Putin felicita a la nueva presidenta de Chile, Michelle Bachelet

Michelle Bachelet en la ceremonia de inauguración como presidenta. Fuente: Reuters

Michelle Bachelet en la ceremonia de inauguración como presidenta. Fuente: Reuters

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha felicitado recientemente a Michelle Bachelet —que ganó las elecciones el pasado diciembre— por su investidura como Presidenta de la República de Chile. Ha aprovechado la ocasión para remarcar el carácter amistoso y constructivo de la relación forjada entre Rusia y Chile, así como la dinámica positiva de la cooperación desarrollada en distintas direcciones. Asimismo, ha manifestado la esperanza de que se produzca un incremento de las relaciones económico-comerciales entre Rusia y Chile.

Lo cierto es que Chile es un país relativamente desconocido para Rusia, aunque bien podría dar lecciones de economía, política, desarrollo social y democracia a los rusos. Por poner un ejemplo, tras el experimento marxista de Salvador Allende y los subsiguientes 16 años de dictadura militar de Pinochet, Chile ha logrado retomar el rumbo del desarrollo democrático de un modo relativamente rápido e indoloro y, actualmente, lidera el ritmo de crecimiento en toda América Latina, además de tener el nivel de corrupción más bajo. La reforma de las pensiones —iniciada durante la dictadura militar—, que cuenta con la participación de la banca privada y con un sistema de ahorro basado en contribuciones voluntarias, no solo no ha fracasado, como en Rusia, sino que cada año ha ido ganando impulso y ahora es reconocida como una de las mejores del continente americano. Por otro lado, Chile se considera el país latinoamericano más abierto, tras haber firmado acuerdos de libre comercio con decenas de países de otros continentes.

Su relación ha mejorado también con Rusia. Tras la dictadura, los presidentes Patricio Aylwin y Ricardo Lagos constataron en una visita a Moscú que el océano Pacífico constituye un nexo de unión entre Rusia y Chile. Bachelet también se ha mostrado partidaria de reforzar y ampliar las relaciones bilaterales entre los dos países. Ha visitado Rusia en dos ocasiones: primero en calidad de ministra de Defensa y después como jefa de Estado durante su primer mandato. En un encuentro en el Kremlin habló de la posibilidad de convertir Chile en una “plataforma de apoyo” para el despliegue de la actividad económica rusa en América Latina. Hace diez años, Putin aprovechó una visita oficial a Chile para acudir al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por su siglas en inglés). En 2012, en el marco de este mismo foro celebrado en Vladivostok, mantuvo negociaciones con el entonces presidente de Chile Sebastián Piñera.

En general, se puede decir que se están desarrollando contactos entre autoridades de alto nivel. La coincidencia de posturas con respecto a determinadas cuestiones, como el fortalecimiento de un sistema mundial multipolar y el de la ONU —principal representante del derecho internacional— facilita el diálogo político entre Rusia y Chile. Pero el comercio, a pesar de crecer cada año, sigue siendo muy modesto. En 2013, solo supuso 743 millones de dólares, muy por detrás del volumen de comercio de Rusia con países como Brasil, Venezuela, México, Ecuador y Argentina. De hecho, este intercambio de mercancías se caracteriza por un significativo desequilibrio en favor de las exportaciones chilenas a Rusia. Estas son 14 veces superiores a las importaciones rusas y se centran principalmente en materias primas como el cobre o el molibdeno, el vino, la fruta y el pescado.

Productos líderes en las relaciones comerciales con Rusia

El año pasado Chile lideró el suministro de pasas en el mercado ruso, superando a Afganistán e Irán. Según las estadísticas de aduanas, entre julio de 2013 y enero de 2014, Chile suministró a Rusia 5.600 millones de toneladas de pasas, lo que supone un 30% más que en el mismo periodo de la temporada pasada y una cifra récord en los últimos cinco años. Además mantiene el segundo puesto entre los proveedores de salmón y trucha al país eslavo. En cuanto a la exportación de vino, ocupa el séptimo lugar, por delante de otros proveedores tradicionales como Georgia y Bulgaria. La proporción de vinos chilenos en el mercado ruso constituye un 5,8%, lo que equivale a 1,57 millones de decalitros.

Por su parte, Rusia suministra a Chile algunos tipos de fertilizantes químicos, rifles de caza y vodka. En los últimos años, las empresas rusas han tratado de entrar en el mercado chileno de las hidroeléctricas y han puesto en marcha proyectos conjuntos en el campo de la energía nuclear y de la investigación espacial. Particularmente, la central hidroeléctrica La higuera ha adquirido dos generadores hidráulicos con una potencia de 77,5 megavatios. De ahí que Putin haya manifestado en la misiva enviada a Bachelet la esperanza de poder implementar en el futuro proyectos mutuamente beneficiosos en el campo de la energía, la industria petrolífera, la minera, el sector aeronáutico y otros ámbitos.

A su vez, Chile ha confirmado su interés en la creación de zonas de libre comercio con la Unión Aduanera, a la que pertenecen, además de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán. Chile podría convertirse en un mercado potencial para la producción rusa de equipamiento energético y minero, de camiones y de autobuses.

Por otro lado, Chile está tratando de atraer a un mayor número de turistas de Rusia. En palabras del embajador de Chile en Moscú, Juan Eduardo Eguiguren Guzmán, con este objetivo se han elaborado unas exclusivas rutas gastronómicas y de degustación. Se trata de 11 rutas que permitirán al turista familiarizarse con el proceso de producción del vino y la historia de su elaboración, además de participar en una degustación. El programa de estas rutas incluye la visita a tabernas y bodegas rurales, así como a los mejores restaurantes y cafeterías del país. En ellos, los rusos podrán disfrutar de la variada cocina chilena, quizás no tan sutil como la francesa, pero que sin duda destaca por el predominio de unos sabores naturales intensos.

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