El año ruso de Edward Snowden

Tiene trabajo en una web y ha solicitado la prolongación de su asilo. Fuente: Getty Images / Fotobank

Tiene trabajo en una web y ha solicitado la prolongación de su asilo. Fuente: Getty Images / Fotobank

Después de divulgar informaciones acerca del espionaje estadounidense realizado en sesenta países sobre 1.000 millones de personas y 35 gobiernos, el exagente Edward Snowden aterrizó el 23 de junio de 2013 en el aeropuerto de Sheremétievo, en Moscú, sin visado, para entrar en el país. Antes había estado huido de la justicia norteamericana en Hong Kong.

Según una de las versiones, Snowden se subió a un autobús que se encontraba al pie de la escalerilla del avión y partió en dirección desconocida. Según otra, se instaló en la sala de descanso del personal técnico del aeropuerto, situada en la zona de tránsito. No fue hasta el 12 de julio, en el transcurso de un encuentro con activistas de los derechos humanos, cuando anunció su intención de pedir asilo político  en el país. No obstante, según informaciones de la agencia RBC, esta solicitud ya se había presentado en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia el 30 de junio de 2013. El 16 de julio, Snowden dirigió oficialmente al Servicio Federal de Migración de Rusia la petición de asilo.

 El analista pidió asilo a 21 países y se lo ofrecieron cuatro países latinoamericanos: Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela. Sin embargo, EE UU puso numerosas trabas a sus viajes y fue finalmente Rusia la que le concedió asilo el 1 de agosto, después de cinco semanas en tierra de nadie.

Según ha dado a conocer el periódico ruso Izvestia, Edward Snowden ha solicitado la prolongación por un año del visado concedido el 1 de agosto del año pasado. El medio cita fuentes del Servicio Federal de Inmigración (FMS) pero este se niega a comentar la información. Según la legislación rusa, el asilo temporal, que se concede por un año, puede ser prorrogado un número ilimitado de veces si no se modifican las circunstancias que motivaron su otorgamiento. Informa la Agencia EFE.

Así comenzó su año en Rusia Edward Snowden. El exadministrador de sistemas, dentro de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), en Hawaii y especialista técnico en el departamento informático de la CIA, entregó a los periódicos The Guardian y Washington Post, entre mayo y junio de 2013, informaciones sobre espionaje norteamericano relativos a la vigilancia sobre ciudadanos de diferentes estados, incluidos sus principales dirigentes. Snowden también reveló datos sobre el programa secreto de vigilancia masiva PRISM.

La concesión de asilo al consultor tecnológico por parte de Rusia se convirtió en un motivo más para la tensión entre Moscú y Occidente.

Para el politólogo Mijaíl Vinogradov, dirigente de la fundación Peterbúrgskaia politika [La política de Petersburgo], sin embargo, la participación de Rusia en el destino de Snowden no fue regida por una actitud antioccidental de las autoridades rusas. “Fue más bien como un as en la manga en el caso de que empeoraran las relaciones con los Estados Unidos o con Occidente en general”.

El presidente ruso Vladímir Putin le concedió asilo político al exempleado de la CIA con la condición de que cesara cualquier actividad que perjudicara, en palabras del presidente, “a nuestros amigos norteamericanos”. Por lo visto, a Snowden no le resultó difícil cumplir esta condición, pues no volvieron a aparecer noticias relacionadas con él. Ahora sólo queda hacer un resumen de su estancia en Rusia.

Una vida de cine

En este pasado año Snowden recibió una oferta para trabajar como presentador de televisión y aprendió un poco de ruso.

Se convirtió también en el motivo formal para anular el encuentro entre los presidentes ruso y norteamericano, en septiembre de 2013, y para la propuesta de boicotear los Juegos Olímpicos de Sochi hecha por el senador norteamericano Lindsey Graham y por un candidato del Premio Sájarov para la Libertad del Pensamiento, del Parlamento Europeo.

En octubre, el consultor estadounidense se encontró con su padre, Lon Snowden, que visitó Moscú algunos días.

En noviembre, según su abogado Anatoli Kucherena, Snowden encontró trabajo en “una de las mayores empresas de Rusia”. “Su tarea será apoyar y desarrollar uno de los sitios web rusos más importantes”, declaró el abogado a la agencia Interfax.

Snowden concede entrevistas, ofrece teleconferencias como especialista en el ámbito de la seguridad informática y de los derechos humanos y asegura que da su misión por finalizada, porque ha ganado. “Todo lo que quería era mostrar a la sociedad cómo nos manipulan”, afirmó el 24 de diciembre en una entrevista a The Washington Post.

“Para los norteamericanos lo ocurrido con Snowden es una bendición”, considera el escritor e historiador Leonid Mlechin. “Estos escándalos permiten diagnosticar el peligro y contribuyen a encontrar medios para evitarlos. Los norteamericanos han descubierto que existe el riesgo de violación de sus derechos y, después del escándalo a raíz de las revelaciones de Snowden, han tomado numerosas medidas administrativas con el fin de aumentar el control de los servicios de inteligencia, incluso civiles”.

La saga de Snowden: ¿crítico, héroe, traidor o espía?

El periodista norteamericano Luke Harding escribió un libro Las trizas de Snowden. El balance del año de Snowden en Rusia se recoge en el capítulo "El tiempo del pulpo” y se basa en detalles de la historia entre el abogado Anatoli Kucherena y su cliente. Según declaró en una entrevista concedida a la agencia RIA Novosti el 10 de junio, los derechos de adaptación cinematográfica del libro se vendieron al director Oliver Stone. Está previsto que la película se estrene este año, afirma Kucherena.

Vinogradov, por su parte, alberga serias dudas de que Snowden consiga convertirse en un fenómeno cultural. A este respecto, evoca la historia de Mathias Rust, el piloto alemán que, en 1987, a los 19 años, logró cruzar las fronteras soviéticas aéreas a bordo de un avión monomotor y aterrizó junto a la Plaza Roja de Moscú, convirtiéndose en el blanco de un sinfín de chistes. “Snowden también podía pasar a la historia, pero pasado un año no ha sabido aprovechar la oportunidad”, afirma Vinogradov.

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