Ban Ki-moon actúa como pacificador

El Secretario General de ONU está dispuesto a intermediar entre Moscú y Kiev. Fuente: ITAR-TASS

El Secretario General de ONU está dispuesto a intermediar entre Moscú y Kiev. Fuente: ITAR-TASS

El primer representante de la comunidad internacional que ha visitado Moscú después de la reunificación de Crimea y Rusia ha sido el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon. Pasó todo el jueves 20 de marzo en la capital rusa, donde se entrevistó con el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov y el presidente Vladimir Putin. El principal objetivo de la visita del Secretario General era convencer al gobierno ruso de que iniciara negociaciones directas con Kiev para resolver la crisis por vías pacíficas.

Ban Ki-moon no había realizado ninguna declaración personal sobre los resultados del referéndum de Crimea antes de su llegada a Moscú. Tan solo su secretario de prensa había declarado que "el Secretario General estaba profundamente decepcionado y temía que el referéndum de Crimea no hiciera otra cosa que complicar la situción". Así fue precisamente como el Secretario General inició las conversaciones con Lavrov, que tuvieron lugar durante una comida de trabajo en el edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa.

El ministro ruso señaló que para normalizar la situación en el país en favor de una estabilidad duradera, es imprescindible que la ONU colabore con Ucrania. Además de eso Lavrov expresó la alarma de Moscú en relación con las múltiples violaciones de los derechos de la población rusoparlante en las regiones orientales y sudorientales de Ucrania, así como el aumento de la presión por parte de las agrupaciones radicales ante la tolerancia del nuevo gobierno del Kiev.

Parece que el presidente Putin y Ban Ki-moon estuvieron de acuerdo en cuanto a la población rusoparlante en Ucrania. Su encuentro en el Kremlin se producía al mismo tiempo que la Duma estatal votaba la aprobación del acuerdo de adhesión de Crimea a Rusia, firmado el martes por Putin.

La parte protocolaria de las conversaciones transcurrió sin grandes declaraciones y sin mención a Crimea. Ban Ki-moon tan solo señaló que "no podía más que expresar su preocupación por la situación en Ucrania".

A su salida de su encuentro a solas con Putin, que fue bastante largo, Ban Ki-moon, definió el encuentro como productivo y constructivo. Según comentó, las dos partes habían intercambiado opiniones y posibles soluciones a la crisis. "Mi tarea ahora es intentar evitar que la situación empeore, no dejar que los acontecimiento afecten de forma negativa en la resolución de otros problemas, como por ejemplo el conflicto iraní", aclaró.

El Secretario General reconoció que había ido a Moscú "con el corazón apesadumbrado". En su visita al Kremlin había invitado a Putin a hacer todo lo posible para evitar cualquier incidente no premeditado y a que no profundizara la crisis. Con este fin consideraba necesario "que se estableciera un diálogo sincero y constructivo entre Moscú y Kiev". Las dos partes deberían evitar cualquier acción provocadora o precipitada que pudiera aumentar la tensión y empeorar la frágil situación. "La retórica dura y agresiva puede hacer que aumente aún más la tensión y puede llevar a decisiones erróneas, así como a respuestas muy peligrosas" advirtió Ban Ki-moon.

No solo no condenó abiertamente el referéndum de Crimea sino que declaró que comparte la preocupación de Rusia por la situación de la población rusoparlante de Ucrania y señaló la necesidad de que se garantice su seguridad. "Le he comunicado al presidente Putin que comprendo y comparto absolutamente su legítima preocupación por la situación de la minoría rusa en Ucrania", dijo el Secretario General a los periodistas. "Es imprescindible garantizar el respeto de los derechos de todos los ciudadanos de Ucrania y especialmente de las minorías, es imprescindible respetar y defender estos derechos".

El Secretario General consideró que la mejor manera de hacer desaparecer esta intranquilidad era la presencia de observadores de la ONU en Ucrania, para que vigilaran el cumplimiento de los derechos humanos y transmitieran información objetiva de lo que está sucediendo. Según comentó ya hay algunos observadores desplegados en Ucrania, entre otros sitios en las regiones orientales y sudorientales del país.

Ban Ki-moon se refería a los miembros de la misión de observación de derechos humanos en Ucrania, sobre la que había informado el día anterior el ayudante del Secretario General Iván Shimonovich, en la sede del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York. La misión está compuesta por 25 ucranianos y nueve nueves observadores extranjeros. A su vuelta de Ucrania Shimónovich señaló que las violaciones endémicas de los derechos humanos habían sido la principal causa de los desórdenes en aquel país.

La corrupción, la arbitrariedad, la falta de orden y del derecho a un juicio justo, el maltrato y las malas condiciones de vida de los presos, durante muchos años han sido parte de la realidad ucraniana. Shimónovich también declaró la necesidad de una investigación independiente sobre el incidente de los francotiradores que durante las protestas de Kiev abrieron fuego contra los manifestantes y las fuerzas policiales.

Inmediatamente después de la reunión del Kremlin el Secretario General voló a Kiev donde tenía previstos encuentros con el presidente en funciones, Alexander Turchinov y el jefe del gobierno, Arseni Yatseniuk. "Voy a hacer todo lo que pueda para ayudar a que se restablezcan las buenas relaciones entre la Federación Rusa y Ucrania, dos países hermanos y miembros fundadores de la Organización de las Naciones Unidas", prometió Ban Ki-moon al despedirse de Moscú.