“Cierto progreso” en las negociaciones entre Rusia, Ucrania y Alemania en Berlín

Serguéi Lavrov afirma que han alcanzado un consenso respecto al suministro de ayuda humanitaria. Fuente: Reuters

Serguéi Lavrov afirma que han alcanzado un consenso respecto al suministro de ayuda humanitaria. Fuente: Reuters

Los ministros de Exteriores de Rusia, Ucrania, Alemania y Francia se han reunido por primera vez en un mes y medio para debatir la situación en Ucrania. Las negociaciones celebradas el 17 de agosto en Berlín han resultado extremadamente complicadas y las partes no han logrado acordar un alto el fuego. Sin embargo, estos cuatro países continuarán trabajando en la preparación de un plan de regulación y en la organización de una cumbre UE-Ucrania-Rusia en la que este plan podría aprobarse definitivamente.

Hacia las seis de la tarde los cuatro ministros llegaron a la villa Borsing, en la que está situada la residencia de huéspedes del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán y donde pasaron más de cinco horas. El anfitrión del encuentro, el ministro alemán Frank-Walter Steinmeier, declaró la víspera de la reunión que tenía grandes esperanzas puestas en las negociaciones, que podrían poner el punto final a la violencia en el este de Ucrania y ayudarían a enviar ayuda humanitaria a la población del este del país.

Tras terminar el encuentro, dio una rueda de prensa para comunicar los resultados. A juzgar por el tono de sus declaraciones, los resultados de la consulta habían sido más modestos de lo esperado. “Hemos acordado informar en primer lugar de los resultados del encuentro a los presidentes de nuestros gobiernos y más tarde, seguramente el martes, se definirá el formato en el que continuará nuestra discusión en adelante”, declaraba el ministro alemán. Steinmeier comentó que las negociaciones habían sido complicadas, pero aseguró que los países implicados habían logrado alcanzar “cierto progreso”.

El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Pável Klimkin, no hizo declaraciones, aunque su publicación en Twitter fue poco consoladora: “Cinco horas de complejas negociaciones. Quizás para poder avanzar haya que reunirse muchas más veces durante cinco horas”. Además, Klimkin escribía en su Twitter que Kiev no ha buscado un compromiso: “No hay lugar para el compromiso cuando para ello un Estado debe cruzar su propia línea. Ucrania no la ha cruzado”.

El ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Serguéi Lavrov, compartía con la prensa su visión sobre la reunión el lunes por la mañana. Lavrov constató apenado la ausencia de progreso respecto al alto el fuego en Ucrania. Y esta es, según el ministro ruso, “la tarea más urgente de todas, ya que se está matando a gente y destruyendo infraestructura civil”.

“Hemos confirmado nuestra posición, que consiste en que el alto el fuego (y esto lo hemos declarado una y otra vez) debería ser incondicional. Nuestros homólogos ucranianos, por desgracia, continúan dando prioridad a otras condiciones, la mayoría de ellas muy poco claras, como por ejemplo, como ellos mismos han declarado, la necesidad de asegurar la impermeabilidad de las fronteras”, declaró el ministro ruso.

Según Lavrov, Rusia no tiene “nada en contra de que el control del régimen de traspaso de las fronteras sea lo más eficaz posible”. En este sentido, Moscú desea que la misión de observadores de la OSCE en Ucrania reciba aviones no tripulados para vigilar las fronteras desde territorio ucraniano.

El ministro ruso aseguraba a la prensa en Berlín que las cuatro partes implicadas continuarán su negociación para preparar un documento marco sobre la regulación de la situación en Ucrania. “Hemos acordado que para todas estas cuestiones (el alto el fuego, el envío de ayuda humanitaria, el control eficaz de las fronteras y la preparación de las condiciones para comenzar un proceso político) continuaremos las negociaciones durante los próximos días para intentar hallar una fórmula aceptable para todos, - declaraba Lavrov. – Por ahora no hemos hallado esta fórmula”.

Sin embargo, sí que se ha logrado cierto progreso en una serie de ámbitos. “En primer lugar, hemos alcanzado finalmente un consenso a favor del suministro de ayuda humanitaria a la población del sureste de Ucrania”, aclaraba el ministro ruso de Asuntos Exteriores.

Lavrov ha negado categóricamente las acusaciones de Occidente y de Kiev contra Moscú por fomentar las tensiones en el país vecino. La concentración y la reubicación de las fuerzas armadas en los territorios rusos cercanos a la frontera ucraniana, según este, “se deben a las acciones militares en la región y al interés de garantizar nuestra seguridad”.

“Cualquier precaución en este respecto es poca y estamos obligados a permanecer atentos. A varios kilómetros, incluso a pocos cientos de metros de nuestra frontera se está desarrollando una auténtica guerra”, declaraba Lavrov.

El ministro ruso asegura que los esfuerzos de Washington podrían ayudar a salir de este punto muerto. “Lamentablemente, Estados Unidos no tuvo representación en el encuentro de Berlín, pero nosotros insistimos también a nuestros socios de Washington en que deben convencer al gobierno de Kiev de que detenga esta guerra fratricida y de que inicie un proceso de negociaciones”, señala Lavrov.

No obstante, cualquier esfuerzo internacional para regular la situación en el este de Ucrania será vano si Kiev no detiene el uso de la fuerza, declaraba. También expresó su descontento respecto a la solicitud de Ucrania a la OTAN y la Unión Europea para conseguir más apoyo militar, ya que esta solicitud entra en conflicto con los acuerdos alcanzados “sobre la necesidad de un alto el fuego y el inicio de las negociaciones”.

Una fuente de RBTH en el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa aclara que el encuentro en villa Borsing es el segundo que se organiza en este formato.

Ampliar y profundizar las negociaciones 

El pasado 2 de julio, estos mismos representantes se reunieron en el mismo lugar de Berlín. En aquel encuentro, los ministros aprobaron una declaración conjunta en la que confirmaban su responsabilidad para conseguir la paz en Ucrania e instaban a la creación de un grupo de contacto con la participación de representantes de Kiev, el este de Ucrania, Moscú y la OSCE. Desde entonces no se ha conseguido regular la situación.

El nuevo gobierno de Ucrania continúa con mayor intensidad su operación militar en el sureste del país utilizando artillería pesada y vehículos blindados. Kiev llama a esto “operación antiterrorista”, mientras que Moscú asegura que se trata de una operación “de represión”.

No es de sorprender el hecho de que el presidente de Francia, François Hollande, solicitara al gobierno de Ucrania que se contuviera en el uso de esta nueva fuerza militar. Según Hollande, el encuentro del pasado domingo en Berlín podría haber sido un primer paso hacia la celebración de una cumbre sobre la cuestión ucraniana “en formato normando”.

En unas negociaciones celebradas el sábado con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barrosso, Hollande declaró que Francia está dispuesta a recibir a los líderes de Rusia y Ucrania, Vladímir Putin y Petró Poroshenko, así como a los líderes de la UE, para promover el proceso de regulación política de la situación.

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