Se tensan las relaciones entre Rusia y Occidente

Expertos rusos opinan sobre la situación tras el derribo del avión. Fuente: AP

Expertos rusos opinan sobre la situación tras el derribo del avión. Fuente: AP

La tragedia del Boeing-777, en la que fallecieron 298 personas, ha supuesto un vuelco en lo que respecta al futuro del desarrollo de los acontecimientos en Ucrania. Varios expertos rusos explican cómo ha cambiado la situación política y cuál es el futuro de las relaciones entre Rusia, EE UU y la UE.

Serguéi Karagánov, politólogo, decano de la facultad de Economía y Política Mundial de la Universidad Nacional de Investigación, Escuela Superior de Economía

El futuro desarrollo de las relaciones internacionales depende del resultado de la investigación acerca de la catástrofe del Boeing. Si la investigación muestra que los sublevados están detrás del ataque, Europa considerará que Rusia está indirectamente involucrada y esto será una noticia desagradable.

Si se demuestra que Rusia está involucrada más que indirectamente, las relaciones empeorarán no sólo en el plano cultural, sino también en el político. Por ahora no se puede señalar culpables. Como se suele decir, en tiempos de guerra los cisnes negros (así se llama a los eventos desagradables imprevistos) suceden muy a menudo. La catástrofe del Boeing es una prueba de ello.

Las sanciones por parte de Occidente ya han frenado parcialmente el desarrollo de Rusia. Sin embargo, están socavando también la base sobre la que descansan las relaciones económicas internacionales.

Estados Unidos y sus aliados han puesto en marcha un arma peligrosa para ellos mismos: el sistema Bretton Woods, a partir del cual se articula el poder blando de Rusia, Estados Unidos y Europa. Las sanciones están acelerando el paso del sistema internacional al sistema que había anteriormente y sobre el que este se construyó. Obama espera que Rusia introduzca sus tropas en Ucrania. Y, como nos recuerda la historia, fue precisamente la operación en Afganistán lo que provocó la caída definitiva de la Unión Soviética.

Alexander Konoválov, director del Instituto de Valoraciones Estratégicas

La catástrofe del Boeing 777 ha sido un duro golpe para la política exterior rusa.  Si antes el conflicto en Ucrania no era el centro de la atención de Europa, ahora la situación ha cambiado por completo. Bruselas cada vez está más cerca de seguir el camino de la política estadounidense respecto a las sanciones, ya sea esto justo o no para Rusia.

Evidentemente, la investigación sobre el incidente podría revelar de forma inesperada que el avión fue derribado por la división de defensa antiaérea ucraniana, como parte de una operación militar planeada previamente, aunque es poco probable que esto suceda. ¿Qué objetivo podrían estar persiguiendo los militares ucranianos al derribar un avión comercial?

Las relaciones con Ucrania, se han deteriorado mucho más. Kiev y Moscú han dado muchos pasos para dar al traste con todo desde la adhesión de Crimea  por parte de Rusia. En un futuro próximo se anulará también la cooperación en el ámbito del complejo industrial militar: los motores de los helicópteros rusos los fabrica, entre otras compañías, la ucraniana Motor Sich en Zaporiyia. En Nikoláyev se fabrican también motores diésel para barcos. Naturalmente, Moscú comenzará a importar este tipo de maquinaria, pero todo esto llevará tiempo. Rusia ya ha perdido a Ucrania para mucho tiempo.

Andréi Piontkovski, politólogo, miembro de la Academia Internacional de Procesos y Tecnologías de la Información

Ha comenzado un severo empeoramiento de las relaciones de Rusia con Occidente y con todo el mundo. Debido a las especulaciones de la prensa, Australia y Malasia, cuyos ciudadanos fallecieron en esta trágica catástrofe aérea, parecen bastante convencidas de que Rusia es, al menos indirectamente, culpable de lo sucedido.

Las nuevas sanciones de EE UU afectan a bancos, empresas de energía y armamento

El presidente Putin está intentando desesperadamente reducir la tensión durante los últimos días, tal y como se desprende de su intervención del domingo por la noche. Entre otras cosas, el discurso del presidente ruso estaba dirigido, en primer lugar, a Estados Unidos y al presidente Obama, que será el impulsor de los futuros pasos de Occidente.

La raíz del problema que más preocupa a Putin son las sanciones económicas. Anteriormente Europa ofrecía cierta resistencia a la presión de Estados Unidos, aunque ahora a Obama le será mucho más fácil conseguir la cooperación de Bruselas para introducir nuevas sanciones.

Serguéi Mijéiev, director del Centro de Coyuntura Política

En general, antes de la catástrofe del Boeing a los ciudadanos europeos no les importaba demasiado lo que sucediera en Ucrania. Sin embargo, la situación ha pasado directamente a formar parte de los intereses de Europa. Estados Unidos sigue insistiendo a Bruselas en que es necesario romper radicalmente las relaciones con Rusia. Algunos países lo hacen, otros más precavidos exigen hechos y pruebas de que los sublevados ucranianos y Rusia están detrás del ataque al avión malasio.

El gobierno ucraniano actual intenta llevar la situación a un nivel más emocional e irracional y ha declarado que planea reconocer a la República Popular de Donetsk y a la República Popular de Lugansk como organizaciones terroristas internacionales, algo que permitirá en el futuro hacer paralelismos con Al-Qaeda y con la situación en Afganistán en el imaginario de la sociedad occidental, y que llamará la atención de Europa entera sobre la situación en Ucrania.

¿Cómo valorará Rusia esta situación?  Es necesario comprender que Estados Unidos o Europa no son todo el mundo. Es cierto que son las principales potencias, y las relaciones con ellas son importantes, pero hay que tener en cuenta otras opciones.

Hay que demostrar a todos, tanto los que están dispuestos a escuchar como los que no, cuál es la situación real. Es necesario defender firmemente nuestra posición respecto a la catástrofe del Boeing. A la mayoría de los estados europeos no les conviene seguir la corriente a Estados Unidos. No les conviene que Rusia sea culpable de la tragedia, ni siquiera indirectamente. A pesar de lo trágico de la situación, para muchos es más beneficioso que esta historia siga siendo un misterio más de la historia. No existen pruebas que demuestren la culpabilidad de Rusia, como tampoco existen pruebas de la participación directa de Ucrania.

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