¿Qué puede ofrecer Uruguay a Rusia?

La carne uruguaya es el principal producto de exportación. Fuente: Getty Images.

La carne uruguaya es el principal producto de exportación. Fuente: Getty Images.

Si bien el comercio entre Uruguay y Rusia ha florecido en los últimos años de la mano de una política comercial activa de acercamiento entre ambos mercados, la concentración de esas transacciones en un pequeño número de productos constituye una debilidad en el proceso de integración. 

La diferencia de escala entre la capacidad productiva de Uruguay y el tamaño del mercado ruso sumada a la distancia que separa ambos países constituyen dificultades para diversificar la oferta exportadora comercial de Uruguay a Rusia. Aun así, existen claras oportunidades, no solo en el sector de la carne, sino también en la agricultura e incluso en la industria químico-farmacéutica.

La caída en las ventas de carne de Uruguay a Rusia durante el último año llevó a que el país euroasiático pasara de ocupar el primer lugar como destino de uno de los principales productos uruguayos de exportación en el año 2012 a ser superado por los mercados de China, Israel y Estados Unidos el año pasado.

El rubro alimentos elaborados en el intercambio de bienes desde Uruguay a Rusia –compuesto básicamente por carne congelada–, registró en 2013 una caída de 31,8%, que se agrega al deterioro de 6,8% de las ventas el año anterior, según datos procesados a partir de información de la agencia de promoción de inversiones y exportaciones Uruguay XXI.

El destino industrial de las compras de carne uruguaya por parte de Rusia lleva a que el producto sea fácilmente sustituido cuando su precio se encarece. Eso fue lo que sucedió en el último año, cuando el valor de la carne uruguaya tuvo un incremento relativo respecto a proveedores alternativos, como Paraguay. Si bien Rusia es un mercado muy relevante para Uruguay, para Rusia la carne de origen uruguayo no tiene la misma importancia. De hecho, Brasil es su principal proveedor. 

La evolución del mercado en cifras

Rusia pasó de ser el destino del 4,4% de las ventas totales de bienes uruguayos en 2012 al 3% durante el último año, su menor participación desde el año 2005, cuando se abrió el mercado de carnes al país euroasiático. En el ranking de países, Rusia pasó de ocupar el cuarto lugar como destino de las exportaciones uruguayas de bienes en 2011 –casi a la par de China, que ocupaba el tercero– al noveno puesto en 2013, si se consideran las zonas francas de Nueva Palmira y Fray Bentos como destinos comerciales fuera de la jurisdicción.

Aunque algunos rubros en el intercambio comercial entre Uruguay y Rusia han crecido en los últimos años a tasas aceleradas, ninguno de ellos alcanza una significación relevante en términos de volumen. Las ventas al gigante euroasiático, exceptuando la carne, se duplicaron durante 2012 y registraron un nuevo crecimiento acelerado, de 35,9% durante el último año. Sin embargo, de los 276,2 millones de dólares que exportó Uruguay a Rusia durante el último año, solo 30,4 millones de dólares se encuentran por fuera del rubro de alimentos elaborados. Entre esos rubros se destacan los cultivos y los productos de la industria química.

Negocio sin explorar

¿Qué más puede ofrecerle un país pequeño y distante como Uruguay al país que tiene la mayor extensión territorial del mundo? Los técnicos del área de inteligencia comercial de Uruguay XXI elaboraron el año pasado un documento en el cual detectan oportunidades de negocios entre Uruguay y Rusia.

La metodología que utilizan es muy simple. Se preguntan cuáles son las áreas de importación de Rusia en las cuales Uruguay tiene ventajas comparativas y luego filtran los resultados de acuerdo a la capacidad que tiene el país para responder con su oferta a la demanda del mercado ruso. 

Las mayores oportunidades se encuentran localizadas en el rubro alimentos elaborados, con 18 de las 49 partidas identificadas en el estudio. Dentro de ese rubro se destacan las carnes –no solo cortes con destino industrial, sino también carne premium para consumo final y de alto valor agregado, además de la carne ovina y caballar–, lácteos, cereales y productos de molinería.

Fuera del rubro alimenticio se destaca la industria química, particularmente de sulfatos, preparaciones para lavar, insecticidas, artículos para envasado de plástico, láminas de plástico y caucho mezclado sin vulcanizar. También detectan oportunidades en el rubro agrícola, principalmente en las ventas de soja, girasol y cítricos.

Aprovechando esas posibilidades, Uruguay podría diversificar su intercambio comercial con la Federación Rusa y reducir así la volatilidad de un mercado que tiene mucho más potencial del que muestran las estadísticas.