.000 millones de dólares”. Así, se prevé un aumento importante de exportaciones argentina a Rusia en concepto de carnes, lácteos, frutas frescas y pescados.

La concreción de este gran negocio no hace más que ratificar aquella frase que pronunció el presidente Vladimir Putin cuando visitó hace un mes y medio a Cristina Kirchner en Buenos Aires. “La Argentina se ha convertido en el socio estratégico más importante de América latina”, dijo en aquel momento el presidente ruso.

De esta forma, Argentina ingresó de lleno en el juego de la geopolítica mundial y pasó a tener un rol preponderante en el enfrentamiento de Rusia con Occidente por el conflicto de Ucrania. En rigor, Cristina Kirchner ya dio muestras suficientes de apoyo a Moscú en la causa Crimea cuando la Argentina se abstuvo de sancionar a Rusia en las Naciones Unidas y planteó la idea de “doble estándar” de las grandes potencias al evaluar el caso de Crimea.

La prohibición de Rusia a importar alimentos de la Unión Europea y Estados Unidos que se hizo extensiva a  Canadá, Noruega y Australia llega en un momento justo para la Argentina: los problemas de recesión económica y de inflación empiezan a pesar muy fuerte en el humor social. La simple idea de elevar el comercio de alimentos a Rusia resultó ser una gran noticia para Cristina Kirchner aunque hay sectores internos del gobierno que creen que ello podría elevar los precios internos de la carne.

A su vez, la decisión de la Argentina de cumplir con los requerimientos de Rusia no solo se circunsciben al ámbito económico. También esta oportunidad llega en momentos en que políticamente la Argentina está enfrentada con Estados Unidos por el conflicto irresuelto con los fondos buitres donde el juez norteamericano Thomas Griesa exigió al gobierno de Cristina Kirchner que les pague a los bonistas la deuda de más de 1500 millones de dólares que tiene la Argentina con los holdouts.

También la Argentina mantiene una fuerte disputa con la Unión Europea por la decisión de ese bloque de frenar la importación del biodiesel de la Argentina.

El ministro de Agricultura Casamiquela  calificó como “una gran oportunidad” para la Argentina  la decisión de Rusia de frenar la importación de alimentos de Occidente. “La expectativa es enorme porque hay una posibilidad muy interesante, ya que Rusia convocó a todos los países productores de alimentos para que sean proveedores”, dijo Casamiquela.

Es que tanto la Argentina como Brasil y Uruguay serán los países que Rusia eligió en América del Sur para compensar la faltantes de alimentos de la Unión Europea y Estados Unidos.

La semana pasada se había puesto en duda la decisión de la Argentina de corresponder a las necesidades de Rusia ya que el secretario de Comercio, Augusto Costa, comunicó a algunos empresarios que el gobierno argentino restringiría las exportaciones de los productos lácteos y de las carnes para provocar una sobreoferta en el mercado interno que ayude a frenar la suba de los precios.

Sin embargo, en estos últimos días desde la Casa Rosada se descartó de plano esa idea y avalaron la estrategia  de compensar la faltante de alimentos de Rusia. Así, se prevé que habrá un mayor volumen de exportación de de carne de pollo, como también de lácteos, pescados, frutas frescas, legumbres, carnes, mosto y jugo de uva. En el rubro de carne vacuna, se precisó que “Rusia requiere cortes premium, de alta calidad, y la Argentina tiene posibilidad de acercar oferta exportable hacia ese sector”,  dijo el ministro casamiquela para lo cual se flexibilizarían restricciones locales.

“Todo va a depender de que los precios sean razonables, de las condiciones de calidad y seguridad de abastecimiento”, añadió el ministro de Agricultura para poner paños frios a la disputa que se había generado con las declaraciones del secretario de Comercio.  Desde la Federación Agraria Argentina (FAA) se dijo  que el gobierno cometerá “una enorme equivocación” si no se avanza con una respuesta favorable a Rusia. En tanto, Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) dijo que “impedir que se comercialice en el exterior el 6% de lo que producimos no puede tener efecto sobre el 94% [que se consume en el país]”. Lo planteó en relación a algunos sectores del gobierno que creen que aumentar las exportaciones de carnes elevará los precios internos.

Por ahora, todo indica que la respuesta a Rusia en materia de exportación de alimentos será un gesto más en la relación altamente estratrégica que se fijaron Cristina Kirchner y Putin.

Martín Dinatale es el editor de política del diario argentino La Nación.

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