Moscú apoyará a la población rusa de Ucrania

Hombres armados junto a un convoy militar en Sebastopol. Fuente: Ria Novosti

Hombres armados junto a un convoy militar en Sebastopol. Fuente: Ria Novosti

La crisis política de Ucrania, según Moscú, amenaza con el colapso sistema de administración estatal y con la aparición de un foco de inestabilidad en las zonas vecinas de Rusia. Esto también supone un riesgo para la población rusa que vive en las zonas de Ucrania más próximas a Rusia. Varios politólogos rusos intentan encontrar la mejor estrategia que Rusia debería seguir.

Según Alexéi Pushkov, presidente del comité de la Duma Estatal de Asuntos Internacionales, el principal problema de Ucrania no se encuentra en Rusia, sino en las relaciones de Kiev con las regiones del sureste del país.

Tras la revolución, el nuevo gobierno ucraniano debería haber trabajado en la consolidación del país, restablecer el orden, anunciar el duelo por todos los fallecidos y una amnistía general y ocuparse de resolver los problemas económicos. En cambio, se han dedicado a hacer justo lo contrario, siguiendo al pie de la letra la expresión latina Vae victis (“¡Ay de los vencidos!”).

Los primeros decretos del nuevo gobierno fueron la destitución ilegítima de Víktor Yanukóvich (sin pasar por los procedimientos previstos por la Constitución), la cancelación del estatus oficial de la lengua rusa, la sacralización de “sus” fallecidos y el proceso de ilegalización del cuerpo especial de la Berkut.

Además, las autoridades han anunciado sus planes de persecución de sus opositores políticos y su voluntad de firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, algo a lo que se opone todo el sureste del país. 

La quiebra económica y un nuevo escenario

Del mismo modo, el gobierno no ha hecho ningún esfuerzo para aplacar a los radicales en Ucrania Occidental. Estos militares, bajo consignas como “controlar el orden público”, se dedican al bandidaje de forma impune por las calles de las ciudades del oeste y del centro del país, y amenazan con desplazarse hacia Crimea y hacia el este.

Moscú no podía quedarse de brazos cruzados observando todos estos procesos destructivos en Ucrania, que sin duda se acrecentarán cuando comience una política económica severa seguida de una probable quiebra económica.

Según la portavoz del Consejo de la Federación, Valentina Matvienko, Rusia tenía que “garantizar tanto la seguridad de la Flota del Mar Negro como la de los ciudadanos rusos”. Y para ello no hace falta despojar a Ucrania de sus regiones surorientales y anexionarlas a Rusia, algo de lo que los propagandistas ucranianos intentan convencer a Occidente.

“En condiciones de una caída de facto del anterior sistema estatal y político en Ucrania, Rusia declara que el nuevo dispositivo del Estado ucraniano deberá formarse teniendo en cuenta los intereses y la opinión de Rusia. En la práctica, esto podría resultar en una federación o una confederación con mayores autonomías para los sujetos federales”, comenta a un corresponsal de Rusia Hoy el director del Consejo de Política Exterior y de Defensa de Rusia, Fiódor Lukiánov.

No se trata en absoluto de una invasión de Ucrania, la decisión tomada recientemente por el Consejo de la Federación únicamente se limita a poner a disposición de Vladímir Putin esta posibilidad, pero no le obliga a comenzar la intervención.

Para más señas, “esta decisión quiere demostrar que estamos dispuestos a contemplar todas las opciones posibles. Moscú quiere presionar de este modo a Occidente, demostrarle el descontento de Rusia con la situación en Kiev. Debemos crear en Kiev un auténtico gobierno de unidad nacional que represente a todas las regiones de Ucrania, incluyendo las regiones del sureste del país”, comenta a Rusia Hoy Dmitri Súslov, vicedirector de programas de investigación del Consejo de Política Interior y de Defensa de Rusia. 

Tropas en ayuda de la población local

Las declaraciones sobre la entrada de las tropas rusas y del apoyo político masivo a las autoridades de Crimea, que se han levantado en contra de Kiev, tienen una razón más, aparte del deseo de presionar a Occidente.

Después de que la élite política del este se entregara al nuevo gobierno de Kiev, la población de estas regiones se quedó desconcertada: no quiso luchar por sus derechos porque temía la represión. Ahora, con el apoyo a la resistencia de Crimea, Moscú ha dado a entender a los habitantes del este de Ucrania que pueden expresar su opinión sin el peligro de una represión por parte de los nacionalistas ucranianos.

Como resultado de esto, en Donetsk, Lugansk y Járkov ondean banderas rusas y los órganos del gobierno local han decidido llevar a cabo un referéndum para que los consejos regionales (los parlamentos regionales) obtengan una mayor autonomía. Y cuanto antes escuche Kiev a estas regiones, antes finalizará el conflicto.

Mientras tanto, los políticos occidentales advierten que el deseo de Moscú de proteger sus intereses en Ucrania no quedará impune y amenazan con imponer sanciones a Rusia.

Sin embargo, Moscú está dispuesta a llegar hasta el final. En primer lugar, porque “denegar el apoyo a estas personas, teniendo en cuenta que les habían prometido convertirlos en los auténticos líderes de Ucrania (y es que en Ucrania los líderes son aquellos que poseen la fuerza y no los políticos que se reúnen en la Rada) sería un crimen”, explica al corresponsal de Rusia Hoy el politólogo ruso Dmitri Evstáfiev.

En segundo lugar, Moscú tiene en cuenta que si logra mantenerse en las fronteras sin comenzar una invasión en toda regla, “Occidente no tendrá ninguna razón para presionar a Rusia, que podría verse muy perjudicada en caso de una derrota en su estrategia en Ucrania. Si Moscú cede y permite el statu quo en Kiev, esto supondrá una derrota geopolítica colosal para Rusia y para Putin personalmente. La cuestión de la participación de Ucrania en los procesos de cooperación con Rusia se cerrará para siempre”, opina Dmitri Súslov.

Y por último, en tercer lugar, según Fiódor Lukiánov, el gobierno ruso podría decidirse por “resolver el problema ucraniano. Es posible que el Kremlin decida que las pérdidas ocasionadas por la implementación de esta estrategia sean menores que la repetición de la crisis”.