La diplomacia rusa apela a la OSCE para rebajar la tensión en Ucrania

Axel Schneider, miembro de los observadores militares de la OSCE, responde a los periodistas tras su liberación en Slaviansk. Fuente: Mijaíl Voskresenski/RIA Novosti.

Axel Schneider, miembro de los observadores militares de la OSCE, responde a los periodistas tras su liberación en Slaviansk. Fuente: Mijaíl Voskresenski/RIA Novosti.

Moscú ha propuesto a la UE y a EE UU utilizar el potencial diplomático de la OSCE para que el gobierno de Kiev cumpla con las declaraciones firmadas en Ginebra el 17 de abril, así como para contribuir a la desescalada de la tensión e iniciar en Ucrania un diálogo nacional, ante todo, sobre la reforma constitucional.

En el contexto de una seria escalada de la violencia en el sureste de Ucrania, los diplomáticos rusos realizan numerosas consultas con sus homólogos occidentales intentando encontrar una vía de regulación del conflicto. La tarde del 17 de abril, el ministro de Asuntos Exteriores Serguéi Lavrov, llevó a cabo conversaciones telefónicas con los ministros de exteriores de Estados Unidos y Alemania y con el presidente de Suiza.

Según un comunicado oficial del Ministerio ruso, durante una conversación con Lavrov, el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, se mostró de acuerdo con la necesidad de detener inmediatamente la violencia y comenzar a cumplir los acuerdos alcanzados en Ginebra el 17 de abril. 

El miércoles 7 de mayo tendrá lugar en Moscú una reunión entre Vladímir Putin y Didier Burkhalter, ministro de Exteriores de Suiza y presidente de turno de la OSCE, para tratar la crisis en Ucrania. Así lo confirmó el portavoz  del ministerio de Asuntos Exteriores suizo, Jean-Marc Crevoisier, que aseguró que "hay que relanzar los esfuerzos para que los acuerdos de Ginebra se concreten", y añadió que "los contactos de alto nivel son un elemento de esta estrategia".

Los ministros se mostraron dispuestos a colaborar en el inicio de un diálogo basado en la igualdad y bajo la égida de la OSCE entre el gobierno de Kiev y los representantes de las regiones del sureste de Ucrania para acordar una serie de pasos prácticos de acuerdo con las declaraciones de Ginebra.

Poco antes, durante una conversación con el secretario de Estado de EE UU, John Kerry, Lavrov instó a Washington a influir en el gobierno de Kiev para conseguir que este detenga su operación militar en el sureste de Ucrania. El ministro ruso subrayó que la operación en las zonas surorientales de Ucrania estaba empujando al país hacia un “conflicto fratricida”. El ministro llamaba a EEUU a “utilizar toda su influencia” para convencer al régimen de Kiev de que es necesario detener inmediatamente sus acciones militares, retirar sus tropas y liberar a los participantes de las protestas.

En su conversación con el presidente de Suiza y actual presidente de la OSCE, Didier Burkhalter, Lavrov propuso utilizar el potencial de la OSCE para presionar a Kiev con el objetivo de cancelar la operación militar en las regiones del sureste de Ucrania.

Cabe recordar que el pasado 3 de mayo el representante del presidente de Rusia, Vladímir Lukín, medió de manera efectiva para que se liberara a 12 observadores de la OSCE detenidos por las milicias en Slaviansk.

Según informa ITAR-TASS, Lukín aseguró que la liberación de los observadores no tenía nada que ver con ninguna negociación, sino que se trataba de “un acto humanitario voluntario” de los partidarios de la federalización del país.

“Nos gustaría que después de este hubiera más actos humanitarios, como la detención del conflicto armado y la participación de todas las partes en unas negociaciones de paz”, añadía Lukín.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania declaró que la liberación de los observadores de la OSCE era un ejemplo de cumplimiento de los acuerdos de Ginebra y señaló la “gran capacidad de coordinación de los intermediarios rusos”.

El Kremlin acusa a los líderes occidentales de “incomprensión”

El pasado 3 de mayo Dmitri Peskov, secretario de prensa del presidente Putin, declaró a Kiev responsable por la muerte de casi 50 personas durante unos enfrentamientos en Odesa. “El gobierno de Kiev no sólo es responsable del crimen, sino que es cómplice de este. Sus manos están manchadas de sangre, y aquellos que creen en la legalidad de las acciones de la junta de Kiev también son cómplices de este crimen”, señalaba Peskov.

El secretario del presidente subrayaba que “para gran desgracia” de Moscú, los líderes occidentales están demostrando “una completa incomprensión de lo que está sucediendo debido, o bien a la dificultad para obtener una información fiable, o bien a la falta de voluntad de interpretarla”.

Peskov también hacía hincapié en el hecho de que el Kremlin considera absurdos los planes de celebrar unas elecciones presidenciales en Ucrania en un contexto de derramamiento masivo de sangre.

Rusia ha intentado sin éxito que el Consejo de Seguridad de la ONU condene la violencia en Ucrania. El representante permanente de Rusia en la ONU, Vitali Churkin, comparó la tragedia en Odesa con los crímenes nazis y llamó a los países occidentales a que se posicionaran al respecto.

Según Interfax, Churkin ha declarado que el gobierno de Ucrania se niega a iniciar un diálogo con los representantes de todas las regiones del país, lo cual, según Rusia, demuestra su reticencia a cumplir los acuerdos de Ginebra.

“Las medidas represivas contra su propio pueblo demuestran la incapacidad o la falta de voluntad del actual gobierno de Kiev de cumplir las responsabilidades asumidas en su declaración del 17 de abril en Ginebra”, declara Churkin.

El representante permanente de Rusia ante la ONU propone detener inmediatamente la operación militar en Slaviansk. “El régimen de Kiev, animado por sus patrocinadores occidentales, ha optado por el uso masivo de la fuerza militar eliminando la última esperanza de viabilidad de los acuerdos de Ginebra”, opina Churkin.

Artículo basado en materiales de Interfax, ITAR-TASS y RIA Novosti.

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