“La crisis en Ucrania puede conducir a una catástrofe humanitaria”

Entrevista a Vitali Churkin, representante permanente de Rusia en la ONU. Fuente: Reuters

Entrevista a Vitali Churkin, representante permanente de Rusia en la ONU. Fuente: Reuters

A pesar de la prolongada crisis en Ucrania, el Consejo de Seguridad de la ONU sigue buscando una decisión también para otros problemas internacionales, como la guerra en Siria, la activación de radicales islámicos en Irak y el futuro de Afganistán. Vitali Churkin, el representante permanente de Rusia en la ONU, ha concedido una entrevista a RBTH.

Toca a su fin el turno de la presidencia de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Qué impresiones le gustaría compartir con nuestros lectores?

Ha habido mucho trabajo, más del previsto. Se han celebrado más sesiones que las que estaban programadas. Se ha tratado un abanico amplio de cuestiones: asiáticas, africanas, de Oriente Próximo. Para nosotros, sin duda, la prioridad ha sido la situación en Ucrania.

Vitali Ivánovich Churkin

(Moscú, 1952) es el representante permanente de la Federación Rusa en la ONU y en el Consejo de Seguridad desde el 8 de abril de 2006. Finalizó sus estudios en MGIMO en 1974. Doctor en Historia.  Habla inglés, francés y mongol. Tiene una carrera dedicada a la diplomacia. Ha sido embajador de Rusia en Bélgica. Está casado y tiene dos hijos. 

¿Podría detenerse sobre esta cuestión un poco más? ¿Qué hizo la delegación rusa en este sentido?

A pesar de que el tema ucraniano sigue siendo percibido por los miembros del Consejo de Seguridad de una manera muy tensa, durante el mes pasado, según parece, se ha conseguido avanzar en cuanto a la movilización de posibilidades de la ONU para resolver la crisis política interna.

Además, se ha conseguido atraer la atención de las agencias humanitarias de la ONU a la situación que se vive en las regiones orientales. Crece la comprensión de que sin una “desescalada” inmediata de la tensión sobre el terreno y el cese de las operaciones militares no se podrá evitar una catástrofe humanitaria de gran envergadura. 

Sabemos que en junio Rusia llevó a cabo una serie de iniciativas a este respecto en el seno del Consejo de Seguridad.

Presentamos dos proyectos de resolución ante la ONU unidos por la misma filosofía: poner fin a la violencia, la aplicación de la declaración de Ginebra del 17 de abril y de “la hoja de ruta” para la solución ucraniana propuesta por la presidencia suiza en la OSCE, así como aliviar los sufrimientos de la población del Este de Ucrania.

Por desgracia, nuestros intentos reiterados para acordar enfoques comunes a estos problemas evidentes en las condiciones actuales chocaron invariablemente con la obstrucción por parte de colegas occidentales en el Consejo que, da la impresión, parapetados tras dogmas ideológicos y juegos geopolíticos, son incapaces o no quieren ver el destino de un individuo aislado, ya sea habitante de Ucrania, Libia, Irak o Yugoslavia.

No sólo a nosotros, también a muchos colegas del Consejo les ofendió la posición cínica que adoptó una serie de delegaciones y que no permitió que se condenara el ataque contra la Embajada de Rusia en Kiev. La ausencia de una reacción por parte del Consejo de Seguridad a este incidente es un caso sin precedentes en todos los años que lleva en funcionamiento el Consejo de Seguridad de la ONU. 

Con los acontecimientos en Ucrania, Siria parece haber quedado relegada al segundo plano de la política internacional…

No hemos observado eso: la intensidad en el estudio de la cuestión siria no ha decaído en el Consejo de Seguridad.

Es simbólico que precisamente en el periodo de la presidencia rusa hayan llegado de Siria noticias hace mucho tiempo esperadas: se ha llevado a cabo la destrucción completa o la retirada del terreno de todos los componentes de armas químicas. De este modo, se ha conseguido llevar a cabo la iniciativa rusa para la destrucción del arsenal químico de Siria.

Hemos continuado trabajando activamente para aliviar el sufrimiento de los sirios. Ahora se prepara el proyecto de resolución, cuya aceptación daría la posibilidad a los agentes humanitarios de la ONU de utilizar cuatro puntos de control en la frontera siria con Turquía, Irak y Jordania. Por la parte rusa, se ha propuesto un enfoque innovador para la resolución de este problema, que permite los suministros transfronterizos, de acuerdo con Damasco, de las cargas humanitarias vía ONU. 

Vuelven a estar las aguas revueltas en el vecino Irak.

Lo que ocurre en este país, hasta hace poco un ejemplo paradigmático para todo el mundo de éxito de ingeniería geopolítica norteamericana, ha abierto los ojos a muchos.

El hecho de que terroristas del Estado Islámico de Irak y el Levante capten  a nuevos terroristas con tanta facilidad ha arrojado luz sobre una verdad: la amenaza terrorista es un desafío a muchos estados de la región y exige una respuesta colectiva inmediata.

Crece la comprensión de que cuando los terroristas piensan “más allá de las fronteras”, aspirando a crear un califato, la comunidad internacional se queda rezagada al menos un paso y se sigue operando como antes, en los límites de las fronteras nacionales. Como resultado, algunas capitales, encadenadas por limitadores políticos, condenan el terrorismo en un estado y en realidad lo alientan en otro. 

¿Cómo discurrió el debate sobre la situación en Afganistán?

La iniciativa de la delegación rusa se centró en que hay que prestar una especial atención a las misiones de lucha contra la producción y la circulación ilegal de las drogas afganas. No es un secreto que este problema ha adquirido unas dimensiones aterradoras y alcance global y se ha convertido de facto en una amenaza para la paz y la estabilidad internacionales.

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Precisamente sobre la base de esta tesis se construye la declaración votada a instancia nuestra.

La declaración debe convertirse en nuestra guía para la acción, además recoge importantes iniciativas rusas en el ámbito contra la droga. Es importante para los contingentes internacionales militares instalados en territorio afgano que se haga un llamamiento efectivo a apoyar las acciones en Kabul para resolver los problemas relacionados con la producción de drogas y el narcotráfico.

Se trata de una traducción no oficial editada por RBTH.