David contra Goliat: el Banco de Desarrollo de los BRICS y el Banco Mundial

¿A qué dificultades se enfrenta esta alternativa financiera? Fuente: AP

¿A qué dificultades se enfrenta esta alternativa financiera? Fuente: AP

El banco de los BRICS tendrá dificultades para desbancar al Banco Mundial en los rankings mundiales, ya que este existe desde hace 70 años.

Nunca subestimes a tu enemigo. Este debe ser el principio definitorio del Nuevo Banco de Desarrollo cuando abra sus puertas en Shanghái en 2016.

El Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) podría ofrecer una férrea competencia al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, ambos controlados por Estados Unidos, pero, teniendo en cuenta que los gemelos de Bretton Woods existen desde hace 70 años, quitarles los puestos líderes en el sector financiero será un trabajo muy difícil.

En primer lugar, el Banco Mundial posee 223.200 millones de dólares de capital suscrito (pagado en capital más capital exigible), mientras que el NBD ha comenzado con una modesta suma de 50.000 millones de dólares, que ascenderán gradualmente hasta los 100.000 millones de dólares. Pero esto son sólo números.

Si los BRICS lo desean (y si surge la necesidad) siempre pueden incrementar el capital inicial del NBD.

La principal ventaja del Banco Mundial es su enorme experiencia. Con 188 países miembros, se ha dedicado a financiar todo tipo de proyectos en todo el planeta. Y, como sabemos, la experiencia es difícil de igualar.

El consultor Alexander O’Riordan asegura que el auténtico poder del Banco Mundial consiste en que esta organización es quien impone el orden del día,  en que es un 'líder de pensamiento'. “En el escenario de desarrollo internacional no existe ninguna otra institución capaz de atraer los mejores talentos y de financiar los estudios más importantes, capaz de imponer su agenda como lo hace el Banco Mundial”, declara O’Riordan.

En India, por ejemplo, casi todos los economistas, consultores o funcionarios sueñan con trabajar en el Banco Mundial. Además de abrir puertas en los pasillos de los gobiernos nacionales, un trabajo en el Banco Central tiene unos enormes beneficios. Aparte del alojamiento gratuito, este trabajo aporta un salario estratosférico pagado en dólares estadounidenses y (lo más importante) libre de impuestos. Y una vez finaliza el contrato, un exempleado del Banco Mundial tiene todos los números para conseguir un cómodo puesto en el sector privado.

En algún momento de 1994, cuando India estaba llevando a cabo sus reformas económicas, un consejero económico del Departamento de Asuntos Económicos del Ministerio de Finanzas me contó que en las zonas claves del ministerio habían comenzado a infiltrarse hordas de compinches del Banco Mundial.

Este economista aseguraba que todo aquel que protestara por esta invasión virtual del Banco Mundial sería despedido. A petición suya, fue transferido a una institución mucho menos prestigiosa, el Ministerio de Ferrocarriles. Un compañero suyo, también consejero económico, tuvo menos suerte que él. Debido a su “intransigencia”, fue enviado al Ministerio del Carbón (que no se encuentra en Delhi, sino en Dhanbad, el centro neurálgico de la mafia del carbón y uno de los puestos de trabajo más peligrosos para un funcionario civil).

¿Cómo podrá, pues, hacer frente a esta 'mafia' el NBD? En primer lugar, debe conseguir una situación de igualdad de condiciones (o bien eliminando la sinecura y la omnipresencia de la mafia del Banco Mundial o bien ofreciendo las mismas condiciones a los economistas y consultores del NBD).

En el enrarecido campo de los préstamos institucionales, el talento seguirá el dinero y los beneficios. Si el NBD no es capaz de competir en el ámbito de las compensaciones, la balanza se inclinará a favor del Banco Central.

Pero esta es la parte fácil. El auténtico desafío será invertir en capital intelectual para crear una investigación y unos mecanismos de análisis político más amplios en el NBD.

Poner el dinero en movimiento

Según el Banco Central, en la actualidad las cinco mayores concentraciones de préstamos se encuentran en China, Brasil, Turquía, India e Indonesia.

El Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en Estados Unidos, señala que China, India y Brasil han pedido préstamos al Banco Central por valor de 66.000 millones de dólares, un importe mayor que el capital suscrito del NBD.

En su intervención durante el anuncio del banco, el presidente ruso, Vladímir Putin, habló sobre la idea que tienen los BRICS para el NBD: “El sistema monetario internacional… depende mucho del dólar estadounidense, para ser precisos, de la política monetaria y financiera del gobierno de Estados Unidos. Los países de los BRICS quieren cambiar esto”.

No obstante, y por irónico que pueda parecer, todo el capital inicial pagado del nuevo banco está en dólares. En comparación con esto, únicamente un 10% del capital total del Banco Mundial está en dólares estadounidenses; el resto sigue manteniéndose en las divisas nacionales de los países miembros.

Evidentemente, esto cambiará con el creciente uso de divisas mutuas de los BRICS, pero este proceso debe acelerarse.

Verle el farol a Occidente

El sistema de préstamos occidental obliga a los países desarrollados a dar prioridad al pago de los créditos por encima de los servicios sociales básicos.

Este es el farol que los BRICS tienen que ver. El Banco Mundial y el FMI no han hecho nada por erradicar la pobreza en el mundo. De hecho, no parecen tener la más mínima intención de erradicar la pobreza en los países que no sintonizan con Occidente.

Antes al contrario, cada una de sus medidas está destinada a destruir la economía de estos países. John Perkins reveló todo esto cuando escribió sus escandalosas Confesiones de un sicario económico. Perkins reveló que cientos de consultores como él trabajaban para agencias de inteligencia estadounidenses dedicadas a conseguir la esclavización económica de varias naciones desarrolladas. El recurrente default de la deuda Argentina es un claro ejemplo de cómo un país puede quedar atrapado en un círculo vicioso de la deuda a pesar de décadas de pagos.

Si el NBD se convierte en un prestamista con corazón, podría acabar con el sistema de apartheid económico que Occidente ha institucionalizado.

¿Recuerdan las estanterías vacías que fueron el sello distintivo de los países comunistas? Qué extraño parecía todo si se comparaba con los estantes a rebosar de productos de los supermercados de los países capitalistas. La cuestión es que la competencia es siempre algo bueno. Simplemente con su existencia, el NBD sirve para garantizar que el Banco Mundial y el FMI no pisoteen las economías emergentes.

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