La postura de Rusia ante la cumbre de la OTAN

La Alianza tomará medidas “para contener” a la Federación. Fuente: shutterstock / legion media

La Alianza tomará medidas “para contener” a la Federación. Fuente: shutterstock / legion media

Los días 4 y 5 de septiembre se celebra la primera cumbre de la OTAN desde el inicio de la guerra civil en Ucrania. A juzgar por los datos filtrados en los medios de comunicación, se planea aprobar una serie de medidas dirigidas a contener a Rusia. Mientras tanto, los analistas entrevistados por RBTH señalan que Rusia y la OTAN nunca han sido verdaderos socios y que el aumento de la retórica antirrusa podría provocar que el Kremlin tome unas medidas de respuesta desproporcionadas.

Según los medios de comunicación alemanes, en la cumbre de la OTAN que comienza el 4 de septiembre Rusia podría ser reconocida oficialmente como una amenaza. Además, la Alianza planea instalar en Europa del Este cinco bases militares. Los politólogos rusos no ven una seria amenaza en estos planes, aunque no descartan que el Kremlin reaccione duramente debido a las sospechas dictadas por la experiencia histórica.

“Esta cumbre fijará un nuevo estado de las relaciones internacionales en Europa, una huida de la concepción de indivisibilidad de la seguridad europea y el comienzo de una nueva realidad de confrontación en las relaciones entre la alianza y Rusia”, comenta a un corresponsal de RBTH el profesor del departamento de política mundial de la Escuela Superior de Economía, Dmitri Súslov.

En su opinión, “entre las decisiones más importantes, se aprobará una declaración sobre la ampliación de la infraestructura militar de la OTAN en territorio de los nuevos países miembros y la apertura de nuevas bases de la alianza en los países bálticos, Polonia y Rumanía. Además, los miembros de la alianza podrían comenzar a trabajar en la revisión de una concepción estratégica para incluir en ella el nuevo estado de las relaciones con Rusia, que será descrita como una amenaza y un desafío a la seguridad de la OTAN, y no como socio. Es más, entre los fines de la existencia de la OTAN podría volver a figurar la contención de Rusia”.

Los politólogos rusos han declarado que la Alianza del Tratado del Atlántico Norte nunca ha ocupado una postura amistosa respecto al Kremlin. “Ya estamos acostumbrados a oír declaraciones sobre el hecho de que Rusia ya no es su socio estratégico y que en Moscú no se puede confiar. Sin embargo, todo esto no aporta nada nuevo desde el punto de vista pragmático. Además, los países de la OTAN no están preparados para ampliar su potencial militar en las fronteras con Rusia”, comenta a un corresponsal de RBTH Timoféi Bordachov, director del Centro de Investigaciones Europeas e Internacionales.

Algunos politólogos opinan que a la OTAN no le interesa optar por el empeoramiento de las relaciones con Moscú a causa de la crisis ucraniana. “Sí, es posible que se den algunas declaraciones teatralizadas sobre la revisión de las fronteras en Europa, incluso se hablará de agresiones por parte de Rusia, pero a largo plazo, en 20-30 años, necesitarán a Rusia para conservar la superioridad de la 'comunidad occidental' en la política mundial, por lo que por ahora intentarán no provocar a Moscú”, declara el politólogo ruso y socio gestor de la agencia analítica Política Exterior, Andréi Sushentsov, a RBTH.

Es precisamente por esta razón que en la cumbre se relegará a un segundo plano la cuestión de la ampliación de la Alianza teniendo en base a países de la antigua URSS.

“Muchos países declararán la necesidad de mencionar en la declaración final de la cumbre la posibilidad de aceptar a Ucrania y Georgia en la OTAN. Sin embargo, espero que los principales países europeos (Francia y Alemania) se muestren en contra de esta iniciativa, ya que este tipo de sentencias reforzarán el antagonismo entre Rusia y los países de la Alianza”, comenta Dmitri Súslov.

No obstante, en el Kremlin podrían reaccionar a las decisiones de la OTAN de forma desproporcionada. Hay varias causas para pensar así. En primer lugar, el ámbito de la colaboración de Rusia con la Alianza es tan estrecho que Moscú no tiene opciones moderadas para sus medidas de respuesta.

Una de las pocas medidas moderadas podría ser la revisión de sus relaciones con la OTAN respecto a la cuestión afgana. Sin embargo, el valor de este factor de presión se ha reducido en gran medida últimamente. “La importancia de nuestra colaboración respecto a Afganistán es cada vez menor. La cooperación sobre el ‘paquete de helicópteros’  [que prevé el suministro y servicio técnico de helicópteros rusos a las autoridades afganas pagados por el Pentágono,  nota de RBTH] está en el aire y el tránsito de camiones y de personal a través de territorio ruso se está reduciendo considerablemente”,  comenta Dmitri Súslov.

En segundo lugar, Moscú tomará probablemente una serie de medidas radicales debido a su mentalidad. Rusia es una clásica potencia continental que recela de cualquier refuerzo del enemigo en su periferia. Frecuentemente tiende a exagerar la amenaza (ya que subestimarla podría conllevar una nueva invasión).

Según Timoféi Bordachov, la decisión de los países de la OTAN de crear nuevas bases en Europa del Este “creará en el gobierno ruso una mayor sensación de alarma, aunque en la práctica no supondría un serio problema para Moscú, es algo meramente necesario para tranquilizar a los miembros de la alianza del este de Europa.

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