El arte contemporáneo de México llega a Rusia

Adrián Bodek junto a Rubén Beltrán (a la derecha), embajador mexicano en Rusia, en la inauguración de la exposición. Fuente: Román Kiselev

Adrián Bodek junto a Rubén Beltrán (a la derecha), embajador mexicano en Rusia, en la inauguración de la exposición. Fuente: Román Kiselev

El fotógrafo mexicano Adrián Bodek presenta la exposición “México D.F.”, que muestra su visión personal sobre su lugar de nacimiento, una de las mayores megalópolis del mundo. La exposición durará dos semanas y se mostrará en la Sala Blanca del Centro de Fotografía de los Hermanos Lumière.

Adrián Bodek combina la sensibilidad estética con la responsabilidad del investigador y del documentalista. En su exposición, el público ruso descubrirá varios aspectos inesperados y originales de la capital mexicana.

Bodek es un fotógrafo profesional y reconocido internacionalmente. Su obra se ha expuesto en varios lugares de México y otros países, aunque se trata de su primera exposición en la Federación de Rusia.

Adrián Bodek (México, 1953) estudió en el Centro de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional de México (1974-1975) y en la Germain School of Photography de Nueva York. Su formación reúne varias disciplinas de la fotografía profesional, como la fotografía artística y comercial. Es un profesor de fotografía ampliamente respetado entre las nuevas generaciones de fotógrafos latinoamericanos. Obtuvo una beca para una residencia artística en el Centro canadiense de Arte Banff, es miembro de la Fundación Nacional de Artistas de México. Sus obras se han expuesto en diferetens ciudades del mundo, entre ellas Venecia, La Habana, París, Estocolmo y Nueva York.

La serie “México D.F.” está formada por 28 fotografías tomadas recientemente y es una síntesis de la relación entre la vida del fotógrafo y el Distrito Federal. Durante varias décadas esta megalópolis fue para Bodek una gran fuente de inspiración. El fotógrafo, que prefiere la elocuencia y la sinceridad al glamour y la artificialidad, plasma en sus fotografías sorprendentes rincones y paradojas de la ciudad con gran sutileza.

México está lleno de gente, imágenes, letreros, textos y texturas. Un viaje a este lugar tan saturado visualmente puede resultar complejo y agotador para el visitante extranjero. Objetos viejos y nuevos, situaciones públicas y privadas pueden compartir el mismo espacio visual. A través de sus fotografías, tanto las que están más relacionadas con la investigación como las más históricas, Bodek nos ofrece métodos para descifrar estas formas que adopta la realidad en el país.

Laura González, investigadora del Instituto Mexicano de Investigaciones Estéticas y una de las curadoras de fotografía más respetadas del país, participó en la selección de las obras para la serie “México D.F.”. Según ella: “Bodek crea composiciones rebuscadas y llenas de contenido. La armonía de las fotografías invita al espectador a sumergirse en el desorden anárquico con el que se topa en estas imágenes, en las que conviven la alta cultura y la cultura de masas, lo antiguo y lo nuevo, lo real y lo imaginado…”.

Las obras de Bodek figuran en numerosos catálogos y álbumes. Este año se publicó en España su nuevo libro, titulado Memorias vivas. Contiene documentos fotográficos sobre los supervivientes de las Brigadas Internacionales que ayudaron a la Segunda República durante la Guerra Civil Española (1936-1939). Este trabajo es la muestra de la doble cara de las obras de Adrián Bodek, que contempla la fotografía como un arte y como una importante herramienta para capturar la realidad.

Fuente: Román Kiselev

Durante muchos años, en la Unión Soviética el arte no oficial estaba prohibido. En general, el gobierno siempre cargó contra el arte contemporáneo porque no lo entendía. A partir de los años 90, tras la caída de la URSS, los museos y galerías de la capital rusa comenzaron a recuperar el tiempo perdido. Por esta razón, el arte contemporáneo en Rusia tiene un ritmo más impetuoso que en los países occidentales. Adrián Bodek comentó a RBTH algunos de los problemas con del arte contemporáneo.

“Pienso que en todos lados el arte contemporáneo es un medio de expresión, y muchas veces el gobierno tiene miedo porque es algo que no le conviene. Esto no solo sucede en México sino en todo el mundo”, dice el fotógrafo. “En México hace unos años hubo una exposición en el Museo de Arte Moderno y una asociación quería quemar el museo, porque había una pieza de un artista en que se veía una bandera de México pisada por una bota. Si no es directamente el gobierno hay fuerzas que tienen miedo a que la gente hable y esto pasa en todos lados, no solamente en la Unión Soviética”.

Fuente: Román Kiselev

“Supuestamente en México no hay censura. No creo que una pieza puede provocar una revolución aunque el artista puede decir lo que piensa y la gente lo puede entender.” El arte siempre ha estado en sintonía con su tiempo, refleja la visión del mundo de la sociedad contemporánea.

El World Press Photo según la óptica rusa

Además, el arte posee una gran influencia sobre las masas, por eso es tan importante la opinión del propio autor sobre la vida.

La historia del arte es como un lienzo que evoluciona y cambia constantemente. En cualquiera de sus épocas, ya sea el clasicismo de Grecia, el Renacimiento italiano o el arte antiguo ruso, ha habido una guerra de tendencias, influencias, una batalla entre las ideas antiguas y las nuevas manifestaciones.

Los mejores representantes de la cultura intentan reflejar en su obra los mejores pensamientos y sentimientos de la humanidad al mismo tiempo que tratan cuidadosamente los tesoros de la cultura mundial, a pesar de las prohibiciones y la incomprensión de las masas.

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