Los acontecimientos en Venezuela preocupan a varios sectores en Rusia

Fuente: Reuters

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Las calles de la capital venezolana llevan soportando dos semanas de duros enfrentamientos. Algunos barrios residenciales de mayoría opositora se han convertido en escenario de violentos disturbios, con barricadas y uso de elementos incendiarios contra todo tipo de equipamientos y vehículos. Incluso las redes de transporte público se están viendo afectadas.

Hasta el momento hay ocho víctimas mortales, además de 160 heridos. Las protestas están lideradas por Leopoldo López, recientemente detenido y que se enfrenta en estos momentos a una causa criminal por homicidio intencional y terrorismo.

La tensión con EE UU aumenta y el gobierno de Caracas acusa al país norteamericano de ser el verdadero instigador de las revueltas. EE UU, por su parte, considera al gobierno bolivariano como un agente que pone en peligro su ‘histórica’ presencia en la región.

En este orden de cosas, las expulsiones de diplomáticos de EE UU y Venezuela empiezan a adquirir tintes de absoluto récord en la historia de las  relaciones diplomáticas.

Rusia muestra su preocupación

La cancillería de la Federación Rusa, país con importantes colaboraciones en la región, mostró recientemente su preocupación por los hechos que se están produciendo. Además, expresó su apoyo al Gobierno tras los peores altercados desde la muerte de Hugo Chávez.

Rusia es especialmente sensible ante los sucesos en Venezuela debido a la significativa cooperación que mantiene en ámbitos como el financiero, con la creación de bancos públicos conjuntos; el militar, con contratos millonarios de venta de armamento y el energético, con proyectos conjuntos en el ámbito petrolífero, por nombrar los de mayor relieve económico, aunque también hay  colaboraciones destacadas en el ámbito cultural o social.

El director del Departamento de América Latina del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Alexánder Shetinin, con motivo de la inauguración de una exposición fotográfica dedicada a Chávez en la Universidad de Relaciones Internacionales de Moscú el pasado 18 de febrero declaró que “el pueblo y el gobierno de Venezuela viven momentos difíciles. En este momento queremos reafirmar nuestra solidaridad, deseando que superen todas las dificultades, que se restablezca la paz ciudadana y se respete el orden constitucional del país, para poder continuar con el trabajo a favor del pueblo venezolano, por el cual dio su vida Chávez, para alcanzar una Venezuela fuerte, independiente y próspera.”

Movimientos sociales y organizaciones políticas repudian los hechos

Tanto en Rusia como en otros países se han sucedido los gestos de apoyo al Gobierno y de rechazo a lo que consideran acciones desestabilizadoras de la derecha venezolana, aliada con intereses estadounidenses.

En Rusia organizaciones como el Movimiento Antiglobalista, el Komsomol, el Movimiento Euroasiático y la Federación de Estudiantes Latinoamericanos, además de otras agrupaciones ciudadanas y políticas realizaron una declaración de repudia ante lo que denominan una “agresión fascista” a un Gobierno legítimo, vencedor de unas elecciones libres.

También la organización política ALBA, integrada por países como Nicaragua, Bolivia o Cuba, y que guarda excelente relaciones a nivel diplomático con la Federación Rusa ha condenado lo ocurrido.

Posibles consecuencias para las empresas energéticas

Ni Rosneft, la petrolera rusa con mayor presencia en el país latinoamericano, ni Lukoil han realizado declaraciones por la inestable situación política por la que atraviesa el país.

La primera está presidida por Ígor Sechin, antiguo vice primer ministro y amigo personal del fallecido Hugo Chávez, que ha asegurado en varias ocasiones su deseo por avanzar en las relaciones entre Rusia y Venezuela.

Por su parte, el pasado octubre Lukoil anunció su intención de abandonar su participación en los proyectos petrolíferos en Venezuela,  pero su decisión se debía a motivos económicos.

Además, los acontecimientos coinciden con la reciente creación, el pasado mes de mayo, de la compañía ruso-venezolana Petrovictoria, que pretende convertirse en una de las grandes petroleras en la región latinoamericana, con una proyección productiva para 2019 de 403.000 barriles diarios.

De momento el efecto de la tensión política en Venezuela está influyendo en un incremento del precio del petróleo, según diversas consultoras internacionales como Oil Outlooks.