Las relaciones de Rusia con las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central

Los inmigrantes tayikos, el aislamiento turkmeno y los acuerdo militares con Kirguistán son algunas de las claves. Fuente: ITAR-TASS

Los inmigrantes tayikos, el aislamiento turkmeno y los acuerdo militares con Kirguistán son algunas de las claves. Fuente: ITAR-TASS

Este espacio postsoviético sigue siendo un foco de interés en los procesos integracionistas de Moscú.

Kazajistán

Aunque Rusia está construyendo la futura Unión Euroasiática con este país y ambos forman parte de la Unión Aduanera, la influencia del país eslavo en Kazajistán es limitada. En Astaná temen una política demasiado activa del Kremlin en el proceso de creación de la Unión Euroasiática; el presidente Nursultán Nazarbáyev ha instado al Kremlin en varias ocasiones a que evite una excesiva politización de los proyectos de integración.

La Unión Aduanera (UA) es el primer proyecto económico trascendente del territorio postsoviético. Se trata de un modelo de integración económico-comercial entre Rusia, Bielorrusia y Kazajistán. Establece un territorio dentro del cual no se aplican aranceles ni limitaciones de carácter económico al comercio mutuo de bienes, a excepción de algunas medidas especiales de protección, compensatorias y antidumping.Como resultado de esta coalición, Rusia, Kazajistán y Bielorrusia están capacitados para competir incluso con la economía alemana: el PIB de estos tres países unidos casi equivale al del país germano.

“Estamos constituyendo una unión de carácter económico, de modo que la comisión no debe incluir en el acuerdo ninguna disposición que vaya más allá de la integración económica”, opina el presidente de Kazajistán.

Por otra parte, Astaná es uno de los socios de Moscú del entorno postsoviético más propensos a las negociaciones. Según muestra la práctica, entre Rusia y Kazajistán no hay problema que las partes no logren solucionar a través del diálogo. Ningún otro país centroasiático resulta tan constructivo para la Federación de Rusia. 

Kirguistán

La influencia de Rusia sobre este país es palpable. Con la llegada al poder del presidente Almazbek Atambayev, Rusia reforzó su presencia militar y económica en esta república.

Moscú ha firmado un acuerdo con Bishkek para el uso del aeródromo militar de la ciudad de Kant, en el que se encuentra la base aérea 999 de las Fuerzas Aéreas de la Federación de Rusia, por un periodo de 49 años con posibilidad de ampliación a 25 años más. A cambio, Rusia se ha comprometido a rearmar al ejército kirguís y ha destinado 1.200 millones de dólares a tal fin. 

Por su parte, Bishkek se plantea la influencia rusa desde el punto de vista de la ayuda económica: desde la concesión de préstamos a la colaboración en el marco de proyectos de integración como la Unión Aduanera y el Espacio Económico Único.

En este sentido, la Federación de Rusia se ha hecho cargo de una parte de los problemas relacionados con el sector energético. El año pasado, Rusia perdonó a Kirguistán una deuda de 500 millones de dólares. A cambio, el país eslavo adquirió la empresa energética Kirguisgaz y se comprometió a suministrar gas y luz a la república. Para ello Moscú está dispuesto construir la central hidroeléctrica de Kambaratinsk.

OTSC

La Organización del Tratado de Segurida Colectiva agrupa a  Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán. El tratado se firmó en 1992 con el objetivo de luchar contra el terrorismo y el crimen organizado. Azerbaiyán, Georgia y Uzbekistán formaron parte pero se retiraron. En las prioridades de la política exterior rusa presentadas en diciembre del 2012, la OTSC ha recibido una importante atención.

Sin embargo, las relaciones entre Moscú y Bishkek no son ningún camino de rosas: la parte rusa siempre tiene que estar preparada ante los problemas internos que acompañan a los cambios de gobierno en Kirguistán y ante las oscilaciones periódicas de su política exterior.

En este sentido, cabe destacar el número de comisiones de servicio a Bishkek protagonizadas por diplomáticos y funcionarios norteamericanos que van en aumento desde los recientes acontecimientos de Ucrania. 

Tayikistán

Tayikistán se considera un socio complicado de la Federación de Rusia en Asia Central. En los últimos años, Dusambé ha tratado de equilibrar su política exterior entre Moscú y Washington.

El principal punto de conexión entre Moscú y Dusambé son los inmigrantes trabajadores, de los que más de un millón residen en Moscú. El año pasado estos enviaron 3.500 millones de dólares a su país, lo que constituye cerca del 50 % del PIB nacional. 

Después de que Moscú apoyara a Emomali Rahmon en las últimas elecciones presidenciales celebradas en noviembre del año pasado, Dusambé ratificó el acuerdo firmado por los presidentes de ambos países en 2012 para el emplazamiento de la base militar rusa 201 en este país por un periodo de 49 años.

Otra importante instalación militar de la Federación de Rusia es la estación de seguimiento espacial Okno, situada en Nureke. Sin embargo, el nivel de cooperación económica entre ambos países es insignificante. Especialmente después de que la Federación de Rusia construyera y pusiera en marcha la planta hidroeléctrica Sangtuda-1 y Tayikistán, incumpliendo el acuerdo, dejara de pagar el coste de la energía producida por esta planta. La deuda alcanzó en 2013 los 90 millones de dólares. 

Uzbekistán

Uzbekistán se ha retirado de las alianzas integracionistas propulsadas por los países de la CEI: la CEEA (Comunidad Económica Euroasiática) y la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva). Tashkent ha decidido apostar por las relaciones bilaterales con Moscú. 

El presidente Islam Karímov ha anunciado en varias ocasiones que las relaciones entre Uzbekistán y Rusia tienen un carácter estratégico. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en Kirguistán y Tayikistán, la presencia militar y económica rusa en Uzbekistán no es significativa.

Según las estadísticas, el porcentaje de rusófonos que reside en este país también se está reduciendo: si en 1989 el número de estos ascendía a 1,8 millones de personas, los expertos afirman que ahora solo quedan cerca 500.000 eslavos orientales en la región. Tashkent se ha distanciado ligeramente, lo que no significa que se haya acercado a una tercera parte.  

Turkmenistán

Tras el colapso de la URSS, la política de Asjabad apostó por el aislacionismo.

La cooperación entre Rusia y Turkmenistán se centró principalmente en el sector gasístico: Gazprom adquiría cerca de 65.000 millones de metros cúbicos de gas al año.

Pero en 2009, cuando la situación del mercado gasístico en Europa cambió, los volúmenes de compra se redujeron a 10.000 millones de metros cúbicos al año.

Turkmenistán sigue siendo un miembro asociado de la CEI, aunque participa a duras penas en los eventos celebrados por la comunidad. Sin embargo, hace relativamente poco Asjabad acogió una cumbre entre los dirigentes de los países de la CEI. 

El país asiático no muestra ningún interés por las alianzas multilaterales y, a pesar de la liberalización y las reformas emprendidas en los últimos años, sigue siendo el país más cerrado del entorno postsoviético. 

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