Hacia dónde se dirigen las relaciones ruso-ucranianas

El ataque a la embajada rusa en Kiev. Fuente: Reuters

El ataque a la embajada rusa en Kiev. Fuente: Reuters

Tras el ataque a la embajada rusa en Kiev ocurrido el pasado fin de semana, cabe esperar un empeoramiento en las relaciones. El Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa ha expresado su indignación por la pasividad de las autoridades de la ciudad y los inadecuados comentarios del ministro de exteriores de Ucrania, Andréi Deschitsa, respecto al presidente ruso.

El ataque contra la embajada rusa

El Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa ha acusado a las autoridades ucranianas de “connivencia” y de un “grave incumplimiento de sus responsabilidades internacionales”, en primer lugar de la Convención de Viena, que garantiza la seguridad de las misiones diplomáticas. Los comentarios insultantes del ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andréi Deschitsa, contra el presidente ruso también han sido objeto de duras críticas por parte de políticos rusos.

Por ejemplo, el director del comité de la Duma Estatal para Asuntos Internacionales, Alexéi Pushkov, propuso a través de Twitter al presidente ucraniano Petró Poroshenko que encontrara urgentemente un sucesor al señor Deschitsa. “Este gobierno no controla la situación ni a sí mismo”, declaraba el parlamentario. 

La reacción de las potencias mundiales al incidente de la embajada rusa también ha despertado gran incomprensión en Rusia. Las embajadas de la UE y Estados Unidos condenaron el ataque contra la embajada de la Federación Rusa, pero más tarde bloquearon la iniciativa de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU para redactar una declaración al respecto.

“A nivel nacional han condenado el ataque, porque de lo contrario esto autorizaría de algún modo los ataques a las embajadas en todo el mundo, incluidas las de los países occidentales, - declaraba Alexéi Pushkov en una entrevista para el periódico Kommersant. – Sin embargo, apoyar la iniciativa rusa en el Consejo de Seguridad de la ONU habría implicado un juicio a Kiev por su omisión, y Occidente tomó hace tiempo la decisión de apoyar incondicionalmente todas las acciones de las autoridades ucranianas”.

Moscú ya ha declarado que no romperá sus relaciones diplomáticas con Kiev tras el incidente. Sin embargo, amenaza con introducir sanciones económicas contra su socio.

Por ahora, según ha declarado Serguéi Lavrov, se ha enviado una nota al Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania con la exigencia de castigar a los culpables y reparar el daño causado. 

Una nueva etapa de las guerras del gas

Después de dos meses de infructuosas negociaciones con la participación de la Comisión Europea, Rusia y Ucrania se preparan para un nuevo estadio en el conflicto del gas: la limitación en el suministro. El lunes por la mañana, Gazprom introdujo el sistema de pago por adelantado de los suministros a Ucrania, lo cual provocará también problemas para el tránsito del gas ruso a Europa. Sin embargo, esta situación empeorará drásticamente en otoño, cuando Ucrania agote sus reservas acumuladas de gas ruso.

Tras el fracaso de las negociaciones con Kiev sobre el gas, el consorcio ruso Gazprom presentó una reclamación ante la sala de arbitraje de la Cámara de Comercio de Estocolmo por un importe de unos 4.500 millones de dólares. Como respuesta a ello, Naftogaz impuso una reclamación en la que exige de su socio 6.000 millones de dólares que asegura que ha pagado de más por el suministro del monopolio ruso al país desde 2010.

“Las guerras del gas con Ucrania, sin duda, se retomarán. Esto interesa a países muy fuertes, entre ellos Estados Unidos, que necesita que Rusia parezca un proveedor poco fiable de gas a Europa”, comenta a RBTH Alexéi Skopin, director del departamento de economía regional y geografía económica de la Escuela Superior de Economía.

El conflicto todavía no ha alcanzado su estadio crítico y esto da a ambas partes la oportunidad de continuar las negociaciones.

Tras el ataque a la embajada rusa en Kiev, Moscú ha declarado que impondrá sanciones económicas contra el nuevo gobierno. Según opina Skopin, Ucrania perderá en primer lugar el mercado de los productos agrícolas.

“Para la economía rusa esta pérdida será mínima, ya que el estado posee otras fuentes de suministro, pero Ucrania perderá un 15% de su exportación a la Federación Rusa”, declara Skopin. 

Una improbable vuelta atrás

La tensión en las relaciones de ambos países se está agravando con las detenciones de periodistas rusos, que últimamente se están produciendo con mayor regularidad. El pasado sábado una corresponsal del canal de televisión Zvezdá fue arrestada por segunda vez.

Anteriormente, cerca de Slaviansk se detuvo a otro grupo de corresponsales de la compañía por sospechas de espionaje. A su llegada a Rusia, los periodistas contaron que habían pasado dos días sin agua en las duchas y recibieron palizas de los servicios especiales ucranianos.

Según algunos politólogos, en el momento en que Ucrania se convertía en el epicentro de la política mundial, la crítica de Rusia y la política de agravamiento de sus relaciones con Moscú ha servido a Kiev como excusa para desarrollar sus relaciones con otros estados.

Por su parte, el presidente del Instituto de Valoraciones Estratégicas, Alexander Konoválov, opina que Rusia es víctima de sus propias acciones. “En cierta medida, Moscú ha caído en una trapa diseñada por ella misma. Ahora la gente que se hace llamar separatista y recibe apoyo de fuerzas afines patrióticamente a Rusia, espera que nuestro país introduzca las tropas en el sureste de Ucrania o comience a apoyar activamente a los separatistas suministrándoles armamento”, declaraba Konoválov en un artículo para RBTH.

La vieja y nueva Ucrania

Según señala Konoválov, para recuperar las relaciones con la comunidad internacional Moscú necesita, en primer lugar, reconocer oficialmente al gobierno de Kiev, y en segundo lugar no permitir provocaciones que lleven a retomar las guerras del gas e interrumpir el suministro de gas a Europa.

“Este paso sería fatal para Rusia en el plano político. Y están esperando que cometamos este error”, subrayaba Konoválov.

Rusia no romperá sus relaciones diplomáticas con Ucrania tras el ataque contra su embajada. Pero, según señala el experto, la interacción con Kiev pasará a un formato de cooperación con “un estado hostil” y la situación puede llegar a las limitaciones en la libertad de circulación entre los dos países. Y puede que estas medidas sólo sean los primeros pasos en un nuevo capítulo de las relaciones ruso-ucranianas.

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