Putin coloca al gobierno ucraniano en desventaja

Las declaraciones de Putin han dado pie a numerosas especulaciones. Fuente: RIA Novosti.

Las declaraciones de Putin han dado pie a numerosas especulaciones. Fuente: RIA Novosti.

Después de guardar silencio sobre el asunto de Ucrania durante más de dos semanas, el 7 de mayo el presidente ruso hizo unas declaraciones que han provocado un gran revuelo. Para algunos supone la renuncia de Rusia al sureste del país, para otros implica la realización de los intereses rusos en Ucrania. Todo parece indicar que su objetivo es minimizar los posibles daños.

Tras su encuentro con el presidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Didier Burkhalter, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, hizo una serie de declaraciones respecto a Ucrania que a primera vista pueden resultar inesperadas.

En particular, pedía a los habitantes del sureste del país que no celebren su referéndum y apoyaba las elecciones presidenciales convocadas en Ucrania el 25 de mayo. Además, declaró que las tropas serán retiradas. Algunos analistas han declarado que las palabras del presidente ruso son la prueba de que Rusia renuncia al sureste de Ucrania, así como de la debilidad de Vladímir Putin y de todo el régimen ruso, asustado al parecer por las sanciones. Sin embargo, en realidad con estas declaraciones el presidente persigue dos objetivos.

Ante todo,  la disposición de Moscú a cumplir con sus obligaciones contraídas en Ginebra para la regulación del conflicto en Ucrania. Esto reducirá en gran medida el riesgo de que se introduzca un paquete de sanciones económicas contra Rusia, como mínimo porque tras las palabras de Putin será mucho más difícil para Estados Unidos convencer a los políticos europeos de dar un paso semejante. El mercado ha reaccionado de forma excepcionalmente positiva a la intervención del presidente ruso: el euro ha caído por debajo de los 49 rublos, el dólar por debajo de los 35 y los índices de bolsa han subido un 5%. 

Además, con este paso Putin empuja al gobierno ucraniano a reaccionar más activamente. Hasta ahora, la estrategia de Kiev era muy sencilla: hacer crecer el conflicto, enfrentarse a Rusia y quejarse continuamente a Washington y Bruselas. Ahora, el presidente ruso les ha impuesto una tarea mucho más compleja: la necesidad de responder a las propuestas de Moscú. Y si se cumplen los planes de Putin, las acciones de Kiev en respuesta a ello enterrarán definitivamente al gobierno ucraniano, o bien llevarán a la regulación de la situación y a la federalización de Ucrania. Ambas versiones interesan a Rusia.

Un escenario más detallado

Veamos cuáles son los puntos principales de la intervención del presidente ruso. Putin se mostró contrario a la celebración del referéndum del 11 de mayo. Estas declaraciones no deben considerarse como un rechazo a la protección de Donbass. En primer lugar, Putin ha relacionado la negativa a celebrar el referéndum con la cancelación de la operación antiterrorista que iba a llevarse a cabo.

Según Putin, “una condición indispensable para iniciar este diálogo es el cese incondicional de toda violencia, tanto por parte de las fuerzas armadas, lo cual es absolutamente inadmisible en el mundo moderno, como por parte de las agrupaciones armadas ilegales”. Al mismo tiempo, pone al gobierno ucraniano en una situación realmente incómoda. El pasado 6 de mayo la Rada Suprema de Ucrania votó en contra del diálogo negándose a celebrar un referéndum sobre descentralización.

Y ahora los diputados se ven obligados, o bien a cambiar su decisión y superar sus fobias antirrusas, o bien a aceptar públicamente la responsabilidad de romper la vía pacífica para resolver los problemas propuesta por Putin. Además, las exigencias de Vladímir Putin han sido apoyadas por varios políticos internacionales, como el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el presidente de la OSCE. Cualquier comportamiento de la Rada Suprema jugará en favor de Rusia.

En segundo lugar, la responsabilidad de actuar en respuesta a las declaraciones de Putin recae únicamente sobre el gobierno de Kiev, los federalistas no están obligados a hacer caso al presidente ruso. Si las autoridades de Donetsk deciden celebrar el referéndum, acusar de ello a Putin no resultará fácil. Los representantes de los federalistas, que han sabido interpretar las palabras del presidente ruso, ya han informado al gobierno de Kiev bajo qué circunstancias están dispuestos a cancelar la celebración del referéndum.

“Las condiciones son la inmediata interrupción de la operación antiterrorista y la retirada de todas las unidades de las fuerzas armadas y del Ministerio del Interior hacia sus bases; la disolución y el desarme de todas las agrupaciones armadas ilegales y la liberación de todos los presos políticos, incluidos los detenidos por delitos criminales falsos”, declaraba el diputado de la Rada Suprema Oleg Tsarev.

De modo similar pueden valorarse las declaraciones de Putin respecto a las elecciones presidenciales ucranianas. Al declarar que “las elecciones presidenciales son en sí mismas un movimiento en la dirección correcta”, Putin demuestra a Occidente y a Kiev que Moscú no planea frustrar los comicios y que quizás está dispuesta a reconocer sus resultados. Sin embargo, el presidente de Rusia añade que las elecciones “no solucionarán nada si todos los ciudadanos de Ucrania no logran entender cómo se garantizará la protección de sus derechos tras la celebración de estas elecciones… Nosotros opinamos que el elemento clave de la regulación del conflicto es el diálogo directo entre el gobierno de Kiev y los representantes de las regiones del sureste”. 

Algunos politólogos entienden estas declaraciones como la exigencia de aprobar una nueva constitución antes de las elecciones. Y no descartan la probabilidad de que Moscú ya haya acordado con Occidente que se posponga la celebración de los comicios en Ucrania.

Por último, Vladímir Putin declaró que Rusia ya no está concentrando tropas en sus fronteras con Ucrania. Moscú no ha tenido ni tendrá el objetivo de introducir oficialmente su ejército en Ucrania, ya que tras ello habría duras sanciones y consecuencias políticas, por no hablar ya de que no se desea una nueva guerra. La entrada de las tropas se consideraba el último recurso para mantener sus objetivos: que los federalistas siguieran controlando el sureste del país. Y ahora, al parecer, existe otro modo de lograr esto: Donbass ha anunciado la llegada de grupos de “voluntarios” rusos armados. Por ello, seguir manteniendo las tropas en la frontera con Ucrania se ha vuelto poco rentable desde el punto de vista político e incluso económico.