Gaza a través de los ojos de una pediatra

Los que más han sufrido en la guerra de turno en Oriente Próximo no han sido los soldados sino los civiles. Fuente: AP

Los que más han sufrido en la guerra de turno en Oriente Próximo no han sido los soldados sino los civiles. Fuente: AP

Liudmila Al Farra, nació en la URSS y es una pediatra la de policlínica central de la ciudad de Hanin, vive en Gaza desde el año 2000. En este tiempo ha vivido dos operaciones de Israel. En una entrevista a RBTH nos habla de la situación humanitaria en la franja.

Usted trabaja en el hospital. ¿Hay suficientes medicamentos? ¿El personal es capaz de atender a la cantidad de heridos?

No hay medicamentos suficientes. Faltan las cosas más básicas y elementales: vendas, jarabes para niños... Todo llega en muy pequeñas cantidades. Hay muchos heridos, es imposible prestar una atención normal. La situación se agrava aún más con el hecho de que hay un gran problema con la electricidad. La central eléctrica ha sido destruida y tan solo hay luz entre tres y cinco horas al día. El resto del tiempo no hay luz, estamos con linternas o velas.  Evidentemente no se puede prestar atención médica normal en estas condiciones.

Moscú ha expresado su seria preocupación por la nueva escalada de la violencia Gaza tras el fracaso del alto el fuego acordado anteriormente en los contactos indirectos palestino-israelíes que tuvieron lugar en El Cairo. “Llamamos a ambas partes a retomar la anterior tregua humanitaria en la confrontación y volver al diálogo sobre el alto el fuego a largo plazo en base a la iniciativa de paz egipcia”, han dicho representantes del Ministerio de Exteriores ruso.

¿Cuál es la situación humanitaria ahora mismo en Gaza?

Ya hay unos 250.000 refugiados.  Sus casas han sido destruidas, se han visto obligados a huir a las escuelas.  No hay campos de refugiados. No tienen ni agua, ni pan, ni ropa.  Dicen que pronto los van a trasladar de las escuelas, porque los niños tendrán que ir al colegio en breve, pero esto todavía no ha sucedido. Ni siquiera sabemos cómo van a ir los niños a la escuela el 1 de septiembre.

Algunas personas duermen en colchones en la calle. Un cuarto de la población de Gaza no tienen un techo sobre la cabeza.

¿Hay lugares seguros? ¿Hay algún lugar donde se pueda uno esconder de los bombardeos?

Nuestra casa se encuentra en un lugar bastante alto, es decir, que vemos el mar y Gaza desde la ventana. A menudo vemos cómo los aviones a reacción lanzan bombas, después las casas comienzan a desmoronarse y se levanta una columna de polvo.  Los fragmentos llegan volando hasta nosotros.

Gaza es muy pequeña, 350 kilómetros cuadrados en total y los edificios están muy cerca unos de otros. Por eso no hay sitios seguros.

Si en los años 2009-2010 Israel bombardeó principalmente instituciones oficiales, esta vez también están bombardeando casas civiles y escuelas.  Mucha gente ha intentado escapar pero se han encontrado en una trampa.

Los bancos están cerrados, es imposible sacar dinero.  La embajada ucraniana prometió enviar aviones del Ministerio de Situaciones de Emergencia a por nosotros, pero no pudo hacerlo. La embajada rusa ha funcionado bien, ha organizado un corredor humanitario para la evacuación de sus ciudadanos. Durante los tres conflictos la embajada rusa prestó una gran ayuda no solo a sus ciudadanos, sino a los ciudadanos de la CEI, Ucrania, Kazajistán y Bielorrusia.  En Gaza hay muchos inmigrantes de Ucrania, después van los rusos. Por desgracia, la embajada ucraniana todavía no ha podido cumplir lo que ha prometido.

¿Cómo reaccionan los niños ante lo que está sucediendo?

Los niños se han acostumbrado a los bombardeos. Los pequeños, por supuesto, lloran, gritan, tiemblan y le tienen miedo al ruido de los aviones a reacción.  Yo soy pediatra y veo como todo esto quebranta la mente infantil. Pero la asistencia psicológica en Gaza es muy precaria.

Tengo un amigo anestesista. Tiene cinco hijas. Tres de las niñas jugaban en el patio de su abuelo cuando pasó un avión israelí. No hacían nada, tan solo jugaban.  El avión les lanzó una bomba. Las niñas se salvaron de milagro, dos de sus hijas fueron a parar al hospital con una pierna rota y hemorragias internas. Lo más terrible es que muchos niños, como resultado de estas operaciones, han quedado inválidos.  En su mayoría son traumas provocados por los fragmentos. Hay familias en las que cuatro o cinco hijos han quedado inválidos.

¿Cómo cree que acabará el conflicto?

Tienen que entender que los árabes no son terroristas. Son un pueblo muy tranquilo. Llevo viviendo aquí 14 años. En todos los países hay radicales. Pero no es para nada la mayoría de la población. El 90% de los habitantes son gente pacífica.

Evidentemente nadie quiere una guerra.  Todos quieren la paz.  Pero ni Hamás, ni Israel quieren hacer concesiones.  Nosotros en Gaza sufrimos, al igual que los israelíes, los bombardeos, pero no vamos a los refugios antiaéreos, los vemos desde la ventana de nuestras casas. 

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