Rusia no teme las amenazas de la OTAN

Europa pueden reaparecer la carrera armamentística y los bloques militares. Fuente: Reuters

Europa pueden reaparecer la carrera armamentística y los bloques militares. Fuente: Reuters

En la cumbre celebrada en Gales, los líderes de los países miembros de la OTAN han debatido sobre las sanciones contra Rusia, aunque han declarado que no tienen intención de dirigir medios de defensa antiaérea hacia la Federación de Rusia y desean mantener el diálogo político con Moscú, incluso en la situación actual de congelamiento de relaciones.

Para los expertos militares rusos, la decisión de desplegar una fuerza militar de reacción rápida junto a las fronteras de Rusia constituye un gesto demostrativo, pero no una amenaza real.

En la declaración final de la cumbre se afirma que la OTAN "aspira a cooperar con Rusia en el desarrollo conjunto de una relación constructiva". La cooperación con Moscú, como se indica en el documento de la OTAN, debe estar “basada en el respeto del derecho internacional y los intereses comunes de la seguridad en Europa, donde cada país es libre de elegir su propio camino de desarrollo”. “Lamentamos que en la actualidad no existan las condiciones para el desarrollo de esas relaciones”, concluye la declaración.

Al mismo tiempo, se afirma que todos los canales políticos “siguen abiertos”.

Resulta curioso que Moscú tampoco se apresure en rechazar el diálogo con la OTAN. “Estamos dispuestos a colaborar con la Alianza, a condición de que se tengan en cuenta nuestros intereses nacionales”, declara Alexander Grushko, embajador de Rusia ante la OTAN.

Sin embargo, no se trata sólo de la condena contra la postura de Rusia. Se han adoptado decisiones acerca de medidas de represión concretas que traen a la memoria los tiempos de la Guerra Fría. “Acabamos de convenir un plan de despliegue para reforzar la defensa colectiva de la OTAN. Es una demostración de solidaridad y determinación”, declaró el secretario general saliente de la OTAN Anders Fogh Rasmussen en la conferencia de prensa que siguió a la cumbre de la OTAN.

Conforme a este plan los países miembros de la OTAN mantendrán una presencia continua en el este del territorio de la Alianza. “Mantendremos el refuerzo militar por mar, aire, tierra en los países del Este de Europa por rotaciones”, declaró Rasmussen.

Además, los aliados prometieron aumentar el presupuesto destinado a defensa, y parte de estos recursos se destinará a la creación de una fuerza militar de reacción rápida, que se instalarán lo más cerca posible de las fronteras rusas: en los países bálticos, Polonia y Rumanía.

El primer ministro británico David Cameron reconoció que la instalación de las nuevas bases cerca de Rusia constituye una prolongación de la política de presión a Moscú con el objetivo de obligar al Kremlin a que retire su apoyo a los separatistas en el este de Ucrania.

La reacción rusa era fácilmente previsible. Según las palabras del embajador ruso ante la OTAN, que cita RIA Novosti, “la crisis ucraniana ha sido utilizada no sólo para reforzar las relaciones de Ucrania y la OTAN”, sino también para que la OTAN desarrolle ‘músculo’ junto a las fronteras de Rusia.

Fuerzas de reacción rápida, pero no tan móviles

Por lo demás, los expertos rusos piden que no se exagere la gravedad de la amenaza militar por parte de la Alianza.

El presidente del Instituto de Valoraciones Estratégicas, Alexander Konoválov, señaló a RBTH que la concentración de fuerzas de reacción rápida en la frontera con Rusia no es especialmente necesaria para la OTAN. “Para la Alianza es un modo de demostrar a los países de Europa central y del este su determinación respecto al cumplimiento de sus obligaciones, conforme al artículo 5 del Tratado de Washington, que a la práctica se traduce en que un 'ataque contra uno es un ataque contra todos”.

Según Konoválov, los miembros de la OTAN de los países de Europa del Este están asistiendo a sus días de oro. “Durante años han tratado de demostrar que era preciso invertir más recursos en su defensa y actuar con más resolución, dado que Rusia es mucho más peligrosa de lo que parece a primera vista”, señala el experto. “Ahora es su ocasión de oro, y están sacándole todo su provecho, arrancando a la vieja Europa y a los Estados Unidos el máximo de promesas posible y de acciones concretas para garantizar su seguridad”.

“Sin embargo, en conjunto, las fuerzas de reacción rápida, así como también la posible creación de bases militares, no es más que un aviso para Rusia. Esta decisión tampoco influye de manera esencial en la correlación de fuerzas en Europa: hay más ruido que hechos constatables”, subraya Konoválov. En su opinión, el futuro desarrollo de las relaciones entre Rusia y la OTAN dependerá de las respuestas de Moscú.

“La declaración de Rasmussen no es sino una demostración de que la OTAN está cambiando en su manera de obrar ante los nuevos desafíos y amenazas a sus miembros”, declara para RBTH el experto militar independiente Víktor Litovkin.

“En los últimos años no hubo en el bloque un sentido que justificara su existencia. No había amenazas. Por otra parte, es un gesto tranquilizador para con los nuevos miembros de la Alianza de la Europa del Este y de los países bálticos, que sienten un miedo paranoico hacia Rusia. Está en consonancia con la declaración original de que la OTAN no abandona a los suyos. Pero de esto a que se lleve a la práctica hay un gran trecho”.

Según Litovkin, las fuerzas de reacción rápida suponen movilidad pero garantizarla es difícil. “La OTAN no dispone de aviación militar de transporte propia”, recuerda Litovkin. “Los  traslados de los militares de la OTAN a Irak y Afganistán  los efectuó la compañía ruso-ucraniana Volga-Dniéper. En este menester tampoco resulta de gran ayuda Estados Unidos. No son suficientes tampoco sus aviones de transporte militar, y por eso los alquilan a Rusia”.

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