La ampliación de los BRICS: desafíos y restricciones

Los líderes del grupo BRICS durante la cumbre del G20 celebrada en San Petersburgo el año pasado. Fuente: RG

Los líderes del grupo BRICS durante la cumbre del G20 celebrada en San Petersburgo el año pasado. Fuente: RG

¿Es importante abrir la puerta de este influyente grupo a nuevos miembros? Y ¿a cuántos?

Recientemente los BRICS saltaron a primera plana cuando el embajador indio en Argentina sugirió la posibilidad de que el país sudamericano se uniese al grupo. Aunque no hay ninguna declaración oficial sobre una posible ampliación, ha llegado sin duda el momento de debatirlo. Desde que en 2009 el grupo se reunió oficialmente por primera vez en la ciudad rusa de Ekaterimburgo, su importancia en el contexto mundial ha aumentado significativamente.

Con unas economías combinadas de 16,039 trillones de dólares, se han erigido en polo colectivo de un mundo multipolar. Ya sea la crisis en Siria, Irán o Ucrania, o la reforma del sistema económico mundial, los miembros del grupo siempre han sido asertivos y han defendido un orden de cosas no necesariamente en consonancia con las propuestas de Occidente.

BRICS es un término que alude a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Fue creado en 2001 por el economista Jim O´Neil de Goldman Sachs, en base a su previsión de que estas cuatro economías (Brasil, Rusia, India y China) serían las dominantes en el año 2050. En 2011 se añadió el país africano. Tienen en común una gran población, un enorme territorio e importancia geoestratégica. La quinta cumbre del grupo se celebró en Durban, Sudáfrica, en marzo del 2013.

El BRIC original se convirtió en BRICS en 2011 con la adhesión de Sudáfrica, que fue fácil y no encontró ninguna oposición. En la actualidad, los miembros pertenecen a los continentes de Asia, África y Sudamérica, que difieren de Norteamérica y Europa en lo que respecta a crecimiento económico e influencia política. El ascenso de estos continentes, simbolizado en la formación de los BRICS, ha dado forma a un nuevo orden global post Guerra Fría. Dos de los miembros del grupo, Rusia y China, tienen derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Además, todos los BRICS son economías que están creciendo rápidamente.

A pesar de las predicciones sobre su disolución, el grupo ha sobrevivido y se ha fortalecido. Aunque se concibió originariamente como una asociación económica, su perfil ha sobrepasado esta motivación primaria y ahora tiene gran importancia en política internacional.

En este contexto, ya se da por sentado el ascenso del grupo. Los BRICS se han convertido casi en un cuerpo de elite, mencionado en todos los debates internacionales y su opinión se considera importante. Por tanto, es natural que otras naciones deseen formar parte del grupo. Pero la cuestión clave es: ¿es importante abrir la puerta a nuevos miembros, y a cuántos?

Quizá el caso del Movimiento de Países no Alineados (NAM) sea ilustrativo. Concebido originalmente como alternativa a la política de la Guerra Fría, el grupo de menos de 30 miembros rápidamente alcanzó los 120. Este número no solo tuvo impacto en la filosofía del grupo, sino también en sus acciones. Había filosofías divergentes, desde Cuba a Singapur, regímenes políticos democráticos o dictatoriales. El gran número de miembros provocó luchas internas. Aunque los NAM celebran su 60º aniversario este año, ya no son considerados un organismo multilateral de importancia como los BRICS o el G20. Ninguno de los países BRICS querría para el grupo la suerte de los NAM.

Esto no quiere decir que los BRICS no necesiten expandirse, pero deben considerar diversos factores antes de invitar a otros países a unirse. El grupo está todavía en su etapa de formación. Tiene menos de 10 años y todavía hay asuntos internos que deben ser resueltos.

El primero es el banco BRICS; aunque se ha avanzado en este tema, no se ha tomado ninguna decisión concreta sobre la sede del banco, su capital inicial o su dirección. Sería más prudente centrarse en estas cuestiones, y en otras de índole política, antes de pensar en la expansión.

Además, es necesario elaborar una guía sobre qué países encajan en la filosofía y la agenda del grupo. El viceministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Riakov, observó: “Tenemos una visión constructiva a peticiones de admisión, vengan de quien vengan. Por eso, cualquier tema relacionado con la expansión de los BRICS necesita ser analizada y trabajada cuidadosamente”. Aunque el embajador indio anunció el visto bueno a la petición de ingreso de Argentina, el Gobierno indio no ha secundado oficialmente su afirmación. Sigue habiendo debates sobre la posible adhesión de Argentina; el país tiene gran importancia estratégica en Sudamérica, pero su economía no es tan fuerte como la de los BRICS y tiene una enorme deuda externa.

La petición de admisión de un miembro debe ser sopesada cuidadosamente. Países como Siria ya han pedido la inclusión. Pero el grupo tiene que ser selectivo. Gueorgui Toloraya, subdirector del Comité Nacional de Estudios sobre los BRICS en Rusia, se refirió a Indonesia, con una de las economías de crecimiento más rápido y también con la mayor población islámica, como posible candidata. Egipto podría ser considerado, pero sus problemas internos han alejado sus posibilidades. Nigeria, a pesar del problema de los extremismos religiosos, es una de las economías de mayor crecimiento en África; el hombre más rico de África es nigeriano.

En Asia Central, Kazajastán también tiene bastantes papeletas para convertirse en miembro del grupo. El país, con su abundancia de recursos naturales, disfruta de una relativa estabilidad y ha adoptado un enfoque más moderado en los asuntos internacionales. Otros posibles candidatos son México, Irán y Turquía, aunque no es una lista exhaustiva.

Lo importante es que el grupo elabore un marco adecuado para la admisión de un nuevo país. En ese contexto se deben baremar algunos asuntos clave. Primero, la identidad: ¿se mantendrá el nombre BRICS o se adoptará un nombre diferente para reflejar la ampliación? Segundo, ¿habrá categorías de miembros, como miembros base y nuevos?

¿Se tomarán medidas contra los países que se alejen de la filosofía del grupo? Estos asuntos y otros semejantes deben ser decididos antes de la ampliación del grupo.

La próxima cumbre de Brasil será decisiva para este debate. Argentina es conocida por su oposición a la dominación occidental del continente, al igual que Venezuela y Cuba, pero eso podría no proporcionar motivos suficientes para la adhesión al grupo. Los BRICS están emergiendo como un artífice del orden mundial con su influencia política y económica, y el país que contribuya a su filosofía y objetivos podría ser un buen candidato a la adhesión.  

Dr. Debidatta Aurobinda Mahapatra es un analista indio. Está especializado en ámbitos como conflictos, terrorismo, paz y desarrollo, Cachemira, el sur de Asia y aspectos estratégicos de la política euroasiática.

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