A la espera de conocer nuevo al nuevo embajador de EE UU en Rusia

El embajador de EE UU Michael McFaul abandonó Moscú el 26 de febrero debido a cuestiones familiares, ajenas, según él, a las relaciones bilaterales. Todavía se desconoce quién será el diplomático que lo sustituya, lo que está claro es que se enfrentará a grandes retos. Rusia Hoy ha consultado una serie de expertos para saber qué tipo de persona se necesita para un puesto como este.

El embajador Michael McFaul un asesor del presidente Barack Obama. Fuente: Pete Souza, Casa Blanca

McFaul ha estado poco más de dos años en Rusia, uno de los mandatos más cortos de la historia reciente, y su 'mantra' acerca de las relaciones EE UU-Rusia- el reinicio- ha sido algo decepcionante. De hecho, a lo largo de su estancia en Moscú, las relaciones bilaterales han tenido varios reveses. Es evidente que no se puede responsabilizar a McFaul sobre las tensiones en relación a Siria e Irán, pero hubo algunos errores de cálculo que afectaron a sus relaciones con las autoridades rusas. No hay duda de que sus primeras acciones, como la polémica reunión con los líderes de la oposición antes incluso de presentar sus credenciales como diplomático ante el presidente Putin, despertó algún que otro recelo en el Kremlin. También debió de ofender a más de uno cuando comentó durante un enfado con los periodistas que “Rusia es un país de salvajes”. 

¿Quién irá ahora a Moscú? 

Los analistas hablan de diferentes candidatos para suceder a McFaul. Desde la asistente del Secretario de Estado Rose Gottemoeller hasta la directora de Rusia y Eurasia en el Consejo de Seguridad Nacional, Celeste Wallander. 

Para los analistas en Washington D.C., Gottemoeller es la candidata más normal. Es una experta reconocida tanto en Rusia como en control de armamento, que tiene el mérito de haber tenido una gran importancia en la gestación del nuevo Tratado STARTsobre armas nucleares.  Gottemoeller fue la directora del Canegie Moscow Center, habla muy bien ruso y tiene contactos entre mandatarios, hombres de negocios y miembros de la sociedad civil en Moscú. 

Si Obama la escoge, será un cargo designado políticamente, al igual que McFaul. Desde 2009, el 37% de los nombramientos de embajadores han sido cargos políticos en vez de ser personas con una carrera diplomática. Algunos observadores esperan un diplomático de carrera experimentado que se ajuste a las normas de la diplomacia clásica. 

Serguéi Karagánov, que dirige el Consejo de Política Exterior y de Defensa, declaró que el próximo embajador a Rusia necesitará adecuarse a dos criterios: limitar sus actividades en las redes sociales, McFaul era un activo usuario de Twitter, y tratar de atraer a diferentes grupos de personas. 

“De los embajadores anteriores, John Beyrle es uno de los destacados, pero, desgraciadamente, tuvo que partir de manera prematura tras el escándalo de Wikileaks”, dijo Karagánov. 

James Collins, que fuera embajador de EE UU en Rusia desde 1997 hasta 2001 también cree que EE UU necesita un funcionario del Departamento de Estado para desempeñar la tarea. “Rusia espera un embajador que vaya a trabajar con el Gobierno. Para poder conseguirlo se necesita a alguien en quien ellos confíen”. 

McFaul nunca ha trabajado para el Departamento de Estado y fuentes cercanas al Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia confirman que en ningún momento florecieron relaciones de confianza entre ambos.

Los retos que tiene por delante 

Los expertos coinciden en señalar que debido a los desafíos geopolíticos de Moscú y Washington, será difícil que el embajador estadounidense mejore las relaciones bilaterales. Entre otras cuestiones destacan las divergencias en cuanto a Siria, Irán, el escudo antimisiles en Europa y la reciente crisis política en Ucrania, además del polémico dossier sobre derechos humanos de Rusia. 

Thomas Graham, experto en las relaciones ruso estadounidense del Kissinger Associate, reconoce que “el nuevo embajador llegará en un momento en el que las relaciones pasan por dificultades, asumiendo que llegue en los próximos meses”. 

“Su primera tarea debería ser construir buenas relaciones con el Gobierno ruso y, al mismo, para que pudiera conseguirlo, el Gobierno ruso debería mostrarle en respeto que merece un embajador de EE UU. Posteriormente, de manera gradual y con mucho tacto, el nuevo embajador debería dirigirse a un amplio sector de la sociedad, incluyendo los opositores al régimen. Los propios norteamericanos esperan esto último y además es esencial para mantener la credibilidad dentro del establishment político del país”, escibió Graham vía correo electrónico. 

Daniel Russell, presidente del Consejo de Negocios Rusia-EE UU, explica que “las relaciones económicas son parte de la agenda bilateral. Hasta los años 90 esto no era así...Me parece que el nuevo embajador debería darles prioridad”. 

Independiente de lo cualificado que esté el nuevo embajador, parece claro que su paso por el Senado será difícil. Los legisladores republicanos podrían bloquear la elección del candidato de Obama para conseguir algún tipo de concesión política en lo que respecta a Rusia.