Rusia se consolida en América Latina

El ministro de Asuntos Exteriores Serguéi Lavrov viajará esta semana a Cuba, Nicaragua, Chile y Perú. Fuente: AP

El ministro de Asuntos Exteriores Serguéi Lavrov viajará esta semana a Cuba, Nicaragua, Chile y Perú. Fuente: AP

El ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, viajará a varios países de América Latina a lo largo de esta semana. Según informaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores concedidas a RBTH el jefe del departamento visitará por espacio de cuatro días por Cuba, Nicaragua, Chile y Perú.

El objetivo principal de esta visita es fortalecer las relaciones bilaterales con países que Moscú considera sus aliados naturales. En La Habana, Managua y Santiago mantendrá conversaciones no sólo con sus homólogos, sino también con los presidentes, Raúl Castro, Daniel Ortega y Michelle Bachelet.

El viaje de Lavrov comenzará con la visita a Cuba. Entre ambos países se celebran con regularidad consultas políticas intercancilleras en que se abordan temas bilaterales, regionales e internacionales. El año pasado se firmó el Plan de Consultas para 2014-2016, y se han mantenido ya tres rondas de conversaciones sobre retos y amenazas internacionales actuales, los derechos humanos, etc. 

Cuba ha apoyado la postura rusa en la cuestión de Crimea y la situación en Ucrania, y votó en contra de la resolución de Asamblea General de la ONU, “La integridad territorial de Ucrania”, adoptada el 27 de marzo. 

La visita de Lavrov coincidirá con la presencia en La Habana de una numerosa delegación de la Unión Europea, que ha decidido revisar sus relaciones con Cuba.  “Si antes el obstáculo para el desarrollo de la cooperación entre Bruselas y La Habana era la situación de los derechos humanos en la isla, ahora que Cuba ha adoptado una ley sobre inversiones extranjeras, los europeos temen llegar tarde al ‘reparto del pastel cubano”, declara a RBTH Emile Dabaguian, investigador científico del Instituto de América Latina de la Academia de las Ciencias de Rusia. 

“Los europeos consideran que su principal competidor es China. Hace unos días estuvo en la isla el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, para preparar la visita del Presidente chino Xi Jinping. En estas circunstancias, la visita de Lavrov se presenta de lo más oportuna, si es que Rusia quiere recuperar su posición en la isla.” 

El experto recordó que, entre 1960-1990, la cooperación con Cuba desempeñó un papel esencial en la construcción de la estrategia política y económica de la URSS en América Latina. En ese periodo, la Unión Soviética construyó en Cuba más de 1.000 instalaciones, de entre las cuales cien son grandes empresas industriales. 

Sin embargo, en 1991, se dio una orden de Moscú a La Habana: en el plazo de un mes debían regresar los 7.000 especialistas rusos, se congelaron todos los proyectos y obras, no se prometió nada a los cubanos ni por vía civil ni militar. La evacuación se llevó a cabo ante los ojos asustados de los cubanos, que no entendían nada, se repitió exactamente la huida de técnicos norteamericanos que se produjo cuando llegó a La Habana el ejército rebelde de Che Guevara. Como resultado, se interrumpieron los trabajos en las obras más importantes de colaboración técnica. El último gran paso atrás de Rusia en Cuba tuvo lugar en 2003, cuando se cerró el Centro Radioelectrónico de Lourdes. A grandes rasgos, Rusia dio la espalda a Cuba, la dejó a merced de su destino. 

Ahora la cooperación con Cuba en realidad comienza desde cero, según afirma Dabaguian. La posibilidad de reanimarla surgió el año pasado con la firma de un acuerdo para la condonación de la mayor parte de la deuda cubana, por valor de 29.000 millones de dólares. 

En primer lugar, el acuerdo allanó el camino para obtener créditos rusos, algo que tiene una gran importancia para Cuba, que se enfrenta a una grave escasez de fondos. Antes, el Ministerio de Finanzas de Rusia había congelado más de una vez la decisión del gobierno de otorgar créditos a Cuba hasta que no se solucionara el problema de su deuda con Rusia. 

En segundo lugar, ha surgido una oportunidad real para reactivar el comercio entre Rusia y Cuba, que por ahora apenas alcanza un volumen de 220-250 millones de dólares al año. En la exportación de sus productos a la isla están interesadas, por ejemplo, compañías rusas como Kamaz, Ivekta, Chetra – maquinaria industrial, Maquinaria de Construcción de Carreteras Cheliábinsk OAO. 

Además, Lavrov lleva a Cuba propuestas relativas al desarrollo de cooperación en ámbitos como la extracción del petróleo, la electricidad, el transporte, la aviación civil, la biofarmacéutica, la alta tecnología. Las empresas rusas tienen que volver a conquistar lo que un día Rusia abandonó a la ligera, sin molestarse siquiera en calcular cuánto perdía. Así, el petróleo, cuyos trabajos de prospección hicieron especialistas soviéticos y en el que se invirtió mucho dinero, ahora lo extraen con gran éxito canadienses, franceses y malasios. 

Cuba también se ha mostrado interesada en que Rusia participe en la creación, alrededor de puerto Mariel, a 45 kilómetros de La Habana, de una zona económica especial, incluida una terminal para el manejo de contenedores de carga. Según las autoridades cubanas, esta zona se convertirá en una plataforma para la importación, la producción y la venta de mercancías tanto para el mercado nacional como el internacional. 

Lavrov mantendrá una conversación especial sobre las perspectivas de intercambio turístico entre Rusia y Cuba. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, en 2013 visitaron la isla más de 60.000 turistas rusos. El desarrollo de las infraestructuras turísticas, que ahora es el sector más dinámico de la economía cubana, se está convirtiendo en un factor importante de estabilidad interna, de garantía de empleo a la población y la principal fuente de ingresos. 

Desde la Habana, Lavrov viajará hasta Managua y, desde allí, a Santiago. Aunque, como advirtió en el Ministerio de Relaciones Exteriores, el itinerario del Ministro aún puede sufrir algunos cambios. Hoy lunes el Ministerio ha informado que también viajará a Perú, para reunirse con Ollanta Humala el 30 de abril.