América Latina, el socio más dinámico de Rusia

El presidente peruano Ollanta Humala con el presidente ruso Vladímir Putin en la cumbre de la APEC. Fuente: ITAR-TASS

El presidente peruano Ollanta Humala con el presidente ruso Vladímir Putin en la cumbre de la APEC. Fuente: ITAR-TASS

Estimular la cooperación política y económica con la región es una prioridad. El momento actual es bueno, pero falta por desarrollar el gran potencial existente.

En febrero las relaciones diplomáticas entre Rusia y Perú cumplieron 45 años. El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, envió a su homóloga peruana, Eda Rivas Franchini, un telegrama en el que resaltaba la afinidad existente acerca de la formación de un orden mundial multipolar, el respeto a la idiosincrasia de los pueblos y el compromiso con la búsqueda colectiva de respuestas a los retos y amenazas globales.

Además, el ministro expresaba su convencimiento de que, sumando esfuerzos, se conseguirá desarrollar el potencial de las relaciones bilaterales para alcanzar nuevos horizontes.

Hace un año se aprobó el nuevo 'Concepto de la política exterior de Rusia', que recogía el propósito de estimular la cooperación política y económica con Perú y otros países de América Latina.

Recordamos que el pico de la cooperación entre la URSS y América Latina se registró en los años 70 y 80. Entonces en la exportación soviética predominaba la producción de maquinaria y técnica. La URSS se dedicaba a la construcción y dotación técnica de instalaciones industriales y grandes infraestructuras en una serie de países. Muchos especialistas cubanos, peruanos, ecuatorianos, bolivianos y nicaragüenses recibieron formación en centros soviéticos de enseñanza superior. Tras la desintegración de la URSS estas relaciones sufrieron un declive catastrófico.

Al declarar que América Latina es un aliado natural y un socio comercial prometedor, Rusia está tratando de recuperar las oportunidades perdidas. Por consiguiente, la relación con la región ha adquirido una nueva dinámica cualitativa, y la línea latinoamericana se ha convertido en una de las más efectivas de la política exterior rusa.

Se mantienen relaciones diplomáticas con hasta 33 países de la región, y con la mayoría de ellos se han firmado acuerdos para fijar nuevos principios de colaboración. Según los datos del Ministerio de Exteriores de la Federación Rusa, las relaciones con cinco países –Argentina, Brasil, Venezuela, Colombia y Ecuador– han pasado al ámbito de  la colaboración estratégica.

Rusia coopera con América Latina en materia internacional en la ONU y otros foros: en el grupo de los BRICS con Brasil; en el G-20 con Argentina, Brasil y México; en la APEC con México, Perú y Chile.

La intensidad que ha cobrado el diálogo con América Latina se debe a que los dirigentes de Rusia han tomado conciencia de la importancia estratégica de la región. Entre los años 2000 y 2013, Putin y Medvédev han visitado la región en seis ocasiones. Así, en 2013 los ministros de exteriores de Brasil, Guatemala, Honduras y Ecuador estuvieron en Moscú

Serguéi Lavrov realizó una visita a Argentina y Brasil. Además, se reunió con sus homólogos de Brasil, Cuba, México, Nicaragua y Paraguay en “los márgenes” del 68º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

El interés empresarial por América Latina se ha impulsado gracias a las mejoras económicas de una serie de países de la región, la aceleración del crecimiento de PIB  y los volúmenes de comercio exterior, así como el destacado papel que han jugado estos estados en la OMC y otros influyentes organismos internacionales.

A pesar de la crisis económica global, la balanza comercial de Rusia con la región se mantiene en 17.500 millones de dólares, un nivel récord durante los últimos años. Se ha triplicado en relación al año 2005. Tal como comunicó a Rusia Hoy el Ministerio de Desarrollo Económico, Rusia no mantiene esta dinámica de intercambio comercial con ninguna otra región.

Sin embargo, el proceso para el establecimiento de unas premisas favorables en la colaboración aún atraviesa por una serie de dificultades. En las audiencias especiales para América Latina, políticos y expertos han tratado este tema en profundidad.

“Para alcanzar nuevos horizontes de interacción, debemos librarnos de una serie de estereotipos y percepciones distorsionadas que constantemente nos impiden considerar a los países de América Latina como socios destacados y rentables, sobre todo la percepción de la lejanía y la 'no convencionalidad”, dijo a Rusia Hoy el director del Instituto de América Latina de la Academia de las Ciencias de Rusia, Vladímir Davídov. Incluso a día de hoy la mayoría de los países latinoamericanos siguen sin conocer a fondo el mercado ruso.

A causa de eso la exportación e importación rusas conservan un carácter de economía del monocultivo. Los fertilizantes minerales, algunos tipos de producción técnico-militar, los laminados del metal y los equipos electrotécnicos conforman la base de los suministros a América Latina. Mientras que de esa zona se importa producción agrícola, que está sujeta a las fluctuaciones de la demanda.

El sistema de pagos recíprocos y la colaboración en el ámbito científico-técnico y de inversiones siguen siendo aspectos vulnerables. Mientras que son justamente los sectores de la alta tecnología los que pueden convertirse en el motor de una colaboración fructífera.

En general, a pesar de registrar logros evidentes, Rusia y América Latina deben trabajar con empeño como mínimo en tres direcciones para no quedar rezagados respecto a otros participantes del mercado.

  1. Ampliar la horquilla de la presencia económica en la región
  2. Estimular las operaciones de exportación e importación y ofrecer garantías estatales para la inversión.
  3. Rusia deberá profundizar en el ámbito de la cooperación humanitaria por lo menos tanto como en el económico. Por ejemplo, las instituciones pertinentes deben examinar a fondo los incentivos para los estudiantes latinoamericanos que se envían a los centros de formación estatales, los gastos del viaje a Rusia y el seguro médico, a cargo del presupuesto de la Federación Rusa.