Ucrania y Oriente Próximo serán temas clave de la 69ª reunión de la Asamblea General de la ONU

El ministro Serguéi Lavrov encabeza la delegación rusa. Fuente: AP

El ministro Serguéi Lavrov encabeza la delegación rusa. Fuente: AP

El 16 de septiembre se inaugura en Nueva York el 69º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Estará presidido por el ministro de Asuntos Exteriores de Uganda, Sam Kutesa, quien sacará a debate en primer lugar el tema del desarrollo sostenible después del año 2015.

En Nueva York da comienzo el 69º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. La delegación rusa estará encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, que ha explicado que la tarea principal de la comunidad internacional es la unión de los esfuerzos para apoyar la paz y la seguridad, así como la regulación de los conflictos. Según la opinión de Moscú, esto puede conseguirse exclusivamente mediante el esfuerzo conjunto: la época de un mundo unipolar ya ha pasado.

Según informa a RBTH una fuente en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Rusia seguirá concentrando sus esfuerzos en la formulación de una agenda unificada y positiva para el funcionamiento de la Organización Mundial. La delegación rusa promoverá una serie de iniciativas ya tradicionales, como impedir el despliegue de armamento en el espacio y tomar medidas para la seguridad de la información internacional.

Rusia se resistirá enérgicamente a todos los intentos de revisar los resultados de la Segunda Guerra Mundial y de ensalzar el nazismo. Este tema es especialmente importante en vísperas del 70º aniversario de la Victoria sobre la Alemania nazi.

Rusia también colaborará de forma proactiva con todos sus socios (los estados de la CEI, la OTSC y los BRICS). En particular, junto con sus socios de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, compuesto por Rusia, Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, el país eslavo planteará cuestiones relacionadas con medidas de desarme y problemas de seguridad.

La crisis en Ucrania

El Consejo de Seguridad de la ONU ya ha llevado a cabo 23 reuniones dedicadas a cuestiones relacionadas con Ucrania. La última iniciativa rusa trató no sólo de la dimensión humana y el envío de ayuda humanitaria, sino también de la necesidad de iniciar un proceso de regulación política en Ucrania.

Los países occidentales no apoyaron esta idea e intentaron frenar el proyecto ruso mediante nuevas exigencias. El llamamiento de Rusia para destinar los esfuerzos de la comunidad internacional a detener el derramamiento de sangre e iniciar el diálogo político entre las partes en conflicto no halló la debida respuesta.

Además, el plan de siete puntos para la regulación de la situación en Ucrania propuesto por el presidente Vladímir Putin fue difundido como documento oficial de la ONU. Este es otro intento ruso de trabajar en el marco de la ONU para conseguir una solución al conflicto. 

La situación en Oriente Próximo

El Consejo de Seguridad de la ONU está presidido en el mes de septiembre por Estados Unidos. Barack Obama planea celebrar durante la “semana ministerial” una asamblea del Consejo de Seguridad de alto nivel para debatir la amenaza de los combatientes extranjeros que luchan en las filas de la organización yihadista del Estado Islámico (EI).

Estados Unidos ya ha difundido entre los miembros del Consejo de Seguridad un proyecto de resolución que exige a los países miembros de la ONU tomar las medidas necesarias para impedir que los ciudadanos extranjeros se unan a los combatientes. Se planea introducir severos castigos en caso de incumplir esta resolución.

Rusia apoya la idea de la resolución que propone Estados Unidos. No obstante, en las sesiones de la Asamblea tiene pensado recordar que en el auge de la crisis siria ya se advirtió del peligro de la indulgencia con los extremistas.

“En aquel momento nuestros socios occidentales se guiaban únicamente por un objetivo: derrocar el régimen de Asad. Para ello utilizaron, entre otras vías, la ayuda de los extremistas, que luchaban y siguen luchando contra el gobierno de Siria. Pero ahora se han dado cuenta de que el problema ha derivado en unas consecuencias imprevistas: el Estado Islámico y los extremistas radicales ya suponen una amenaza para toda la región”, subraya el viceministro de Asuntos Exteriores, Guennadi Gatílov, encargado de la participación de Rusia en la ONU y otras organizaciones internacionales.

Según los expertos, la enérgica actividad de Estados Unidos para la creación de una coalición internacional no sólo confirma la gravedad de la situación en Oriente Próximo, sino que también indica su reticencia a iniciar una campaña contra el Estado Islámico en solitario. Sobre todo cuando el resultado de esta operación no está del todo claro.

“Washington necesita la legitimación internacional, - comenta el director del Centro de investigaciones sociopolíticas, Vladímir Evséyev, en una entrevista para RBTH. – De hecho, los estadounidenses no luchan a favor de Irak, sino del Kurdistán iraquí. Si observamos las zonas donde se han llevado a cabo los ataques aéreos, veremos su interés en que los kurdos no sufran ningún daño.

Debido a ello, deberíamos preguntar a los estadounidenses si no planean crear de iure un Kurdistán independiente. En principio existe esta posibilidad, pero esto será un problema no sólo para Irán, sino también para Turquía y en el futuro incluso para Azerbaiyán. No es casualidad que Ankara se niegue a participar en la coalición. Desde este punto de vista, para Estados Unidos es importante que, pase lo que pase en Oriente Próximo, no se relacione exclusivamente con la política de Estados Unidos”.

Por su parte, el presidente francés, François Hollande, ha propuesto la idea de celebrar varios encuentros a alto nivel para debatir la posibilidad de introducir limitaciones al uso del veto en el Consejo de Seguridad. En opinión de Hollande, los miembros permanentes del Consejo deberían renunciar a este derecho en los casos de violación masiva de los derechos humanos, genocidios, etc. Rusia, por supuesto, dará su opinión respecto a esta controvertida idea.

En definitiva, el 69º periodo de sesiones de la Asamblea General se presenta más tenso que nunca. Aunque lo importante es que sus resultados sean constructivos.

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