La prohibición de ternera australiana en Rusia abre oportunidades a la carne latinoamericana

La detección el año pasado de una hormona sintética hizo que el órgano regulador ruso tomara medidas. Fuente: Lori / Legion Media

La detección el año pasado de una hormona sintética hizo que el órgano regulador ruso tomara medidas. Fuente: Lori / Legion Media

En varias ocasiones se informó de la detección de trembolona en la carne australiana, una hormona sintética que se utiliza para aumentar la masa muscular del ganado y estimular en este el apetito. Finalmente, el 1 de abril se introdujo una prohibición a la importación de ternera refrigerada para chuletas y, una semana después, dicha prohibición se extendió también a la carne congelada.

En Rusia apenas se ha notado la falta de carne de ternera australiana refrigerada, ya que hasta el momento se importaban 2.000 toneladas anuales.

“Se trata de un producto de primera para restaurantes y tiendas de lujo. Su precio en tienda alcanzaba aproximadamente los 1.500 rublos (42 dólares) el kilo, de modo que es poco probable que el comprador ruso haya notado su ausencia”, aclaró el jefe de la Asociación Cárnica Nacional rusa Serguéi Yushin.

En cuanto a la carne congelada, que se adquiría en cantidades superiores para su posterior procesado, podrá sustituirse con la producción procedente de América Latina. Restauradores y minoristas se muestran favorables a la importación de carne de Uruguay y Paraguay, principalmente.

Nadie se decanta por la producción local que, a pesar de ser un 20 % más barata que la procedente de América Latina, tiene una calidad bastante inferior.

“En 2013 Australia suministró al mercado ruso el 5 % de toda la producción cárnica importada, mientras que la mayor parte —un 55 %— vino de países de América Latina como Brasil (1.800 millones de dólares), Paraguay (604 millones), Argentina (181 millones) y Uruguay (166 millones)”, afirma Alina Saveleva, directora adjunta de la sección iberoamericana del Centro de Estudios Combinados Europeos e Internacionales adscrito a la Escuela Superior de Economía de Moscú, en declaraciones a RBTH.

Recuerda también que, tras la prohibición impuesta a principios de 2013 a la importación de carne de EE UU y México,el suministro de carne al mercado ruso procedente de Brasil y Paraguay experimentó un aumento considerable (alcanzando un 24 % y un 16 % respectivamente), mientras que la importación de ternera de Uruguay cayó al 46 %.

“En este sentido, resulta difícil predecir con exactitud el reparto geográfico que tendrá el suministro alternativo de carne bovina en el mercado ruso”, opina Saveleva. “Pero se puede afirmar con seguridad que la relativa escasez derivada de la prohibición a la importación de ternera australiana se cubrirá con ayuda de los productores latinoamericanos. Sobre todo si se tiene en cuenta que sus precios son inferiores a los de sus homólogos norteamericanos y europeos”.

Lo importante es que Uruguay está dispuesto a suministrar ternera refrigerada al mercado ruso aparte de la carne congelada. Según la parte uruguaya, la regulación del mercado de la carne refrigerada en Rusia permitirá romper la tendencia negativa que se venía observando últimamente en el comercio del sector cárnico del país sudamericano.

Tiene sentido que los representantes uruguayos planteen la falta de acuerdo con Rusia en cuanto a plazos de conservación de la carne refrigerada. Según los primeros, el periodo de conservación seguro de la carne envasada al vacío asciende a 120 días.

Sin embargo, la normativa rusa fija el plazo de conservación para este tipo de producto en dos semanas, al mismo tiempo que el reglamento de la Unión Aduanera —de la que también forman parte Bielorrusia y Kazajistán— permite al productor determinar los plazos seguros de conservación de la carne. Cabe señalar que esta disposición se aplica solo a aquellas empresas que hayan sido sometidas a una inspección por parte del organismo pertinente en el país del proveedor a fin de poder confirmar las garantías ofrecidas.

Por otra parte, teniendo en cuenta que la carne refrigerada se considera un producto de alto riesgo, Rosseljoznadzor recomienda a la parte uruguaya escoger cuidadosamente a los importadores en el país eslavo, los cuales tienen la obligación de disponer de unas instalaciones de almacenamiento propias, que cumplan con las condiciones de temperatura necesarias.

Rusia y Uruguay también están tratando de acordar las implicaciones del concepto ‘ternera de alta calidad’. En primer lugar, es imprescindible determinar las principales características como la edad de los animales, el tipo de alimentación y también la especie del ganado. Actualmente, estas características varían entre los distintos países productores de ternera de alta calidad, lo cual dificulta el control de la producción. En Uruguay remarcan que una de las ventajas que presenta su producción de alta calidad es la alimentación del ganado, la cual se lleva a cabo en pastos al aire libre.

Según las previsiones, el volumen total de matanza bovina en Uruguay alcanzará este año los 2,38 millones de cabezas de ganado, lo que constituye el mayor índice de los últimos ocho años. El volumen de exportación de ternera alcanzará las 400.000 toneladas. Se espera que los principales destinatarios de la exportación uruguaya sean China y Rusia.