Perspectivas de paz en la península de Corea

Dibujado por Konstantín Máler

Dibujado por Konstantín Máler

A finales de marzo Park Geun-hye pronunció un ambicioso discurso en Alemania que apelaba a la reconciliación en la península. A pesar de las maniobras militares de la últimas semanas existen opciones de llegar a nuevos acuerdos.

Con las maniobras militares conjuntas entre Corea del Sur y Estados Unidos de fondo, Pionyang mostró su poderío militar, con el lanzamiento de dos misiles balísticos de medio alcance, el primero en los últimos cinco años (ya que la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU lo prohíbe explícitamente). Previamente los militares de Corea del Norte había realizado el lanzamiento de varias decenas de misiles tácticos tipo SCUD.

Los lanzamientos coincidieron con las negociaciones a tres bandas que estaban realizándose, dentro del marco de la cumbre nuclear en La Haya, entre el japonés Shinzo Abe, Barack Obama y la coreana Park Geun-hye sobre la desnuclearización de Corea del Norte. Los gobiernos de Estados Unidos y Corea del Sur valoraron las acciones de Pionyang como una provocación y amenazaron con tomar medidas.

Estas no se hicieron esperar. Los militares estadounidenses y surcoreanos iniciaron el 27 de marzo unas maniobras militares de desembarco marítimo, que han sido calificadas como las mayores en los últimos 20 años. ¿Se trata del habitual intercambio de amenazas y demostraciones de fuerzas en la península de Corea?

Al día siguiente el 28 de marzo, sin embargo, la primera ministra Park Geun-hye, de visita en Alemania, pronunció un discurso que ya ha sido bautizado como la “Doctrina de unificación de Dresden”. Hacía un llamamiento a la solidaridad y al establecimiento de una identidad común a la dividida nación coreana: “Nosotros, como previamente los alemanes, debemos derribar el muro de Berlín que nos separa. ¡Somos un pueblo!” Estas palabras no son gratuitas...

Son un digno intento de salir del círculo vicioso de las amenazas y las acusaciones: una propuesta para crear un mecanismo estable y duradero de intercambios y colaboración mutua. El deseo de establecer los cimientos para la futura unificación nacional en tres áreas clave: "La humanitaria, la prosperidad y la integración". Se ofreció a los vecinos de la región participar en la creación de un Banco de Desarrollo de Asia Nororiental, para ayudar al desarrollo socioeconómico del norte y los territorios circundantes, mediante una cooperación multilateral económica y comercial.

Una digna respuesta al absurdo lanzamiento de los antiguos SCUD soviéticos y a las maniobras militares de respuesta. La presidenta propuso también crear una oficina intercoreana de intercambio y cooperación, establecer contactos entre las familias divididas por la guerra de Corea de forma regular y, en lugar de la zona de desmilitarización del paralelo 38, crear un Parque de la Paz. Y, algo que no es baladí, todas estas propuestas, a diferencia de las realizadas anteriormente, no iban acompañadas de la exigencia de cumplir condiciones previas (la principal de las cuales, por supuesto, era que Pionyang renunciara a su programa nuclear).

Park Geun-hye hizo lo que esperaba de ella mucha gente dentro y fuera de la península de Corea. Sin embargo la nueva iniciativa también tendrá muchos enemigos, tanto en el norte como en el sur. La inercia militar y política es demasiado fuerte para muchos círculos de influencia y es mucho más sencillo dejar todo como está.  Los disparos de Pionyang en la zona al norte de la línea de demarcación y las amenazas de realizar nuevas pruebas nucleares, son una nueva prueba de ello.

Sin embargo, ¿se pueden valorar estas últimas acciones de Corea del Norte como una respuesta a la declaración en Dresden de la presidenta Park Geun-hye? La primera reacción sería precisamente esa, pero sería quedarse en la superficie. La doctrina de Dresden es de larga duración e incluso el gobierno de Corea del Norte, tan caprichoso e inclinado al conflicto, puede encontrarla enormemente útil utilizando el sentido común.

Por supuesto que hay que tener en cuenta las diferentes mentalidades de los líderes del Sur y del Norte: los primeros piensan de forma inductiva, proponen un acercamiento de posiciones por etapas y gradual a través de intercambios, comunicación y medidas de confianza. Los coreanos del norte están acostumbrados a exigir "todo de una vez" lo que sería un enfoque deductivo.

Por eso hace falta armarse de paciencia y promocionar la iniciativa de Dresden, por más que resulte complicado. Y hay que hacerlo aunando esfuerzos, no solo Corea del Sur debería convencer al norte para que aceptara un enfoque sensato hacia el diálogo, sino que también deberían hacerlo las fuerzas para la pacificación en Corea: EE UU, China, Japón y Rusia. En Rusia, por cierto, deposito una especial esperanza, ya que unas relaciones regulares, firmes y de buena vecindad con los dos estados coreanos responderían de manera plena a sus intereses en el noreste asiático.

Vladímir Petrovski es doctor en Ciencias Políticas, miembro de la Academia de Ciencias Militares y colaborador del Instituto del Lejano Oriente de la Academia de Ciencias de Rusia.