¿Podrán Rusia y Ucrania llegar a un acuerdo?

Petró Poroshenko. Fuente: Photoshot / Vostock-Photo

Petró Poroshenko. Fuente: Photoshot / Vostock-Photo

Un extenuado pueblo ucraniano ha acudido a las urnas en un intento desesperado de estabilizar la situación. En sus primeras apariciones en público, el nuevo presidente electo ha señalado que una de sus prioridades es recuperar el diálogo con Rusia.

Que el recuento de las votaciones del 25 de mayo revelaría la victoria de Petró Poroshenko se pensaba ya en los primeros sondeos, aunque los expertos tenían dudas de que conseguiría la victoria en primera ronda. Tampoco había unanimidad de opiniones sobre su contrincante, con quien Poroshenko debía competir en una segunda ronda. Sin embargo, los resultados han sido inesperados: Petró Poroshenko ha obtenido el 54 % de los votos.

“Quiero agradecer sinceramente al pueblo ucraniano, que ha protagonizado un récord de participación en estas elecciones”, anunció Poroshenko inmediatamente después de finalizar la jornada electoral. “El número de personas que han venido a votar se ha disparado tanto en el territorio de Ucrania como en el extranjero”, señaló el nuevo presidente electo.

“Vamos a acabar con el caos y a devolver la paz a la tierra ucraniana”, prometió. Poroshenko también ha hablado de la relación con Rusia, que según él está pasando por el periodo más difícil de los últimos doscientos años. “Hay una serie de cuestiones que obstaculizan nuestra relación con Rusia”, reconoció el político, “pero ya disponemos de un modelo de negociación a seguir, el de Ginebra, y estoy convencido de que podremos retomar el diálogo. Solo tenemos dos requisitos indispensables: en primer lugar, Ucrania nunca reconocerá la legitimidad del referéndum de Crimea; y en segundo, la estrategia del país la determinará el pueblo ucraniano”.

“El nivel de participación del electorado ha demostrado que Ucrania está decidida a trazar de manera autónoma su propio rumbo”, anunció Poroshenko. “Rusia es un país vecino y creo que finalmente seremos capaces de llegar a un consenso”.

En calidad de presidente, Poroshenko espera poder reunirse a la mayor brevedad con Vladímir Putin, quien confirmó hace unos días su voluntad de trabajar con él, aunque precisó también que la primera cuestión a resolver es la devolución de la deuda del gas

“Este problema no tiene nada que ver con el dinero”, ha declarado Poroshenko, “sino con la soberanía de mi Estado. La situación en el este es muy inestable. Cuanto antes nos reunamos con Putin y fijemos un calendario mejor será”.

El ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, anunció al día siguiente de las elecciones que Rusia respeta la voluntad del pueblo ucraniano. “Lo que realmente importa ahora es que el actual gobierno respete a sus ciudadanos, que respete al pueblo y alcance un acuerdo de compromiso que tenga en cuenta a todas las fuerzas políticas y a todos los grupos étnicos y religiosos. Sin esto, difícilmente se llegará a alguna solución”, añadió el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia.

¿La segunda dama?

¿Cómo es que Yulia Timoshenko —candidata a la presidencia a la que muchos esperaban ver en la segunda ronda de votaciones— ha reconocido la victoria de su viejo oponente?

Quizás, como proponen los analistas rusos, la razón haya sido el fuerte golpe asestado por los resultados electorales; puede que existiera algún acuerdo previo; quizás se deba al cansancio; pero puede ser también que Timoshenko sea consciente de haber quedado en buena posición.

Sí, es cierto que no se ha celebrado la segunda ronda, pero aún así Timoshenko ha quedado en segundo lugar. Y lo que es más, en su primer discurso ha declarado que toda la responsabilidad del futuro del país recae sobre Poroshenko, cuyos poderes reales son limitados en opinión de algunos analistas rusos.

Según aseguran dichos analistas, esto significa que mientras Poroshenko se convierte en el blanco de todas las críticas, la propia Timoshenko no mostrará ninguna indulgencia hacia él. La política ucraniana es una guerra de nervios. Poroshenko ha esperado mucho tiempo para pasar a la primera línea de juego. Aunque no está muy claro que haya elegido el mejor momento para entrar en la escena política, si se tienen en cuenta los combates aún vigentes en el sureste del país y la desastrosa situación económica.

Agitación en Donetsk

En el transcurso de las elecciones, la situación vivida en las regiones de Donetsk y Lugansk ha sido extremadamente tensa. Desde primera hora de la mañana los colegios electorales de Donetsk mantuvieron sus puertas cerradas.

Un ejemplo ilustrativo de las circunstancias lo constituye el hecho de que, pocos minutos después de intentar abrir un colegio en una de estas regiones, irrumpió un grupo de enmascarados armados que expulsaron a los miembros de la comisión. Solo en las zonas occidentales de Donetsk, adyacentes a la región de Dnepropetrovsk, se mantuvo la estabilidad. Sin embargo, los mismos vecinos no parecían tener mucho interés en participar en las elecciones.

Tampoco se votó en Lugansk. Según las encuestas realizadas el mismo día de las elecciones por el Instituto Internacional de Sociología de Kiev, el 67 % de los encuestados en las regiones de Donetsk y Lugansk no tenían intención de acudir a las urnas.

Según destaca el nuevo presidente electo de Ucrania, Petró Poroshenko, la principal tarea ahora consiste en restablecer la paz en el país. Para alcanzar este objetivo, se dispone a viajar de inmediato a la zona de Donbass a fin de poder “dialogar con aquellas personas que abandonen las armas y estén dispuestas a negociar para garantizar su seguridad y la protección de sus derechos”. Los dirigentes de la autoproclamada ‘Novorrusia’ (o Nueva Rusia), ya han anunciado que solo recibirán a Poroshenko como presidente de un estado extranjero.

De cara a la tragedia vivida a principios de mayo en Odesa, estas elecciones han supuesto una prueba de reconciliación. Han demostrado que todo el mundo quiere la paz.

La ciudad de Odesa, que se recupera gradualmente de la conmoción, está tratando de restablecer el orden por sí sola, lo que demuestra que sus propios problemas le preocupan casi tanto como las preocupaciones del resto de Ucrania.

El Maidán no tiene prisa por ceder el poder

 A pesar de todo, los miembros del Maidán —responsables del derrocamiento de Yanúkovich y de la celebración de unas elecciones presidenciales anticipadas— creen que aún no se ha cumplido su objetivo y no están dispuestos a disolverse después de las elecciones.

Precisamente, la organización del Maidán se propuso velar por el correcto desarrollo de la jornada electoral y por garantizar su consonancia con el ‘espíritu revolucionario’ y con la ‘idea nacional’, y los revolucionarios no están dispuestos a dispersarse ni siquiera tras la investidura del jefe del Estado. Creen que deben asegurarse de que el nuevo presidente no les decepcionará, como ya lo hizo Víctor Yúshenko, quien también fue apoyado por el Maidán hace diez años.

Artículo en base a información de los periódicos Kommersant, Nezavisimaya Gazeta y Gazeta.ru.