El Congreso de EE UU presiona para rescindir el contrato de venta de helicópteros a Afganistán

Rusia debería entregar 21 aparatos Mi-17. La multa para Washington podría ser de 100 millones de dólare. Fuente: servicio de prensa

Rusia debería entregar 21 aparatos Mi-17. La multa para Washington podría ser de 100 millones de dólare. Fuente: servicio de prensa

Peligra la venta de aparatos Mi-17 para el Ejército de Afganistán.

El Congreso estadounidense presiona al Ejército para que rescinda la cooperación con el vendedor de tecnología militar ruso Rosoboronexportcon el que el Pentágono había firmado un importante contrato. De acuerdo con las condiciones del acuerdo la empresa rusa debería entregar una gran partida de helicópteros polivalentes Mi-17. Los helicópteros iban a ser posteriormente entregados a Afganistán. La rescisión del contrato supondría para Washington una multa de más de 100 millones de dólares.

Según los acuerdos entre Rusia y EE UU, deberían haberse comprado un total de 63 helicópteros Mi-17V-5 para el ejército afgano. Se trata de una serie de contratos firmados en diferentes momentos. De acuerdo con los datos de la corporación estatal Rostej, el acuerdo supera los 1.000 millones de dólares.

Ya bajo mandato de George Bush se aprobaron sanciones contra este exportador ruso, sanciones que se interrumpieron cuando llegó al gobierno Barack Obama. Ahora el Congreso se propone rescindir el contrato sin pagar la multa. "Que los rusos intenten cobrar la multa", declaró cínicamente uno de los congresistas.

En lugar de los helicópteros rusos (Rusia debería todavía entregar a EE UU otros 21 aparatos más) se ha propuesto enviar a Afganistán los aparatos norteamericanos CH-47 Chinook.

Sencillo, fiable, extendido

Como demostró un estudio especial realizado por el Mando Central de los EE UU ya en 2005, los Mi-17 han tenido más éxito y han sido más efectivos que la del resto de helicópteros utilizados en Afganistán.

Además, sigue siendo el doble de barato que sus análogos estadounidenses y europeos con características parecidas, a pesar de que el precio del helicóptero ha crecido sin parar y ya supera los 15 millones de dólares.

Los aparatos rusos son muy sólidos y no tienen una construcción tan compleja como los helicópteros estadounidenses. En opinión de aquellos que han luchado en Afganistán, el Mi-17 se puede arreglar usando materiales improvisados como una lata de refresco, por ejemplo. Los modernos helicópteros estadounidenses, por supuesto, no se pueden arreglar así.

A favor del Mi-17 también hay que contar que los pilotos afganos y los técnicos ya están acostumbrados a este modelo tras 30 años de uso en este país montañoso. El cambio por otro modelo de helicóptero supondrá un gran problema en el rendimiento del parque de helicópteros y un mayor número de accidentes. El director de la fábrica de helicópteros de Kazán , Vadím Ligai, está convencido de que "no hay un sustituto para el Mi-17 en las difíciles condiciones climáticas de Afganistán ".

Las ambiciones políticas pasan a primer plano

El gobierno estadounidense interpreta la compra en sí de tecnología militar a Rusia y el gran volumen de la partida como algo negativo. Se acusa al Pentágono de invertir en la industria armamentística de un potencial enemigo en lugar de apoyar con pedidos a los productores estadounidenses.

Es de suponer que el fuerte lobby de helicópteros en el Congreso consiga terminar con la cooperación con Rosoboronexport mediante esta fuerte presión. Los lobistas han aprovechado un momento favorable para apoyar al Chinook. Sin embargo en la actual situación la racionalidad económica pasa a un segundo plano.

"Hay una alta probabilidad de que los estadounidenses rescindan el contrato. Actualmente no les preocupa el tener que hacer frente a una elevada multa. Su prioridad al día de hoy es la ambición política", comentó a RBTH el general mayor en la reserva y analista militar independiente, Serguéi Pechurov.

En su opinión los estadounidenses están preparando unas complejas medidas con el fin de desplazar lo más posible a Rusia de los mercados armamentísticos de otros países. "Los estadounidenses se están dedicando de forma muy seria al tema de las sanciones. Actualmente están estudiando detenidamente la distribución geográfica de nuestras ventas de armamento y no podemos excluir que Washington intente oficialmente presionar a los países que tradicionalmente compran nuestras armas. Así que vender los helicópteros del contrato en otro lugar puede acabar siendo un problema", admite este experto. "Ahora mismo Rusia, si Estados Unidos aplica las sanciones, no sentirá mucho sus consecuencias, pero dentro de unos años serán bastante dolorosas", dijo Pechurov.

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